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Full text of "Raul Sendic Y Otros 1984 Reflexiones Sobre Politica Economica"

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RAÚL SENDIC 

REFLEXIONES SODRE 
POLÍTICA ECONÓMICA 



APUNTES DESDE LA PRISION 


MARIO DEHEDETTI 

Prólogo 


ensayos de 

DAVID BARKIN • RUY MAURO MARINI 
ALBERTO SPAGNOLO • PEDRO VUSKOVIC 




Tierra |fue£o 








REFLEXIONES SOBRE 
POLÍTICA ECONÓMICA 


APUNTES DESDÉ LA PRISION 


MARIO DENEDETTI 

Prólogo 


ensayos de 

DAVID BARKIN • RUY MAURO MARINI 
ALBERTO SPAGNOLO • PEDRO VUSKOVIC 


Tierrajmie£o 



Primera edición, 1984 


Coordinación y cuidado de la edición: Luda Osvaldo 

Portada: Carlos Haces 

Edición: José María Iglesias 

©|Editorial Tierra del Fuego 

Nebraska 43-402 

México, D.F., 03810 

IMPRESO EN ARGENTINA 



Indice 


PROLOGO 7 

Mario Benedetti 

BIOGRAFIA DE RAUL SENDIC 17 

REFLEXIONES SOBRE POLITICA ECONOMICA 21 

fíáúl Sendic 

DESDE EL IMPERIO HACIA LA NUEVA SOCIEDAD 81 

David Barkin 

NOTAS SOBRE EL ENSAYO ECONOMICO DE RAUL SENDIC 95 

Ruy Mauro Marini 

RAUL SENDIC: UN PRINCIPIO DE REALIDAD SOBRE LA CRISIS 103 

Alberto Spagnolo 

A PROPOSITO DEL TEXTO DE RAUL SENDIC 117 

Pedro Vuskovic 




Prólogo 


Mario Benedetti 


I 

Es obvio que no soy un especialista en temas económicos, 
de modo que estas páginas no pretenden ser un prólogo 
valorativo sobre los planteamientos del autor en ese cam¬ 
po, sino más bien un llamado de a tención acerca de las pe¬ 
culiares condiciones en que el trabajo fue compuesto, co- 
mo signo inequívoco de una voluntad indoblegable. De mis 
lejanas épocas de estudiante guardo el vivo recuerdo de 
un libro, Historia de Europa, escrito en la cárcel por el no¬ 
table historiador belga Henri Pirenne (1862-1935), alguien 
que durante la Primera Guerra Mundial se enfrentó con co¬ 
raje a los alemanes. Durante la redacción de ese libro es¬ 
tupendo, Pirenne no pudo consultar ningún texto ni verifi¬ 
car ninguna fecha. Lo escribió a solas con su memoria de 
historiador, y quizá por eso resultó una obra particular¬ 
mente amena, sin esa farragosa erudición que parece 
obligatoria en un texto de historia. 

Salvadas las inevitables distancias, este trabajo de 
Raúl Sendic, concebido y redactado en prisión, en condi¬ 
ciones apreciablemente más duras que las soportadas 70 
años atrás por Pirenne, tiene atributos que de algún modo 
recuerdan los de aquel diálogo del preso belga con su me¬ 
moria histórica y también aquel empecinado propósito de 


7 



no ser derrotado por la soledad. De ahí que, a fin de que el 
lector se sitúe frente a este caso, poco menos que excep¬ 
cional, de escritura reflexiva,. y antes de entrar en otras 
consideraciones, quiero transcribir un artículo que publi¬ 
qué el 5 de septiembre de 1983, en el diario El País de 
Madrid, dos días antes de que cumplieran los diez años de 
prisión e incomunicación para Sendic y los otros 8 rehe¬ 
nes (todos dirigentes del Movimiento de Liberación Na¬ 
cional — Tupamaros). 

Debo aclarar que con posterioridad a la publicación de 
ese artículo, los nueve rehenes fueron trasladados alpe- 
nal de Libertad, y si bien continúan allí en condiciones de 
aislamiento (sólo uno de ellos, Adolfo Wassen, que padece 
de cáncer, está internado en el Hospital Militar) es eviden¬ 
te que se ha producido una sustancial mejoría en las condi¬ 
ciones de reclusión y de las visitas familiares. 


II. (Diez años de soledad) 

El siete de septiembre se cumplen die2 años de un 
hecho poco común, casi diría excepcional, en la his¬ 
toria mundial de las cárceles. En Uruguay hay actuál- 
mente más de un millar de presos políticos, la 
mayoría de ellos en condiciones de extrema dureza; 
pero en ese conjunto hay nueve detenidos, los llama¬ 
dos “rehenes”, que en estos días cumplen diez años 
de incomunicación. Durante ese lapso han ocupado 
siempre celdas individuales, no en las cá rceles espe¬ 
cialmente habilitadas para los presos políticos sino 
en cuarteles y otros locales distribuidos en el interior 
del país. En algunos casos se han utilizado como ca¬ 
labozos ciertos recintos que originalmente fueron 
cisternas subterráneas. En general las celdas han 
carecido de ventanas y de las mínimas condiciones 
sanitarias. 


8 



Durante largas temporadas a estos reclusos les ha 
sido prohibida toda visita, y en los períodos en que se 
les permite ver exclusivamente a familiares directos 
(cónyuge, padres, hijos) las entrevistas, que rara vez 
exceden los diez minutos por quincena, tienen lugar 
ante un magnetófono y en presencia de guardias ar¬ 
mados, y en el diálogo está expresamente prohibida 
toda referencia a la actualidad nacional e interna¬ 
cional. Por otra parte, el lugar de detención cambia 
de continuo y a veces transcurren varios meses de 
angustia antes de que los familiares consigan averi¬ 
guarlo. Lo corriente es que estén situados a 300 km. o 
más de la capital, y eso añade una nueva penuria a la 
situación de los familiares. 

En los primeros tiempos, los abogados podían visi¬ 
tar regularmente a sus defendidos; luego los permi¬ 
sos se fueron espaciando de modo considerable. 
Posteriormente los letrados fueron recibiendo cada 
vez más frecuentes amenazas o sufrieron diversos 
atentados e incluso algunos de ellos fueron encarce¬ 
lados. En definitiva, y debido a esa sistemática perse¬ 
cución, casi todos han debido exiliarse, pasando en 
consecuencia esos presos tan especiales a ser aten¬ 
didos por los defensores de oficio (que por supuesto 
son militares), algo que en el Uruguay actual significa 
lisa y llanamente carecer de defensa. 

Durante este decenio los "rehenes” no han podi¬ 
do hablar con ningún otro preso (es raro que haya 
más de un "rehén” en cada lugar de detención, pero 
en el casode que coincidan dos o más, nunca pueden 
verse ni hablarse) y como si eso fuera poco tienen 
prohibido dirigir la palabra a sus carceleros, y éstos 
tampoco pueden hablarles. Ni siquiera en los casos 
en que han recibido una precaria atención médica, 
pueden dialogar con el profesional que los atiende. 


9 



Algunas de las celdas son tan pequeñas que casi im¬ 
piden el movimiento del recluso. En extensos 
periodos no han tenido siquiera luz eléctrica y en con¬ 
secuencia toda posibilidad de lectura ha estado 
excluida. La veda incluye periódicos y receptores de 
radio. Durante el proceso, estos reclusos no compa¬ 
recen en ningún juzgado ni se les permite enfrentar¬ 
se a los testigos de la acusación. 

Estos son los nombres de los nueve “rehenes”, 
con indicación de su profesión u oficio: Henry Engler 
(estudiante de medicina), Eleuterio Fernández 
Huidobro (empleado bancario), Jorge Manera (inge¬ 
niero), Julio Marenales (profesor de Bellas Artes), Jo¬ 
sé Mujica (puestero de mercados), Mauricio Rosen- 
cof (dramaturgo y poeta), Raúl Sendic (procurador), 
Adolfo Wassen (estudiante de derecho) y Jorge Za- 
balza (estudiante de notariado). Todos ellos, antes 
del aislamiento, ya habían sido brutalmente tortura¬ 
dos. Pertenecen al Movimiento de Liberación Na¬ 
cional. 

Aprovechar el tiempo 

En un informe rendido en Washington ante la Cámara 
de Diputados el 27 de junio de 1976 por Eddy Kauf- 
man, de Amnistía Internacional, se cita esta opinión 
del entonces director del penal dé Libertad: “No nos 
atrevimos a liquidarlos a toctos cuando tuvimos la 
oportunidad, y en el futuro tendremos que soltarlos. 
Debemos aprovechar el tiempo que nos queda para 
volverlos locos”. Al parecer, lo han aprovechado. En 
otro informe de Amnistía Internacional (sección fran¬ 
cesa) se señala que las condiciones de confinamien¬ 
to han afectado la salud mental de por lo menos dos 
de los prisioneros. Agreguemos que lo verdadera- 


10 



mente extraño es que no hayan enloquecido los 
nueve, que no se hayan convertido en alimañas. 

No voy a enumerar aquí las aberraciones jurídicas 
de estos nueve caSOS. Expertos de renombre interna¬ 
cional ya han señalado la impresionante colección 
de violaciones a la Declaración Universal de los De¬ 
rechos del Hombre, a las más elementales normas 
jurídicas y a la propia constitución uruguaya, que se 
acumulan en esta situación insólita. Ni siquiera es és¬ 
ta la ocasión de elucidar la razón o la sinrazón de la 
acción revolucionaria de estos luchadores políticos. 
Sin embargo, ni el lector ni yo precisamos ser exper¬ 
tos en la materia para aquilatar el horror de esta cir¬ 
cunstancia. Piénsese por un instante que estos pre¬ 
sos están incomunicados desde cuatro días antes 
del golpe de Pinochet y recórrase mentalmente la nó¬ 
mina de algunos hechos acumulados en estos últi¬ 
mos diez años. 

Dos Juegos Olímpicos y tres Copas del Mundo; cri¬ 
sis del petróleo i guerra dél Líbano, con matanza de 
SabrayChatila incluida; revolución de losclaveles en 
Portugal; apogeo de la Trilateral y fracaso de la Es¬ 
cuela de Chicago; premios Cervantes a Carpentier, 
Onetti, Rulfo, y premios Nobel a García Márquezy Pé¬ 
rez Esquivel; muerte de Franco y recuperación de¬ 
mocrática de España; derrocamiento de Idi Amin, Bo- 
kassa I, Somoza, el Sha de Irán, Galtieri, Ríos Montt; 
revoluciones triunfantes en Angola, Mozambique, 
Etiopía, Irán, Nicaragua, Granada; instalación de Ma¬ 
radona en Barcelona y de Julio Iglesias en Miami; 
asesinatos de Michelini, Anuar-el-Sadat, monseñor 
Romero, John Lennon; transformación de la Guaya- 
na Holandesa en Surinam y de Karol Josef Wojtyla en 
Juan Pablo II; Brizóla en Río y el Guernica en Espa¬ 
ña; desaparición de Henry Miller y reaparición del 


11 



Hombre de Orce; contundentes plebiscitos contra la 
dictadura uruguaya; guerra de las Malvinas y ré¬ 
quiem para el panamericanismo; tropas soviéticas 
en Afganistán y norteamericanas dondequiera; desa¬ 
parición en Argentina de HaroldoConti y otros treinta 
mil; publicación de Laguerradelfindelmundoyorgía 
de misiles para confirmarlo; desaparece la P-2y apa¬ 
rece el gas nervioso; muerte de Mao, Perón, Maka- 
rios, Tito, Agostinho Netto, Boumedienne, Kenyata, 
Breznev; fin del síndrome de colza e inauguración del 
de inmunodeficiencia; muerte de Neruda, Ingrid 
Bergman,ReneClair,Carpentier,Buñuel;crisispola- 
ca; crisis centroamericana, crisis del Chad; segunda 
generación de cacerolas chilenas. 

Eso y mucho más aconteció en el mundo desde 
1973 hasta 1983 sin que los nueve prisioneros pu¬ 
dieran enterarse de nada. Diez años de prisión son 
mucho tiempo, pero diez años de soledad son un cas¬ 
tigo que nadie en el mundo merece. Cada uno de es¬ 
tos expulsados de la humanidad, reducido a su infa¬ 
mante aislamiento, sabe ya de memoria las sombras 
del muro, las arrugas del piso, las manchas del techo. 
Tal vez lucha consigo mismo para no enmohecerse, 
para no desparramarse en la postración o el delirio, 
manteniendo encendida la esperanza como una vela 
casi sin pabilo, consciente sin embargo de que el 
derrumbe en la desesperación sería el triunfo del 
otro, del enemigo-otro. Habría que retroceder varios 
tramos en la historia para hallar prácticas de un sa¬ 
dismo tan explícito. En un concepto moderno de la 
justicia, ni los criminales más atroces e irrecupe¬ 
rables son sometidos a este tipo de tortura moral, de 
castigo sin tregua. Sólo nueve “rehenes”, cada uno 
de los cuales probablemente ni siquiera sepa qué pa¬ 
so con los ocho restantes. 


12 



Cada vez se habla menos de ellos. Por eso esta no¬ 
ta sólo quiere ser un memorándum, un recordatorio. 
No olvidemos que si los revolucionarios triunfantes 
reciben honores y admi ración, y aun sus enemigos se 
obligan a respetarlos, los revolucionarios derrotados 
merecen al menos ser considerados como seres hu¬ 
manos. 


III 

Raúl Sendic es un personaje que por lo general es men¬ 
cionado sin curriculum, y por cierto que sus datos no son 
abundantes. El mismo, la primera vez que es aprehendido, 
se limita a decir: "Yo me considero un prisionero de 
guerra. Lo único que voy a decir es mi nombre". Y al pare¬ 
cer es poco más lo que ha dicho. Cuando cae por segunda 
vez, herido en la cara, ya es un hombre cincuentón, de es¬ 
tatura mediana y canas prematuras. Es padre de cinco hi¬ 
jos, a los cuales dedica precisamente este trabajo. 

Casi abogado (sólo le faltaron dos exámenes para obte¬ 
ner el título), de pocas palabras y escasos escritos, había 
sido militante activo y eficaz del Partido Socialista uru¬ 
guayo, en el que ocupó cargos de dirección. Desde los ini¬ 
cios de su actividad política, demostró una excepcional 
capacidad para comunicarse con las bases sindicales. 
Quizá el secreto de esa estrecha vinculación residiera en 
la austeridad y la modestia de su personalidad tan pecu¬ 
liar, así como en la seguridad que trasmitía a cualquier in¬ 
terlocutor sobre la justicia de las causas que defendía. En 
las diversas instancias de su trayectoria, Sendic se ha 
acercado al obrero de la ciudad, al cañero, al hombre de 
campo, a sus compañeros de militancia, con sencillez y 
franqueza, hablando su mismo lenguaje, con naturalidad, 
sin obligarse a ello, nunca con la postura a veces paterna- 


13 



lista del universitario, del intelectual (dos calidades que 
también posee). 

‘ ‘Por la tierra y con Sendic ’ fue el lema de los cañeros 
norteños de UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de 
Artigas), cuando llegaban a Montevideo después de atra¬ 
vesara pie toda la República en reclamo de una justicia, un 
tratamiento humano y una mínima dignidad de vida que la 
Constitución consagra pero que ellos nunca consi¬ 
guieron. 

Fundador del MLN, su nombre fue manejado a veces 
por las agencias de noticias como el de un personaje le¬ 
gendario. Hoy, con todos los pormenores y elementos 
nuevos que ha ido aportando la dinámica realidad uru¬ 
guaya, las acciones y ios pronunciamientos de aquel Movi¬ 
miento pueden ser evaluados a otra luz comunitaria, juz¬ 
gados con otro criterio histórico, pero sería una actitud hi¬ 
pócrita, o al menos desaprensiva, no reconocer que en los 
años sesenta y en los comienzos de los setenta, Sendic y 
sus tupamaros conmovieron profundamente el ámbito 
político y social del país, llegando a poner sobre el tapete 
algunos temas candentes y reveladores. Luego vinieron la 
derrota, la cárcel, la tortura, el desmembramiento, la inco¬ 
municación, los doce años de soledad. 

No sé qué opinión merecerá este análisis de Sendic a 
los economistas. A mí simplemente me asombra el hecho 
de que un ser humano pueda sobreponerse al resenti¬ 
miento, a la tentación del odio, a la frustración, al desca¬ 
labro político, al aislamiento de la familia, al silencio obli¬ 
gatorio, y también a la propia desconexión con los inevi¬ 
tables relevos y transformaciones que, en su teoría yen su 
práctica, ha experimentado el pensamiento económico 
en toda una década. Me asombra comprobar cómo ese 
obllgadoynadavocacionalanacoretapuede moverse con 
objetividad, con lucidez y hasta con humor e ironía, en la 
compleja urdimbre de la economía. A veces da la impre- 


14 



sión de que las rejas no existieran. Me atrevo a vaticinar 
que este texto va a sorprender aun a quienes conocen su 
larga trayectoria política. 

La impresión que el desprevenido lee tor recoge del anᬠ
lisis de Sendic es que la inevitable reflexión y el constante 
rescate de la fe en el ser humano, que este prisionero ha 
logrado ejercer hasta extremos inauditos, han represen¬ 
tado para él un arduo curso de realismo. Esta removedora 
y personal cavilación sobre el pensamiento económico 
contemporáneo y sus derivaciones y consecuencias so¬ 
ciales, es probablemente un anticipo (y también un avan¬ 
ce) del nuevo Sendic que la previsible amnistía devolverá 
al debate y al quehacer políticos. 

Sin abdicar ninguno de sus principios básicos, y usando 
(al igual que mi recordado Pirenne) un lenguaje llano, que 
evita los vericuetos de lo erudito, Sendic formula un plan¬ 
teo que impresiona por su permanente atención al factor 
humano, al "potencial económico latente en cada indivi¬ 
duo”, las motivaciones personales para el trabajo, la im¬ 
portancia del “primer salario”, el suntua-consumo que 
enriquece la vida en contraste con el consumo compulsi¬ 
vo que no da satisfacción. Y cuando cita a Ghandi (de me¬ 
moria, claro), es para recordar que "nosetratade multipli¬ 
car las necesidades hasta el infinito, sino de aislar las 
esenciales y solucionarlas ’ ’ 

No estoy en condiciones de desentrañar lo ya sabido de 
lo estrictamente nuevo en las reflexiones de Sendic sobre 
economía. Que de eso opinen los que saben. No obstante, 
me atrevo a insinuar que si existe en el enfoque una inne¬ 
gable originalidad, ésta se basa fundamentalmente en la 
tenaz vinculación de lo económico con lo sencillamente 
humano, y sobre todo en cierta inesperada transfusión de 
calidez y comprensión en la fría enunciación de las cifras y 
los porcentajes. 

Parece evidente que en sus doce años de aislamiento, 


15 



apartado del mundo a pesar suyo, Sendic no estuvo solo: 
este trabajo es una sorprendente, bienvenida prueba de 
que la realidad lo acompañó, nutricia, y mantuvo con él un 
diálogo fecundo. 


Madrid, septiembre de 1984 



Biografía de Raúl Sendic 


Nació el 16 de marzo de 1926, de madre hija de inmigran¬ 
tes italianos y padre descendiente de vascos, en una pe¬ 
queña explotación ganadera-agrícola, en el departamen¬ 
to de Flores. Conoció por primera vez la ciudad, y con ella 
la luz eléctrica y el agua corriente, a los diez años de edad, 
en Trinidad, adonde sus padres arruinados debieron 
trasladarse. Cursó los años de primaria en una escuela 
agrícola en los alrededores de Trinidad, y la secundaria en 
el Liceo de Flores, donde comenzó su militancia en la aso¬ 
ciación de estudiantes. En Montevideo representó a los 
estudiantes I iceales de Flores, y cursó la escuela prepara¬ 
toria y los estudios de abogacía. 

Militó en la juventud socialista después de la Segunda 
Guerra Mundial. Fue su secretario general de 1950 a 1952 
y su representante en el congreso de Roma de 1956, tam¬ 
bién miembro del buró de la Unión Internacional de la Ju¬ 
ventud Socialista. 

Eran años de profundas sacudidas y restructuraciones 
en el movimiento obrero, en la izquierda uruguaya y Raúl 
Sendic participa y se destaca en la lucha por la renovación 
de las preocupaciones y la práctica política. Figura muy 
destacadadel ala izquierda del Partido Socialista, eselegi- 
do miembro de la dirección y participa en primera línea en 
sus cambios de orientación y de dirección. Una larga cri- 


17 



sis social y económica se desarrolla, la emigración des¬ 
puebla aún más el país, y la migración interna al borde de 
Montevideo y otras ciudades genera los "cinturones de mi¬ 
seria — cantegriles— que ejercen una presión explosiva, 
social y política, que no encuentra canal y respuesta sufi¬ 
cientes en las organizaciones políticas y sindicales. 

El contexto internacional marca en esos años la reali¬ 
dad uruguaya. La Junta Interamericana de Defensa, las 
“cartas de intención” ante el FMI, el alineamiento en el 
campo occidental en la guerra fría, transfieren progresi¬ 
vamente una buena parte de la decisión económica, mili¬ 
tar, política hacia organismos y poderes internacionales. 
El parlamento, los partidos, las elecciones mismas ven 
restringirse su campo de decisión, al mismo tiempo gana 
terreno el poder de las fuerzas armadas y la banca, apoya¬ 
dos en esos poderes internacionales. Paralelamente, In¬ 
dochina, Argelia, Suez, la Sierra Maestra permiten lanzar 
en la izquierda uruguaya una reflexión sobre sus propios 
límites. Raúl Sendic se inclina por un pensamiento y ac¬ 
ción socialista más próxima a las luchas de los países sub¬ 
desarrollados que de los socialismos europeos. El Partido 
Socialista uruguayo se separa de la I nternacional Socialis¬ 
ta y Raúl Sendic busca una nueva práctica, lanzándose en 
Paysandú, Salto y Artigas a la organización sindical de los 
trabajadores de la remolacha y la caña de azúcar a co¬ 
mienzos de los años 60. 

La organización de los cañeros gana rápidamente un 
amplio espacio en el país, a pesar de su carácter regional, 
canalizando y expresando una tensión inmensa contenida 
bajo la “pasividad” tradicional, que da un centro a aspira¬ 
ciones y reivindicaciones que no habían encontrado cami¬ 
nos para expresarse. Las marchas de los cañeros a lo lar¬ 
go del país, la consigna "por la tierra y con Sendic”, sacu¬ 
den el viejo Uruguay y su movimiento obrero. 

Playa Girón —Sendic ha visitado Cuba en el 60—, la in- 


18 



tervención militar norteamericana en Santo Domingo en 
1965, la ruptura de relaciones de Uruguay con Cuba, exa¬ 
cerban los enfrentamientos y las exigencias de nuevos 
métodos de lucha. Raúl Sendic, que ha concitado la con¬ 
dena y hostilidad de todas las fuerzas ligadas a las viejas 
estructuras, ellas mismas en pleno deterioro frente a su 
dominio tradicional, está llegando a otras conclusiones. El 
títulode un artículo suyode 1963, Esperando al guerrillero, 
así lo indica. Los tupamaros iban naciendo, la organiza¬ 
ción clandestina y la guerrilla urbana van a ir desarrollán¬ 
dose. 

Pero mucho antes de que los tupamaros se lanzaran a 
acciones militares, la decisión militar había ido reempla¬ 
zando la decisión parlamentaria. Plantas industriales, 
bancos, locales sindicales, centros universitarios eran 
ocupados en distintos conflictos por los militares y la 
policía. El movimiento tupamaro fue concitando una 
simpatía y cierta ayuda en capas que no eran inicialmente 
pa rtidarios de estos métodos, peroque no veíanla eficacia 
de otros caminos para enfrentar el ascenso del ejército y 
de las fuerzas transnacionales hacia el control del Uru¬ 
guay. 

Apresado en 1970, y capturado de nuevo en 1972 des¬ 
pués de una evasión espectacular del Penal de Punta 
Carreta, Raúl Sendic se convierte, con ocho de sus cama- 
radas, en rehén de las fuerzas armadas después que éstas 
toman el poder en 1973. 

En estos 12 años de cárcel la guerra contra él no se ha 
detenido. Torturado, aislado, castigado, agredido en su 
celda, indefenso, con una hernia inguinal no tratada, Raúl 
Sendic sigue entero intelectualmente, con una disciplina 
física que le ha permitido sobrevivir a condiciones inhuma¬ 
nas. Muy pocas quejas salen de su boca, y su reflexión, el 
estudio que jamás detuvo en la medida en que pudo procu¬ 
rarse libros, lo ha mantenido muy cerca de la resistencia 


19 



social y de las preocupaciones sobre el futuro, de la volun¬ 
tad de cambiodel pueblo uruguayoy de otros grandes pro¬ 
cesos de transformación en América Latina y en el mundo. 

Raúl Sendic es una gran figura de esa generación que 
ha mantenido la continuidad de las ideassocialistas, ligán¬ 
dolas a las preocupaciones nuevas, a los nuevos espacios 
del movimiento de masas. Condenado por un tribunal mili¬ 
tar a 45 años de prisión y medidas de excepción, él refle¬ 
xiona, preparando su acción, sobre la organización del 
país que sucederá a estos militares. 


20 



Reflexiones sobre política 
económica 


Raúl Sendic 

A mis hijos Raúl Femando, Ramiro, 
Jorge Raúl, Alberto y Carolina 


I. Otra concepción de la economía 

El objetivo de la organización económica es la atribución 
de recursos escasos, estableciendo prioridades entre los 
posibles usos, para lograr una producción que asegure 
alimento, salud y máximo desarrollo y bienestar posibles 
para cada uno de los integrantes de la población, para lo 
cual hay que buscar una distribución equitativa y el 
mínimo desperdicio. 

Segúnestadefinición.elmáximorepartooatomización 
del poder adquisitivo es un objetivo básico de la 
organización económica. La economía de un país debe 
ser igual a la de una familia: los gastos de diversión del hijo 
mayor no pueden privar de alimentos al hijo menor. 

Pero en escala de un país eso no es así en general, sino 
lo contrario. Las prioridades de consumo y producción 
son desviadas hacia capas privilegiadas. Y es este tipo de 
sistema que usualmente estudian los tratados de 
economía. 

Se puede dividir el consumo en: a) de subsistencia 
(alimentos y medicamentos); b) necesario para el 
bienestar; y c) no esencial o suntuario. Los dos primeros 
tienen un límite. En cambio, el consumo no esencial crece 
indefinidamente, pasando de un artículo a otro. La frase 


21 



“los recursos son limitados, las necesidades son 
ilimitadas”, se pueden precisar así "los recursos son 
limitados, las necesidades también, el consumosuntuario 
es ilimitado". 

Puesto que las prioridades, tanto de la producción 
como de la importación se deciden por el voto calificado 
(lo que quiere la gente que tiene poder económico), la no 
atomización del poder adquisitivo acarrea una desviación 
de las prioridades. En cambio, la atomización 
generalmente trae consigo otro consumo más acorde con 
la producción local. El objetivo de atender el bienestar de 
la gente puede implicar la ubicación de una empresa en un 
lugar donde su rendimiento no sea el máximo, pero que 
esa ubicación sea en cambio conveniente para asentar 
allí la población. 

La necesidad de atribuir poder adquisitivo a toda la 
población, cambia el punto de partida de la organización 
económica: hay que mantener un número X de personas 
aptas para el trabajo y sus familiares. X representa el 
número máximo de mano de obra y debe aprovecharse. 
Hay que realizar inversionesymantener, al mismo tiempo, 
los servicios públicos y las personas no productivas. Este 
último señalamiento, más la remuneración de las X 
personas, es el costo mínimo de este aparáto de 
producción. Hay que planear la producción con un costo 
mínimo y una mano de obra fijados de antemano. 

En esta perspectiva, es útil concebir la economía como 
un edificio en el que para agregarle algo a la fachada no se 
puede quitar material a los cimientos: también verla como 
un organismo en el que debe haber un desarrollo 
armónico, múltiple y paralelo de sus partes. 


22 



II. Algunos conceptos usuales 

í) Los dos sectores de la economía 

El mercado, si bien abarca la mayor parte de la actividad 
económica, no la expresa toda. En el mercado está 
comprendida la producción comerciable de bienes y 
servicios, que se autofinancia con sus ventas. Pero hay 
otra actividad que no entra en él: la enseñanza, la salud, la 
defensa, etc. La producción vendible puede representar 
80% del total, de la cual una parte es transferida para la 
remuneración del segundo sector, por vía de los 
impuestos, que equivalen a la entrega gratis de 
producción. El trabajo en el segundo sector también entra 
en el mercado, lo únicoque escapa a éste es la producción 
final. En realidad, con la máxima tecnología actual, la 
mano de obra para el primer sector puede ser abatida ai 
50% de la fuerza de trabajo (30% para bienes y 20% en 
los servicios). 

Reducir toda la economía al mercado es menospreciar 
el factor humano en la producción, cuya importancia 
Schultz tasa en dos tercios a tres cuartos y ve los gastos en 
alimentación, salud y enseñanza como otras tantas 
inversiones productivas. 

Es objetivo también de la organización económica la de 
proveer la alimentación y necesidades básicas de 
aquéllos que, en el segundo sector, no venden su producto 
en el mercado. 

2) Valor y escasez-necesidad 

Los frutos y animales silvestres y minerales tienen un valor 
dado por su escasez-necesidad. En las manufacturas y 
otras producciones con mucha mano de obra se puede 
medir el valor por el tiempo promedio de trabajo necesario 


23 



para su producción. Esto es así porque el trabajo es 
mayoritario en ellas y la fuerza de trabajo es otra 
mercancía. Con el agotamiento de algunas materias 
primas en este fin del siglo XX, queda claro que el 
abatimiento de su precio por el bajo costo de la mano de 
obra era sólo producto del deterioro de los términos de 
intercambio y que la escasez-necesidad es mejor medida 
de valor para los países subdesarrollados. 

Se supone que el tiempo de trabajo está en proporción 
con la escasez-necesidad, pero este supuesto falla en el 
caso de la super-producción. En general, la medida del 
tiempo de trabajoes adecuada para la industria, porque su 
participación en porcentaje en el PNB queda sumisa a la 
de su mano de obra en fuerza de trabajo. Pero en el caso 
del petróleo, por ejemplo, estas dos curvas en el 
porcentaje se divorcian, y su valor por escasez está más 
próximo del precio, muchísimas veces mayorque loque lo 
está el costo de la mano de obra. 

Además, desde que el operador ha sustituido al obrero 
estándaryaumentan los profesionales universitariosen la 
industria, a igual tiempo de trabajo hay distinto valor, 
siendo el más calificado el más escaso. 

La unidad de tiempo de trabajo no es cuantif ¡cable (si se 
toma la productividad o el consumo en los países de la 
OCDE, son varias veces superiores a las de los países 
subdesarrollados), la escasez es cuantificable en 
porcentaje, en relación a las necesidades. Un aumento de 
productividad abate la mano de obra necesaria y la 
escasez: hay mayor producción para igual trabajo, y 
menos escasez. 

3) No al globalismo 

El pensamiento económico tradicional está enfermo de 
globalismo. No solo esas “subas de renta per cápita” de 


24 



los países que exportan mucho en base a losbajos salarios 
que practican (¿y cómo se distribuye la renta per cápita si 
no es por los salarios?), pero también los propios grandes 
planes que adoptan los gobiernos. Es el caso de la 
reducción de impuestos para estimular el aumento de las 
inversiones o de la reducción de la circulación de moneda 
para reducir el consumo. Pero, ¿qué inversión, qué 
consumo y dónde? 

Porque existe una inversión indeseable, como un 
consumo deseable, o locontrario, son garrotazos de ciego 
sobre la economía. Pero muy adecuados al intento de 
manejarla por decretos. 

4) Sinergismo 

O contrapunto múltiple o iteración o retroalimentación 
mutua: forma parte de la inflación, del crecimiento, de la 
recesión. La evol ución de una producción entra como fac¬ 
tor en otras, creando en ellas una evolución en el mismo 
sentido, y viceversa. Aveces es necesario un factor exter¬ 
no para salir del circuito vicioso. 

Para conocer en qué medida un aumentoodisminución 
en un producto entra en otros —ya que no entra en igual 
proporción— se establece una tabla de input-output, 
por cantidad física (volumen, peso) o bien, por precios. Por 
ejemplo, por cada dólar de oi/fpuf(preciofinal)en industria 
automovilística hay un input de costo de 0.085 en acero, 
0.028 en caucho, etc., y 0.29 en valor agregado —sala rio y 
ganancia—. Y por un dólar de acero, 0.02 de carbón, 0.04 
de hierro, 0.02 de electricidad, 0.33 de valor agregado. 
Una evolución en la siderurgia influye en 10% en el 
automóvil, y 12% en la construcción (un aumento de 
precio, por ejemplo). 

Pero no hay que incurrir en globalismo. Si disminuye la 
producción de una fábrica de autos, queda afectada la 


25 



producción de tal fábrica de acero, etc. Esto permite la 
planificación por ‘‘encadenamiento retrógrado”,que hoy 
se hace utilizando ordenadores, aún para distintas 
secciones de una fábrica, vale decir, cuánto de 
determinada producción se necesita para otra 
fabricación y cuándo. Partiendo del producto terminado, 
al que también se le fijó cuánto y cuándo. Se puede tomar 
cada uno dé ios 400 artículos de consumo familiar como 
este último eslabón, por ejemplo. Suponiendo que el 
consumo ahual per cápita es de 110 kg. de carne, 225 kg. 
de leche, 65 kg. de harina, etc., se puede determinar la 
distribución por día, y el encadenamiento retrógrado de 
sus inpüts. 


III. Los recursos humanos. 

Dentro de los recursos naturales de un país —clima, 
agua, suelo, topografía, vegetales, fauna— está el mayor 
o menor potencial económico humano. Es lo que quedó en 
Europa después que la Segunda Guerra destruyó todo: 
gente que sabía poner en marcha una producción de alta 
tecnología. Por esa razón el Plan Marshall de ayuda tuvo 
espectacular respuesta allí y no en otros lados. 

Una inversión en maquinaria tiene diez años de vida: 
una inversión en la alimentación, la salud, la enseñanza 
fructifica durante cuarenta años. ^ 

Iniciativa individual y Plan 

‘‘De cada uno según su capacidad” no se refiere 
sólamentealacapacidadintelectualoadquirida.También 
pueden variar las inclinaciones idiosincráticas que deben 
ser respetadas, porque el trabajo debe ser lo más 
voluntario y deseado posible. Algunas personas 


26 



funcionan mejor en equipo y otras solas, lo que no quiere 
decir para sí. Un número creciente tendrá conciencia 
social del trabajo, pero no se puede asumir que esta es la 
motivación de todos, hasta que no se logre que sea así. 

Muchas personas tienen proyectos de producción que 
pueden hacer avanzar la economía. El hombre, en gene¬ 
ral, hace proyectos, una parte de los cuales son económi¬ 
cos: algunos de consumo, otros más indefinidos, de 
ahorro por ejemplo, otros de producción. Ocurre frecuen¬ 
temente en el capitalismo, que sobre la misma empresa 
familiar, el abuelo haga proyectos de producción (reinvier¬ 
te ganancias), y el nieto los haga de consumo (gasta ga¬ 
nancias). Si se mata toda la iniciativa individual para pro¬ 
ducir, sólo quedan los proyectos de consumo. 

Mucha gente está dispuesta a un sacrificio del 
consumo, a veces durante años, con el objetivo de realizar 
sus proyectos de trabajo. Es el caso de los estudiantes, de 
los agricultores que sacrifican su consumopara reinvertir 
y otros. Y no siempre con miras al lucro ulterior (no son 
mayoría los médicos que en los países subdesarrollados 
recuperan con lo que ganan, los años de trabajo gratuito 
de sus estudios). 

Un universitario presenta a la sociedad un hecho 
consumado: hay que darle trabajo en la profesión para la 
que estudió. Otros proyectos de trabajo o producción 
deben tener igual oportunidad porque nada de esto es 
antieconómico mientras no interfiera en los planes 
generales; incluso la posibilidad de obtener créditos para 
poder llevar adelante sus expensas —o sea con limitación 
temporal del consumo— un proyecto de producción 
acorde con su vocación. 

Las diferencias con la iniciativa privada capitalista son 
por lo menos dos. Una es que ofrece iniciativa de 
producción a todos, no sólo a los que tienen capital o 
propiedades para lograr crédito. Otra es que crea a la 


27 



empresa socializada, oque se integra en el Plan general, o 
que no está reñida con él. O sea que permite la 
ramificación del Plan por la iniciativa individual o popular. 
Aquí hay que casar dos poderosos factores económicos, 
que no siempre son contrapuestos: aprovechar toda la 
riqueza en variedad, calidad y dinamismo que 
históricamente le" ha dado la iniciativa privada a la 
economía, con las ventajas que ahora también ha 
mostrado el Plan para lograr g randes objetivos evitando el 
desperdicio y la desigualdad. 

Esto se logra quitándole a la iniciativa privada sus 
aspectos negativos, como la tendencia en los países 
subdesarrollados a encauzarse en el comercio, que exige 
menor especialización, el peligro de que siembre ei caos, 
la redundancia (doble empleo) o la desigualdad social. 
Todo esto se corrige impidiendo el aprovechamiento 
privado de esta iniciativa y filtrándola para que no 
interfiera con el Plan. Pero éste es impotente como tal 
para captarla, porque aún el planificador más minucioso 
desconoce el potencial económico latente en cada 
individuo. La experiencia dice que el Plan es más 
adecuado para los grandes objetivos y la iniciativa 
individual y popular para los pequeños y medios. 

Creatividad e interés en la producción 

Aparte de proyectos de trabajo y producción, hay una 
creatividad para inventar o innovar en la producción o en 
su organización, que puede permitir a veces dar un gran 
salto en la economía. Esto es reconocido hasta por las 
empresas capitalistas que organizan “tormentas 
cerebrales” entre empleados para captar iniciativas en 
esas discusiones colectivas. O los “círculos de calidad” 
en cada sección de fábrica en Japón, constituidos por 


28 



grupos menores de doce personas, que discuten cómo 
organizar mejor el trabajo en su sector. 

Toda esta creatividad tropieza con el bizarro lema del 
burócrata —y el profesional universitario no suele ir a la 
zaga en la toma de iniciativas— de que "lo que se me 
ocurre a mí, no se puede ocurrir a nadie”. Por lo tanto hay 
que encontrar vías especiales paraque esa creatividad no 
se vea frustrada. En la fábrica, la célula es donde mejor 
pueden expresarse todos, más que la asamblea (los malos 
oradores también pueden tener mucha iniciativa). Pero 
estas células deben funcionar con un mecanismo de 
intercambio mutuo muy fluido de proposiciones para que 
tengan un panorama amplio. 

La célula debería constituir la unidad de toda 
democracia. La asamblea, como el mitin son didácticos y 
tienen, el objetivo de enfervorizar. Como órgano resolutivo 
muestra en su haber grandes fechorías históricas, desde 
aquella de Atenas que decidió el asesinato de toda la 
población de Lesbos, a instancias de un demagogo, hasta 
las ejecuciones y contra-ejecuciones en que naufragó la 
Revolución Francesa. En la producción, la célula debe 
garantizar en general la iniciativa, alguna resolución y el 
control, pero la ejecución debe ser lo más individual 
posible. 

Para captar los proyectos de trabajo y producción, así 
como la creatividad para la fabricación y organización sin 
trabas, o para decirlo mejor, para eludir el escollo 
burocrático, es conveniente desarrollar organismos 
dependientes de la enseñanza, que también contaría con 
un Instituto deTecnología Aplicada, como existe en varios 
países, para llevar adelante sus propias iniciativas. Se le 
agregarían facultades para autorizar créditos, etc. para la 
ejecución de estas iniciativas y también un control de 
calidad de los artículos para proteger al consumo. 

Es un engaño creer que el incentivo económico es el 


29 



motor de la economía capitalista, ya que aún en ella 
existen otras motivaciones. Se manifiesta una fuga de los 
trabajos tediosos y una búsqueda de los trabajos 
prestigiosos, por ejemplo, para lo cual el estudio y la 
especialización suelen ser la vía, así como esos proyectos 
de producción ya mencionados. Despojándolas de la 
posibilidad de lucrar a costa de otros, todas estas 
iniciativas de trabajo dinamizan la economía, mientras 
que el incentivo económico contenido en ellas no es 
distinto al del obrero por su salario. 

Una de las formas en que el ser humano se realiza es 
automanteniéndose, de ahí el orgullo del joven o de la mu¬ 
jer por su primer salario. Hay trabajos que tienen otras 
compensaciones, el ver crecer sus plantíos para el 
agricultor, la cura de un enfermo para el médico. Pero hay 
otros que no tienen más que la remuneración —aparte del 
sentido social del trabajo, que lo tienen todos. Es un buen 
índice que la gente trate de escapar de estos trabajos, aún 
a costa de menor remuneración global. 

Es el hombre siempre persiguiendo sus proyectos y 
realizándose en sus obras, y es así que muchas personas 
que han vivido huyéndole al trabajo, terminan recibiendo 
una prescripción de laborterapia en el diván de un 
psicoanalista. Otros escapan al trabajo físico y terminan 
en el aerobismo o practicando ejercicios tediosos en un 
gimnasio. 

Existe un trabajo sano, lleno de compensaciones que 
no hay tanta prisa en sustituí r. Un ejemplo puede ser el que 
la tecnología aplicada a la agricultura no progrese, en los 
países subdesarrollados, tanto como en los desarrolla¬ 
dos, aunque también en ellos parece haberse detenido, y 
que se concrete en herramientas que transformen las ta¬ 
reas agobiadoras en otras más sanas y gimnásticas, sin 
suprimir la fuerza humana ayudada por elementos quí¬ 
micos, como fertilizantes, herbicidas y otros. Lo mismo es 


30 



deseable para las tareas domésticas ya que el confort 
también mata. En Suiza, las defunciones por accidentes 
cardiovasculares ascendieron a 18% en 1920y se eleva¬ 
ron a 43% en 1978. 

El objetivo no es transformar al hombre de actor en 
espectador, ni en un consumidor compulsivo 
desentendido de la producción. Y en tal sentido son 
necesarios no sólo sus proyectos, sino también los de la 
sociedad. Para que la sociedad cumpla con el objetivo ‘ 'a 
cada uno según sus necesidades”, es necesaria una 
mística de "economía de guerra”, que será tanto más 
imprescindible cuanto más mayoritarios sean los 
sectores desposeídos de bienes. 

Hay que reconocer que entre los proyectos por los 
cuales el hombre se realiza, son muchos los ligados al 
consumo y obtenibles con un trabajo mayor. Se debe 
destruir la mentalidad de lograr ingresos injustos 
explotando a otros, pero admitir que uno trabaje más que 
otro para realizar sus proyectos. La buena formulación de 
la consigna sería pues ‘‘a cada uno según sus 
necesidades básicas, cubiertas éstas, a cada uno según 
su trabajo”. 


IV. La tecnología 

Se pueden diferenciar dos sectores con fronteras 
difusas, el que admite la sustitución masiva de mano de 
obra por máquinas, y el que no la admite (oficinas, 
comercio, salud, enseñanza). Algunos sectores tales 
como la agricultura en el siglo XX, pasan del segundo al 
primero. 


31 



Tecnología y mano de obra 

La sustitución de mano de obra por máquinas en la 
producción, baja su porcentaje en la fuerza de trabajo 
total y en igual proporción, su porcentaje en el producto 
nacional bruto. El aumento de productividad por 
trabajador acarrea un abaratamiento equivalente de la 
producción. CJon la tecnología avanzada actual, el sector 
que admite la sustitución masiva de mano de obra 
—aproximadamente un tercio del total de la mano de obra 
y fuerza de trabajo (industria, agricultura y servicios me¬ 
canizados)— representa aproximadamente un tercio del 
total de la mano de obra y la fuerza de trabajo. 

El sector que no admite la sustitución masiva de mano 
de obra, no entra en la espiral de aumento de la 
productividad —baja de precios, debido a su ineficacia 
tecnológica—. Tiene así un aumento relativo en el 
porcentaje de la mano de obra y en el PN B (que es la suma 
de salarios y ganancias), y también un aumento absoluto 
porque a) existen más servicios para la mayor producción 
del primer sector; b) se produce un aumento de la 
actividad del Estado y c) se alcanza una mayor elasticidad 
para admitir a otras empresas redundantes más, que 
aprovechan la poca tecnología y capital necesarios en 
este sector o la utilización del emplazamiento en el 
comercio. El pequeño sector tradicional, a cierta 
distancia de los supermercados, sigue medrando. 

No todos los servicios están en el segundo sector. El 
telefónico, por ejemplo, está en la última etapa de la 
mecanización, la automatización. La "redundancia 
remune rada’ ’ en los servicios se constata comparando un 
país capitalista con otro socialista de igual desarrollo: los 
servicios pasan de más del 60 % en el primero al 20% en el 
segundo del PNB, aún teniendo en cuenta el aumento de 
las actividades del Estado. 


32 



Históricamente, la producción en serie 
desencadenada por la revolución industrial trajo 
desocupación en el primer sector, muy minoritario, yaque 
la agricultura ocupaba entonces el segundo, tal como 
sucedió en los años 1820-1830 con los trabajadores 
textiles en Gran Bretaña. Esta producción colmó de 
artículos tradicionales al sector estático de la economía 
hasta llegar a la super-producción, que fue purgando los 
sectores mediante crisis decenales. Y liberó al mismo 
tiempo poder adquisitivo mediante el abaratamiento de 
productos de consumo, como ropas y otros. Al estar la 
producción tradicional colmada, se abrió un “vacío de 
oferta” de producción nueva, equivalente a su aumento 
relativo en el PNB, que actuó como "llamador" para esa pro¬ 
ducción industrial. Fue un procesode retroalimentacíón len¬ 
ta, de aumento de la productividad-producción nueva, de 
creatividad lenta, porque necesita tiempo para desplega rse. 

En una segunda etapa, gracias al intercambio mundial 
creado por el comercio y la colonización, la producción en 
serie invade otros países, llevándoles la desocupación 
artesanal y paliándola en la metrópoli. En las industrias 
textiles trabajan ahora más obreros que en anteriores 
épocas artesanales. Esta etapa fue larga en los países 
desarrollados en Occidente, que aún en 1979 usurpaban 
un 64% del comercio mundial (en 1970 su cuota era más 
abusiva aún, 69%). Pero seguramente no será tan 
prolongada para los nuevos países industrializados. 

La tercera etapa es la industrialización de los países 
dependiente o colonizados, y la desocupación en las 
metrópolis —la desindustrialización de Europa 
Occidental desde 1970 a 1981 es estimada en menos 
12%— moderada por una constante producción nueva 
como automóviles, electrónica. El porcentaje de la 
industria en su PN B y en mano de obra baja del 40 % al 20- 
25% actual en los países más desarrollados. 


33 



La producción agraria sale del sector estático de la 
economía dos siglos después que la manufactura (las 
cosechadoras, los herbicidas, etcétera, desplazan miles 
de braceros) y pasa rápidamente de más del 60% de la 
mano de obra, en los países desarrollados, a cerca del 
5 % .También participa en ese porcentaje en el PNB, por la 
disminución de los precios, ya que es el último reducto de 
la libre competencia puesto que su producción se 
concentra en pocos meses de zafra y es perecedera. En 
Estados Unidos, en el sector de alimentos los dos tercios 
del precio en promedio corresponden al comercio y los 
procesadores y un tercio a los productores agrícolas. La 
diferencia de la caída relativa del peso de la agricultura 
con respecto a la industria reside en parte en que no se 
producen en laagriculturaartículos nuevos. Perosíse dan 
en el procesamiento industrial de la producción agrícola: 
55% de los alimentos que se consumieron en 1967 en 
Estados Unidos no existían en 1957, Y porque la 
disminución de mano de obra en la agricultura genera su 
aumento en la industria. Siempre en Estados Unidos, en 
1966 hay 6 millones de trabajadores agrícolas y 7 millones 
que trabaja en industrias para la agricultura, y 11 millones 
más en el procesamiento y venta de artículos agrícolas. 

Aunque ya hay fábricas robotizadas con cinco 
trabajadores por turno y producción en serie (o sea 
producción en serie sin mano de obra masiva), la 
concentración masiva sigue predominando en la 
industria. Pero en la agricultura y ganadería hay mucha 
producción en serie con trabajo casi familiar. Porque la 
tierra es como los robots, “trabaja sola”, algo parecida a 
lo que pasa en la bio-industria. 

Nuevas posibilidades 

En síntesis, el comercio estuvo “llamando” desde la 
antigüedad a una mayor producción para el intercambio, y 


34 



recién en la revolución industrial encuentra una respuesta 
acorde con la exigencia, cuando ya el comercio era 
mundial. La producción en serie de artículos tradicionales 
liberó poder adquisitivo, que a su vez "llamó” a una 
producción nueva que comenzó lentamente hasta 
desembocar en la afiebrada innovación actual. La 
producción nueva distribuye constantemente las cartas 
entre más jugadores, contrarrestando en parte la 
tendencia inversa que trae consigo la producción en serie, 
y así. De esta manera facilita la corriente circular: un 
intercambio entre dos artículos se colma antes que uno 
entre cuatro, y este antes que uno de muchos más. Incluso 
abre el campo a nuevas explotaciones, provenientes de 
otros países, como es el caso del Japón. 

El tamaño de las fábricas tiene un límite dictado por la 
economía. Por un lado la fábrica pequeña o media es más 
económica para una zona. Si es proporcional al mercado 
local, evita la emigración de trabajadores que ya tienen 
vivienda y una logística local que hay que proteger, 
evitando así que vayan a la megalópolis, donde hay que 
desarrollar infraestructuras redundantes para ellos. Por 
otro lado, este tipo de fábrica es más ágil para los cambios 
tecnológicos. Es decir que la producción en serie con 
mano de obra masiva, principal conquista de la revolución 
industrial, no es la única vía. Ya hay una tecnología que 
permite una pequeña industria complementaria al nivel de 
la granja, como ya fue la textil en la época de los telares, o 
instalada en pequeños poblados, cosa que es importante 
para obtener la atomización del poder adquisitivo y la 
dispersión de la producción. 

También hay tecnología que no está ligada a la 
producción, sino al transporte, distribución, 
comunicaciones, etc. Pero más importante es la 
tecnoestructuración (sistema hecho por técnicos para 
corregir la evolución espontánea) del propio comercio, 


35 



transporte, salud, etc. En esta tarea son de gran ayuda los 
ordenadores con su enorme capacidad para manejar 
fárragos de datos. Algunos ejemplos: destino y capacidad 
vacante en diferentes medios de transporte, ficha médica 
de toda una población en pocos minutos. Incluso puede 
sustituir con ventajas el encuentro físico en el mercado 
reuniendo la oferta y la demanda al nivel del país. 

La tecnoestructura, que aplican parcialmente todos los 
gobiernos en relación a la moneda, los bancos, etc., 
pueden hacer avanzar a un país más que ciertas costosas 
industrializaciones, si se aplica a toda la economía 
organizando los recursos naturales para quien los trabaja 
mejor, y los humanos en una adecuada división del 
trabajo, reduciendo el desperdicio, la redundancia de la 
intermediación inútil, entre otras cosas. Por eso, el 
crecimiento mayor y más constante en los últimos treinta 
años es el obtenido por las economías socialistas 
planificadas, con un promedio de más de 7 % anual, sobré 
4% de Europa Occidental y Japón y 2% de Estados 
Unidos. 

Algunas enseñanzas de la historia 

1) Toda nueva posibilidad de intercambio, ya sea por 
comercio o transporte que se relaciona con nuevos 
mercados, producto de la liberación o aumento del poder 
adquisitivo que desarrolle el mercado local, fomenta un 
crecimiento de la producción. 

2) La división espontánea del trabajo es anti-económica 
y necesita de la tecnoestructuración. 

3) Pero la "redundancia remunerada” ha servido como 
un seguro encubierto —refugio de mano de obra 
desalojada por las máquinas entre otras— y no se puede 
quitar esa tabla a los náufragos sin ubicarlos en la 
producción o incluso el seguro, que a veces es menos 
oneroso porque ahorra instalaciones de comercio, etc. 


36 



4) La toma del control de toda la industria y de la 
agricultura en un país con la máxima tecnología actual, 
significaría solamente el control de un cuarto de la 
economía. 

5) En el agro, la producción con mano de obra masiva es 
anterior a la revolución industrial, y ésta la disminuyó, al 
revés de lo que pasó con la industria. Sólo en algunos 
sectores se dio un proceso similar al de la producción 
artesanal-fabril. El advenimiento de la tecnología 
benefició casi por igual a la granja familiar en muchos 
sectores y a la gran explotación. 

6) La distribución espontánea de la renta dejó total o 
parcialmente fuera de la corriente circular a un sector de 
la población. Es necesaria una tecnoestructura para 
corregir esta situación. 

7) Si bien la producción nueva tuvo su origen en la venta 
de más a los mismos (en lugar de vender lo mismo a más), 
contribuye al bienestar ya que el consumo no es estático, 
ayuda a establecer una corriente circular plena y abre ca- 
minoa nuevas exportaciones. E impulsa la creatividad pa¬ 
ra la producción, que es un gran instrumento económico. 

8) Ya hay una respuesta a la pregunta “¿se logra el 
pleno empleo con la máxima mecanización de la 
producción?’’. Esa respuesta es no. Puede haber un 
aumento temporal en los países subdesarrollados, o en 
unoque usurpa una cuota abusiva en el comercio mundial, 
pero con la tecnología actual se está bajando el 
porcentaje de empleo en la industria, la agricultura, el 
transporte, las comunicaciones. 

9) Pero ya sabemos que una tecnificación de la 
producción permite abaratar toda la producción industrial 
necesaria para autoabastecer al 20% del PNB, y la 
producción agrícola al 3% del mismo. 


37 



V. El Problema Agrario 

Forma de Producción y Propiedad 

No es extraño que el problema agrario haya sido e\ 
rompecabezas de las primeras revoluciones socialistas, 
algunas de las cuales se dieron antes que la revolución 
industrial llegara al campo. Esta tomó auge allí por 1940, y 
el gran aumento de productividad que trajo se atribuye en 
dos tercios a la química (plaguicidas, fertilizantes, 
herbicidas, etc.) y un tercio a la máquina. Con la variante 
de que ambos vienen de fuera del agro. Con la reciente 
sustitución de mano de obra por máquinas, en los últimos 
cultivos que empleaban mano de obra masiva en la 
cosecha, como los de la remolacha y el tomate, el 
desplazamiento de mano de obra del agro llegó bastante 
más lejos que en la industria en los países adelantados. 

Pero no caer en globalismo: cada cultivo es distinto y 
representa una respuesta diferente a la mecanización. 
Por ejemplo el arroz, la caña de azúcar y el algodón fueron 
cultivos de mano de obra masiva antes de la revolución 
industrial y ésta la redujo en varias veces pero 
manteniendo la ventaja de la gran explotación sobre la 
pequeña. En cereales ya es un poco distinto: ejemplo una 
granja típica del oeste de Estados Unidos con 140 
hectáreas puede ser arada por dos hombres con sendos 
tractores en una semana y contratando alguna máquina 
para la cosecha, llena con ella 150 camiones. O sea una 
producción en serie competitiva con la gran explotación y 
con trabajo casi familiar. 

En horticultura se dan más variedades según el cultivo. 
Lo mismo en ganadería: la carne es mas económica en 
gran extensión, pero en la leche ésta tiene poca ventaja 
sobre la mediana. Además en algunos casos es mejor la 
granja de producción múltiple y en otros la específica, etc. 


38 



No se puede decir para el agro lo mismo para la 
manufactura cuando pasa de artesanal a fabril: "La 
producción pasódeindividualasocial;lapropiedadquedó 
individual". 

El problema agrario es por eso de difícil solución para el 
socialismo, pero más lo fue para el capitalismo. Su historia 
está llena de hambrunas rurales, de levantamientos 
campesinos y, en el mejor de los casos, de emigración 
masiva de la población. Hay un clásico problema que trajo 
el minifundio y la miseria campesina: de la parcela de la 
que vivía bien el abuelo, viven mal los 4 hijos y peor los 16 
nietos. ,EI anverso es el latifundioque creció con las tierras 
de los emigrantes. Después de las marchas y 
contramarchas de las primeras revoluciones socialistas, 
las últimas han optado por un régimen mixto donde 
coexiste la granja privada (aunque sujeta al Plan) y la 
empresa socializada. 

El problema tiene solución distinta para cada país ya 
que algunos parten de más del 90% de población 
campesina y otros del 10%, siendo en este último caso 
más fácil porque expropiando a los latifundistas se 
socializa la mayor parte de la tierra. 

Pautas para una Política Agraria 

Hay algunas pautas dadas por la experiencia y principios 
generales aplicables al conjunto: 

1) La tierra como medio de producción es un recurso 
natural del país, tanto como los minerales: es cada vez 
más escasa y no puede ser propiedad privada. 

2) El campo es un lugar tan bueno como cualquiera para 
vivir, preferido por muchos, y se deben seleccionar 
lugares para asentar población, aunque no sean 
trabajadores de esa zona. 

3) En aplicación de estos dos principios, a la población 
campesina ya asentada se le mantendría la propiedad 


39 



sobre la vivienda, huerto, etc. y el usufructo sobre el 
campo e instalaciones mientras los pueda trabajar. 

4) La producción del campo, como también la de la 
industria, no debe ser tomada como de propiedad privada 
ni colectiva desús trabajadores sino como propiedad del 
pueblo a los efectos del precio, comercialización, etc. 
pero respetando la consigna “a cada uno según su 
trabajo”. Esto puede beneficiar al trabajador rural ya que 
sustituye a una intermediación expoliadora y redundante 
que ha abatido los precios agrícolas al nivel de 
subsistencia de la fuerza de trabajo, lo que concierne aún 
a medianas explotaciones al punto que los gobiernos 
tienen que subsidiarlas. En 1976, el Mercado Común 
Europeo atribuyó 34 mil millones de dólares para 
subvencionar trigo y lácteos, y Estados Unidos 25 - 30% 
del precio para el azúcar y la lana, aún para el mercado 
interno, aparte del de cereales. 

5) El trabajo en comunidad familiar, último resabio del 
comunismo primitivo que antes se daba a nivel de la tribu, 
etc., debe mantenerse allí donde no sea antieconómico. 

6) Hay una extensión óptima a la que se debe tender 
para cada cultivo y para cada suelo, o sea que Reforma 
Agraria no es siempre división de la tierra. 

7) El cambio en el sistema de producción debe hacerse 
con cautela para evitar el retroceso de la primera etapa de 
la Reforma Agraria. Al disponer de toda la tierra se puede 
agregar producción sin casi perturbar la que está en 
marcha; ejemplo, una pequeña fracción irrigable dentro 
de un latifundio ganadero puede ser separada para 
instalar una colonia agrícola, otra para vivienda, etc. 

8) El deterioro de los términos de intercambio del 
campo con respecto a la ciudad, ha traído una 
descapitalización crónica. La reinversión es prioritaria en 
una Reforma Agraria. Una forma de ésta es el “impuesto 
retrovolvente” que utilizó Rusia en la primera etapa (al 


40 



campo para invertir en él), pero además ti ene que haber un 
retorno del capital que por años fue a la ciudad. 

9) Un plan de acuerdo a las necesidades del mercado. 
Equipo, asesoramiento y colocación de la producción en 
el mercado deben unificarse en un pulpo nacional con una 
filial en cada zona y terminal en los mercados. 

Una de las formas de trasiego de capital del campo a la 
ciudad es la reforma agraria tradicional: la cuota del 
colono va al “expropiado” (que además cobra por 
adelantado gracias al Instituto de Colonización). El dinero 
necesario para reinvertir va por años a la ciudad y en ese 
ínterin el colono compite con desventaja con otros que 
tienen amortizado su campo. En general, los precios 
agrícolas bajan tanto que un heredero que ha tenido el 
campo gratis, obtiene 25% de ganancia, mientras que la 
persona que está amortizándolo sólo obtiene alrededor 
del 5% (promedio en Estados Unidos en 1966), lo que 
resulta insuficiente para reinvertir y es menos que un 
interés bancario. 

Otras formas de trasiego campo-ciudad son 
arrendamientos, hipotecas, intereses y la baja de precios 
en beneficio de procesadores (frigoríficos, molinos, etc.)e 
intermediarios. Y tras el capital, se ha ido la población. Así 
que una reforma agraria tiene que empezar por corregir el 
deterioro de vida social que trajo este éxodo por años: 
asentar familias (mujeres, viejos, niños) en el campo. Y 
además, combatir el atraso cultural y tecnológico 
reclutando la nt leva mano de obra entre los más instruidos 
de la población, experiencia muy positiva que se dio en los 
kibutz israelíes. 


41 



VI. Funcionamiento y Organización de la Economía 
La Corriente Circular 

El aparato de producción de bienes y servicios vendibles 
vuelca su producción en el mercado interno (las 
exportaciones se cambian por importaciones que se 
vuelcan en el mercado interno). El dinero de esa venta va a 
los trabajadores del aparato de producción y a los 
i mpuestos, y con éstos el Estado paga a sus trabajadores y 
a los pensionistas. Y el dinero vuelve al aparato de 
producción por intermedio de las compras de todos ellos. 
Así que la corriente circular abarca a toda la economía, no 
sólo a la producción comerciable. Si se deja el libre juego, 
la corriente circular puede dejar afuera a un sector de la 
población. También puede sufrir interrupciones o averías, 
por ejemplo la superproducción por redundancia: 
demasiadas empresas en relación al mercado, que 
juegan a arruinarse mutuamente y en cierto modo lo 
consiguen. O el cese de una exportación —equivalente a 
una superproducción— que provoca despidos, y éstos 
provocan superproducción en otros productos, etc. (es el 
contrapunto o retroalimentación mutua indefinida). Y así 
vemos "milagros” al revés: un país rico en crisis y 
desocupación en medio de la abundancia, atorado por 
años a causa de su superproducción. Esto sería 
inconcebible en la economía de una familia, por ejemplo. 

Es sólo una ruptura parcial de lacorriente circular, pero 
esa avería no se arregla con parches, o inversiones, si no 
se asegura el reciclaje, o sea la corriente circular misma 
por una gigantesca tecnoestructura. Es lojque faltó en los 
planes keynesianos que ensayó Estados Unidos para salir 
de la crisis del 29. Desde 1932 a 1939, el New Deal 
combatió la desocupación con sucesivos planes de obras 
públicas, y en 1939 había 9,5 millones de desocupados 


42 



aún. En un santiamén laguerra arregió todo. Nosólopleno 
empleo sino fuerza de trabajo —46% de la población— 
nunca vista. Y a pesar del servicio mi litar, la producción de 
bienes subió del 34 al 69% del PNB —en 1980 era de 
32 %—en desmedro de los servicios, lo que demuestra lo 
superfluo que son muchos de éstos. 

La corriente circular restablecida oxigenó toda la 
economía, y no sólo la industria, más relacionada con la 
guerra. Entre 1937 y 1947, la agricultura creció 51 % y la 
industria 28%. Keynes pretendió que era el triunfo de su 
plan, que anteriormente no habría sido aplicado a escala 
suficiente, pero ensayos posteriores demostraron que no 
era así. ¿Cuál es la diferencia entre un plan de Keynes y la 
economía de guerra? ¡La corriente circular! los dólares 
de inversión keynesiana en obras públicas, luego de crear 
una burbuja de auge local, son capturados por el capital 
financiero, sea directamente por la financiación del plan, 
sea indirectamente por mayoristas, por el acelerador que 
constituyen los créditos para nueva inversión allí, atraída 
por el auge del consumo, etc. En período de recesión, todo 
el capital que puede hacerlo, se transforma en financiero, 
huyendo la inversión en la producción. Y esas inversiones 
y créditos mueren en esas células cerradas de capital 
especulativo, donde hoy están estancados los 
petrodólares y otros capitales fugitivos de la producción a 
nivel mundial. 

De esta manera tenemos una actitud del capital que se 
repite en las grandes depresiones, la del 29 y la de hoy. En 
tiempo de recesión darle más capital al capital para 
“reindustrialización” es inútil, porque no está en tesitura 
de invertir en la producción (experiencia Reagan). En 
cambio, en la economía de guerra se montó rápidamente 
una gigantesca tecnoestructura con una poderosa bomba 
de succión que restablece la corriente circular plena. Los 


43 



impuestos se multiplicaron por nueve, más del 80% de 
ellos a la renta y, dentro de éstos, uno a esas ganancias 
excesivas que dio 25 % del total y que después de la gue rra 
se abolió. Además, una emisión de bonos 16 veces mayor, 
"bonos patrióticos” que se descontaban de los salarios, 
etc., aunque voluntarios —en Gran Bretaña fueron 
obligatorios— y también se recurrió a las cuentas 
bloqueadas y a los depósitos bancarios que no se podían 
retirar hasta después de la guerra. Otras limitaciones al 
consumo excesivo, y la emisión de dinero se 
incrementaron en 150%. Impuestos, bonos, cuentas 
bloqueadas, podaban el poder adquisitivo al nivel de 
consumo necesario. Y aún para éste había 
tecnoestructuras con fijación de precios, control y 
racionamiento de artículos escasos y subsidios a los de 
primera necesidad para no desalentar su producción con 
precios fijos. Con la emisión de dinero se repartieron 
cartas al que no las tenía, y con impuestos y otros medios 
se asegu raba el reciclaje. Así se cerró la corriente ci rcu lar 
con toda la población adentro, por primera vez después de 
muchos años. 

Un sistema similar de corriente circular plena con 
impuestos casi confiscatorios a la gran ganancia, es el de 
la Social-Democracia. Impuestos van al seguro y así se 
logra un alto nivel de consumo para toda la población 
(además de altos salarios, etc.). ¿Y cómo una empresa 
capitalista prospera allí? Es que esos impuestos son como 
un seguro contra la superproducción y su secuela de baja 
de precios, que es entre otras la enfermedad contagiosa 
que mata miles de personas en cada recesión, al ampliary 
estabilizar el consumo. 

La corriente circular no es ninguna abstracción. Para 
llegar a su "estructura fina” se puede aplicar la tabla 
input-output: para fabricar mil autos por mes, tanto de 
acero, tanto de caucho, etc., y 29% de valor agregado. 


44 



Todo lo que hay que hacer es transformar este valor 
agregado —salarios más ganancias— en canastas, por 
ejemplo, de 400 artículos de consumo promedio. Las 
ganancias son un excedente de canastas que se pueden 
usar para cambiar por trabajo en nuevo equipo, o 
prestarlas para el consumo, etc. Si hay una paralización 
en una fábrica por encadenamiento retrógado, partiendo 
de insumos y artículos de las canastas, se puede 
determinar como afecta al resto de la producción. El 
hecho de que ese personaje del rol económico doble el 
trabajador-consumidor, esté en toda producción y de que 
el consumo sea tan diversificado hace que cualquier cam¬ 
bio en una producción gravite en casi toda la economía. El 
Seguro de Paro al mantener el segundo rol del trabajador, 
disminuye este impacto a unos pocos insumos. 

Con medidas drásticas se puede restablecer la 
corriente ci rcular rota, pero para que ésta sea manejable, 
hay que ir muy lejos en la sustitución de importaciones de 
artículos esenciales para canastas —ya que las 
importaciones están supeditadas a las exportaciones que 
no son manejables— tanto como lo permita la economía. 
Con la ventaja adicional que cuanto más producción 
nacional hay, más gente es incorporada a la corriente 
circular. El exceso de dependencia de la 
exportación—importación o crédito externo, puede 
romper la corriente circular hasta en un país socialista al 
trabarse las exportaciones. Tal vez sea el caso de Polonia. 
Para evitarlo conviene hacer por lo menos dos corrientes 
circulares, aunque ambas pasen por los mismos 
individuos: una “de hierro” con artículos para 
necesidades básicas y que abarque toda la población, 
trabajadores y desocupados por igual, y otra de 
suntuaconsumo que a su vez sea divisible en dos: nacional 
e importado. 



Algunas Enseñanzas 

Aún donde no se dio una planificación total de la economía 
adecuando la producción al consumo, se logró 
restablecer una corriente circular plena mediante una 
drástica tecnoestructura que incluye: 

a) Confiscación de las grandes ganancias para repartir 
poder adquisitivo y atomización de éste, o sea un ingreso 
global repartido equitativamente entre más. 

b) Emisión de dinero para ésto y reciclaje del mismo por 
impuestos, al mismo tiempo que restricción de otro medio 
depagoquesólobeneficiaapropietariosyempresarios.el 
depósito a la vista (que después veremos). 

c) Control del consumo con racionamiento de artículos 
escasos. 

d) Control de precios. 

e) El prejuicio que una gran emisión trae siempre 
inflación, no se confi rma cuando hay control de precios. El 
aumento de emisión en Estados Unidos en 1939*42 fue de 
50%, y trajo aparejado un aumento de producción del 
43 % que atenuó la abundancia de moneda, pero la nueva 
emisión de 1942-46, otro 100 %, no produjo gran aumento 
de producción porque ya había pleno empleo, pero no 
hubo inflación hasta 1946 en que se levantó el control de 
precios. Conclusión: en caso de emergencia la emisión 
puede ser instrumento para aumentar la producción 
cuando hay recursos desarrollares y para la atomización 
del poder adquisitivo, también, si hay reciclaje. 

La Necesidad de Correlatividad en la Evolución 
Económica 

Todo aumento de productividad como el que trae la 
producción en serie necesita un aumento proporcional en 
el número de consumidores, es decir, mayor atomización 


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del poder adquisitivo. Puede desarrollarse durante un 
corto trecho con mayor consumo de los mismos, pero 
nadie compra indefinidamente ropa, zapatos o alimentos. 
Como no hay relación éntre el aumentode la productividad 
y el aumento del empleo, sino al revés, se necesita 
tecnoestructura para crearla. La ignorancia de esta 
necesidad de cor relatividad se ha pagado con crisis más o 
menos decenales y recesiones cada cuatro o cinco años, 
que purgan la superproducción con la quiebra de un alto 
porcentaje de empresas, mientras hay vastos sectores de 
la población que necesitan su producción y no pueden 
adquirirla. Es la paradoja de las dos crisis simultáneas e 
incomunicadas de superproducción y consumo, cada una 
tiene la solución de la otra. 

Históricamente haydos paliativos para salvar lafalta de 
correlatividad: 

1) Crear una producción nueva. Para lograrla no es 
necesario aumentar el número de consumidores, sino 
ofrecer más variedad de artículos a los mismos. Este no es 
un factor económico secundario. Más de medio mundo, 
incluida América, fue descubierta desde Europa por 
costosas expediciones que buscaban condimentos para 
comidas o especias. Pero, ¿no había nada más prioritario 
en el siglo XV que los condimentos? Para el pueblo sí lo 
había, pero no para los que tenían el poder adquisitivo 
acaparado (nobleza, comerciantes, etc.), que estaban 
saturados de artículos tradicionales. Se necesitaban 
artículos nuevos aunque más superfluos para sacarles 
dinero, al igual que hoy los ricos con su poder electoral- 
económico determinan lo que es prioritario en la 
producción e Importación. Aquí se ve bien cómo la 
atomización del poderadquisitivoengendraotro consumo 
más acorde con la producción local de un país pobre. 

2) EI segundo recursoesunavariantedel primero: crear 
forzadamente una exportación suplementaria, por sobre 


47 



la necesaria para cambiar por importación 
imprescindible, para traer esos artículos nuevos que hoy 
abundan en el mundo. Porque en todo país desarrollado 
hay una desesperada búsqueda de innovación, aun con 
robo de tecnología, muchas de las cuales son las 
“especias del siglo XX’’. Y así una clase alta con más del 
50% del consumo Importado, sobre menos del 10% para 
el grueso de la población, hace una corriente circular con 
el extranjero donde muchas veces van bienes no 
excedentarios —porque hay subconsumo nacional de 
ellos— a cambio de artículos de suntuaconsumo 
importados. Y como la exportación se logra con base en 
bajos salarios, hay restricción del poder adquisitivo de la 
mayoría para un suntuaconsumo de la minoría. En 1980, el 
jornal medio en Alemania Occidental era de 55 dólares y 
en Corea del Sur de 5 dólares. 

Las Células de Intercambio 

Vimos que la tabla de input-output permite determinar qué 
sectores económicos están vinculados entre sí y en qué 
proporción. De esta forma se puede ver la economía como 
una corriente circular que arrastra pequeños remolinos: 
células de intercambio (que pueden pasar varias por un 
individuo). También vimos que estas células, aparte de 
unas pocas relaciones que puedan tener con otros 
sectores por los insumos, tienen una intrincada 
vinculación con la corriente circular a través del consumo 
personal. Y en el caso que mencionábamos de 
suntuaconsumo importado no acorde con la economía del 
país, es como si alguien, después de un intercambio en 
varias células locales tuviera un excedente debido a 
alguna ventaja abusiva en ellos y lo cambiara por esas 
importaciones. El “deterioro de los términos de 
intercambio” que siempre se invoca para el que realiza el 


48 



Tercer Mundo con los países desarrollados, también se da 
en lo interno: campo-ciudad, etc. y hasta entre individuos. 

Estas células, con un derrame fuera de la corriente 
circular, son una sangría constante para ella. Ya vimos 
que sangría semejantes se pueden dar del campo a la 
ciudad. Agreguemos este ejemplo tan usual: un ganadero 
con cinco peones que vive en la ciudad y tiene 80% del 
consumo importado, vive casi sin "derrame” hacia su 
entorno rural empobrecido y hace célula de intercambio 
con la ciudad y el extranjero. 

Veamos cómo crece una célula de intercambio local. 
La misma explotación de cinco peones con cien 
trabajadores y sus familias, crean una mayor atomización 
del ingreso que, a su vez, trae más consumo local y 
provoca el crecimientode la logística potencial que hay en 
cada zona. Una producción localísima, con una mano de 
obra que no puede emigrar, recursos naturales, 
producciones como la leche, hortalizas, de difícil traslado, 
servicios, etc. Todo ésto se desperdicia si no se da una 
célula de intercambio conectada a la corriente ci rcular del 
mercado grande', al que la producción localísima no lo 
estaba. Y el crecimiento de ese consumo local es 
proporcional a la atomización del poder adquisitivo en la 
empresa conectada al mercado grande, como se ve en el 
ejemplo de los cinco y cien peones, o sea al número de 
trabajadores, a su remuneración y a que tengan o no a la 
familia con ellos, porque la familia genera más consumo 
local. 

Para incentivar este crecimiento de intercambio local 
se puede poner coto, prohibiendo el ingreso de similares, 
como un proteccionismo a artículos del lugar para 
consumo local. Esto no quiere decir que el intercambio 
con la corriente circular del país sea menor que antes. 
Más bien será mayor, pero de otros productos. Esto vale 
para cualquier nivel de proteccionismo. Las barreras 


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comerciales de un país y el regionalismo no son dos cosas 
necesariamente reñidas. En realidad, loque importa en un 
país subdesarrollado queda i rremisiblemente fijado por lo 
que pueda exportar, y esta exportación depende de su 
producción que a su vez puede depender de su 
protección. Así que el proteccionismo para una 
producción con prohibición de importar similares suele 
verse largamente compensado por la importación de 
otros productos, facilitada por el aumento de producción. 
Es el caso del Mercado Común Europeo visto 
globalmente. En general, toda célula de intercambio 
crece al conectarse con la corriente circular del país y 
ésta crece al conectarse con la del comercio regional y 
mundial. 

Vimos que una corriente circular puede tener una 
sangría. También puede alimentar a otra con una 
transfusión de sangre continua. Tomemos este ejemplo 
de economías que la necesitan: los países desarrollados 
habían acordado una ayuda de 0.7% de su PNB para los 
países subdesarrollados (que no pasó del 0.35). 
Supongamos que se entregara en alimentos, odineropara 
comprarlos a través de la FAO. Y que ésta paga a los 
desocupados de esos países subdesarrollados 80% de la 
ayuda en alimentos y 20 % en dinero y les asignan trabajo. 
Los excedentes alimenticios de los países desarrollados 
van allí en forma gratuita o, a precios bajos, pero 
paulatinamente se utilizan más los locales mismos, y 
tratando de favorecer a pequeños granjeros y 
comunidades ag rarias locales. A la vez se crea escasez de 
alimentos a nivel mundial que incentiva la producción al 
dar firmeza a sus precios. La corriente circular de los 
países desarrollados, vuelca productos en la de los países 
subdesarrollados, y crea una corriente circular en 
crecimiento para las necesidades básicas en ellos. 


50 



La Producción 


Decíamos que la economía es como un edificio y sus 
cimientos son la producción para las necesidades básicas 
y el equipo para ellas. O, en su caso, obtenerlas por 
exportación-importación que pueda resistir la prueba de 
la recesión y del desmantelamiento por sectores más 
ricos que se lleven partes fundamentales, como sucedió 
en el llamado “efecto Venezuela”. Tiene que haber una 
mentalidad distinta, cambiar el “marco de referencia” 
para que sea más prestigioso producir y crear una mística 
para llenar tanto a canastas como a habitantes. Esta 
urgencia conducirá a la producción de corta maduración, 
de poco tiempo de gestación —como son casi todas las 
agrícolas— sea para el consumo, sea para la exportación. 
El Plan siempre abarcará la producción inmediata y la 
producción futura, pero en una primera etapa, un alto 
porcentaje de los recursos irá a la primera. 

Ir creando miles de focos paralelos con la tecnología 
más avanzada en comunicación y transporte. Después de 
asegurar la producción para las necesidades básicas, 
pasar a asegurar la corriente circular y el bienestar 
preguntándose: ¿qué desea la gente? La respuesta 
orienta la producción y la importación en esta etapa. Todo 
artículo nuevo, suntuario o sustitutivo de las Impor¬ 
taciones, amplía la corriente circular y da más bienestar. 
En esta etapa se pueden sustituir también impuestos: los 
desocupados subsidiados con impuestos pueden seguir 
en la corriente circular, pero como productores. 

Ante la inevitable escasez de equipos pueden haber 
otras prioridades además de las dichas: a) los equipos que 
den un aumento mayor de la producción; b) desarrollar 
una máxima eficiencia en las industrias madres; c) la 
producción con las materias primas nacionales, y d) 
equipos menos amenazados de obsolescencia rápida. 


51 



Cuando la producción tiene un álea, como el del agro, 
conviene jugar varias cartas, incluso alguna 
industrialización posible allí. 

Para la dispersión industrial en zonas es conveniente 
dotarla de una logística que la equipare a la que tienen en 
la gran urbe, un lugar en el mercado de ésta y en su caso, 
un coto que la proteja. 

Vil. Política Monetaria y Deuda Externa 
La Moneda 

El papel moneda de curso forzoso, sustitutivo de moneda 
de oro y plata, es una tecnoestructura. Al principio la 
sustitución fue cautelosa, permitiendo la conversión en 
oro. Pronto se comprobó que esa cautela era innecesaria: 
basta la conversión en los otros artículos del mercado. 
Pero igualmente se mantuvo su respaldo en oro o divisas 
como prueba de solvencia del banco emisor. Pero la 
desmitificación siguió: por un lado nadie averigua el 
respaldo para aceptar una moneda; por otro, ésta se 
valoriza y desvaloriza independientemente del respaldo. 
En 1981, justo cuando Estados Unidos vendía parte de su 
respaldo de oro, el dólar subió por el aumento del interés. 
La moneda internacional además se cotiza por la 
producción que se puede comprar con ella aunque no sea 
del país emisor, como es el caso del petróleo, o por su uso 
como reserva. En lo nacional la moneda se cotiza por la 
escasez-necesidad como toda mercancía. La necesidad 
es provocada por el curso forzoso. Una dificultad para 
lograr la debida escasez en países capitalistas, es que no 
es el único medio de pago, también los cheques contra 
depósitos o créditos a la vista lo son. Esta es la cuenta 
corriente que dan los bancos a personas solventes 
aunque no hayan hecho un depósito previo de dinero. 


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Equivale a una emisión temporaria, pero en conjunto 
puede ser mayor que la emisión de dinero. Cuatro veces 
mayor en Estados Unidos en 1966. Su origen fue eludir un 
impuesto a la emisión que antes hacían los bancos 
particulares. 

Depósitos a la vista más circulante da M, que se toma 
como el total de los medios de pago. Así que el control de 
los medios de pago se hace: a) por la emisión del Banco 
Central, b) indirectamente para depósitos a la vista 
obligando a los bancos a aumentar o disminuir la reserva 
en dinero, entre 10 y 20% más o menos. El que con 10 de 
depósito real se pueda prestar por 100 se hace por 
compensación estadística entre los que retiran y 
depositan. Como se ve, este medio de pago es muy 
elástico: el dinero real es, supongamos, 10 y el préstamo 
fluctúa entre 90 y 0. Es imprevisible ya que depende de la 
demanda de créditos, y esta condición apenas cambia 
con el cambio de porcentaje de reserva que decreta el Es¬ 
tado. Y es usufructuadosólo por los que tienen bienes pa ra 
garantizar el préstamo, que así se transforman en coemi¬ 
sores de medios de pago. 

Otros equivalentes menores a la emisión son: a) la 
inversión o préstamo extranjero. Una inversión extranjera 
trae su know how para la producción y divisas para 
introducir equipo, pero en lo que respecta a su gasto 
nacional podría ser sustituida por una emisión con 
ventaja. Es como una emisión temporaria e ingreso de 
divisas que es seguida por una restricción de moneda y 
pérdida de divisas, cuando se repatría el capital y las 
ganancias, más que compensatorias, b) el presupuesto 
con déficit financiado con crédito bancario; c) la compra a 
plazo o consumo a crédito; y d) el aumento de la velocidad 
de circulación por menos ahorro (desconfianza en la 
moneda, etc.). Los dos últimos se dan sobretodo en el 
proceso de inflación y sirven para atizarla. Apesar de toda 


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esta desprolijidad y desmitificación, la moneda sigue 
incólume como mediode pago. Pero es ilusorio manipular 
toda la economía con ella, sobretodo siendo tan elástica e 
impredecible en su monto —fracaso del monetarismo— 
además de que es sólo un instrumento, no el único ni el 
principal. 

La moneda se cotiza por la escasez y necesidad. La 
escasez se logra poniéndole límite a su emisión. ¿Cuál?Se 
dice en general que debe ser proporcional a la cantidad de 
transacciones. Podemos ir más lejos: cuatro 
transacciones sucesivas por 1 peso se pueden hacer con 
1 peso que se recicla, pero si son simultáneas, se 
necesitan 4 pesos. Y estas transacciones son 
proporcionales al número de personas con poder de 
intercambio (con poder adquisitivo o producción para él). 
Si aumenta este número la emisión debe aumentar, por 
ejemplo si hay más trabaj adores o pensionistas que antes. 
Y por otro lado, la cantidad (volumen) en transacciones es 
proporcional a la producción vendible. La emisión debe 
aumentar con ésta, aún de una estación a otra del año. Y, 
por último, más igualdad en el poder adquisitivo permite 
más intercambio en cada transacción: a más igualdad, 
más emisión. Así que la emisión debe aumentar con el 
número de personas con poder adquisitivo, con la mayor 
igualdad de poder adquisitivo entre ellas y con la 
producción en el mercado. 

En general, M, representa alrededor de un cuarto del 
PNB ¿Qué pasa si la emisión no se sujeta a estas pautas? 
Si es menor, traba la corriente circular. Si es mayor, puede 
provocar inflación por exceso de moneda. Pero esto es 
contrarrestadle, como hemos visto; lo peor es que la 
demanda para el consumo supere lo que permita la 
economía, o sea la producción posible, y, aún con precios 
controlados se cree una puja por adelantarse a comprar y 
obligue al racionamiento de muchos o de todos los 


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artículos. Y con todo ya vimos que en caso de emergencia, 
con control y racionamiento se puede duplicar 
impunemente la emisión siempre que se asegure su 
reciclaje, en medio de una mística de austeridad que se 
da en “economía de guerra” y se puede lograr un 
crecimiento vertical. De ésto se extrae que además de las 
tres funciones clásicas de la moneda (medida de valor, 
instrumento de cambio y ahorro) se puede dar una cuarta: 
instrumento para forzar una producción en aumento 
siempre que se combine con otros. 

¿Puede servir para encauzar el consumo hacia loque la 
economía puede dar? También. Un ejemplo es la 
tecnoestructura en los cambios de moneda que hizo 
México en 1982, que creó dos divisas —o sea dos 
monedas— una para turismo y equivalentes a 70 pesos el 
dólaryotraparaequipoyotrasnecesidadesa50pesos.En 
el proceso de desmitificación de la moneda, ésto se puede 
trasladar a la moneda interna emitiendo una segunda 
moneda más escasa para suntuaconsumo importado, 
para consumo indeseable (así éste no compite con 
alimentos sino con suntuarios) y para intercambio 
internacional. Y la vieja moneda más abundante para lo 
que abunda o se desea incentivar. Así puede haber 
restricción y expansión de moneda simultáneos, según el 
artículo, y no se recurre a los palos de ciego de la 
restricción monetaria total cuando hay sectores que 
pueden servir a un consumo igual o mayor si se les permite 
expandirse. 

¿Puede la moneda ser un instrumento para lograr un 
mayor ahorro? También. En el caso de las dos monedas 
permitiendo la conversión de la abundante a la escasa al 
cabo de un tiempo en cuentas bloqueadas. Y además la 
escasa, como toda moneda fuerte, tenderá a ser 
atesorada. 

Otra función de la moneda es la de instrumento para la 


55 



atomización del poder adquisitivo, siempre que se añada 
un mecanismo de reciclaje, ya que a mayor atomización 
del poder adquisitivo corresponde más cantidad de 
moneda. 

Si se crea una moneda por emisión o por crédito para la 
inversión en la producción vendible, el mecanismo de 
reciclaje tiene dos etapas. La primera es un impuesto para 
reinvertir el dinero en el período de gestación, cuando las 
empresas en maduración sólo compran. En la segunda, va 
bajando el impuesto a esas empresas que se 
autofinancian con la venta de su producción. Un ejemplo 
gigante de lo dicho es el Plan Marshall en 1948 y 
siguientes: con emisión o crédito equivalente, se 
financian compras de Europa a Estados Unidos para su 
reconstrucción. Se recicló con impuestos en Estados 
Unidos. Lograda la reconstrucción, cesan la ayuda y el 
impuesto, con un saldo de crecimiento incluso para la 
economía que soportó este último. 

Hay muchos desocupados en el Tercer Mundo que 
están pidiendo un Plan Marshall a condición que también 
sea gratuito, porque ladiscriminación en favor de Europay 
algunos países de Asia ahondó el abismo entre la riqueza y 
la pobreza. 

Moneda de Frontera o Cambios 

También es una tecnoestructura, pero mayor. Un país sin 
moneda internacional, lejos de crear una necesidad, 
como la del curso forzoso en lo interno, crea menos 
necesidad de su propia moneda al vender su producción 
en moneda extranjera. Sólo se da alguna demanda de la 
suya por el turismo, que cambia con las estaciones, o una 
inversión extranjera. Si se deja flotar, esa demanda 
provoca inestabilidad. Y cuando hay poca demanda, hay 
una baja que implica más moneda nacional por moneda 


56 



extranjera, abundancia de moneda nacional en el exterior 
y nueva baja y así sucesivamente. Es decir que la 
demanda externa no es pauta de su valor, como no lo es la 
de trineos allí donde no hay nieve. Y al igual que en lo 
i nterno, en lo exte rno el oro es más respaldo que cualquier 
otro artículo que realmente se pueda comprar con ella. 

La tecnoestructura que fija cambios debe buscar: a) que 
no haya exceso de moneda nacional en el exterior b) que el 
cambio no tergiverse la ‘ ‘paridad de poder adquisitivo’ ’ en 
los artículos esenciales de importación (ejemplo: la 
cantidad de toneladas de carne por un tractor), aunque 
para eso haya que hacer dos tipos de cambio: uno para 
artículos esenciales de importación más bajo, y otro más 
alto para los no esenciales, trasladando al suntuario toda 
la diferencia de inflación interna respecto a la externa. 
Todo país que quiere dar bienestar a su población tiene 
una inflación obligada por salarios más altos y Seguro 
Social. Por lo tanto debe tecnoestructurar sus cambios 
para proteger su producción de la competencia de los 
países que no los tienen. 

Uso Indeseable del Dinero 

Vimos que los intercambios con ventaja abusiva para una 
de las partes, pueden engendrar un consumo no acorde 
con esa economía. Pero también pueden volcar su 
excedente en el capital financiero donde se suele lograr 
un segundo intercambio ventajoso, como es el caso de los 
petrodólares en la banca internacional. Este proceso 
puede provocar también una inflación que, como dice A. 
Lewis, no sólo genera un traslado gigante de dinero al 
sector propietario y empresarial —dueños de precios 
podemos agregar— sino que se puede generar más 
ahorro, contra lo que se cree habitualmente, ya que el 
grueso de la población transforma el dinero en bienes pero 


57 



los ricos, que manejan más dinero que otro sector, lo 
invierten. Y entre otras formas en préstamos a ese 
consumo afiebrado, obteniendo una segunda ganancia. 
Los bancos privados son el vehículo. 

Aellos va también otro ahorro proveniente del deterioro 
de los términos de intercambio, pero el uso que le dan no 
es muchas veces muy sano económicamente. Aún en el 
caso de que presten este dinero depositado para produci r, 
suelen aumentar la desigualdad: entre los individuos, al 
dar más al que tiene más por una razón de garantía: entre 
las zonas, al sacar ahorro de zonas menos dinámicas para 
llevarlo a las más desarrolladas (relaciones campo- 
ciudad);yentrelasproducciones, restándole recursosa la 
producción para las necesidades básicas para 
emplearlos en otras más rentables pero menos 
esenciales. 

La inflación, engeneral, no significa menos inversión en 
la producción, e incluso ha sido usada para financiar 
inversiones en la industria pesada (en la URSS en la 
década del 30, con una inflación del 700%). Pero ésto 
tiene un I imite cuando es para financiar la producción para 
el consumo y hay una gran diferencia entre el aumento de 
precios y el aumento de salarios: el consumo después de 
gastar los últimos cartuchos en un desesperado consumo 
a crédito, se retrae violentamente. En ese caso ya nadie 
invierte en la producción, lo que genera la recesión. Y la 
inflación se mantiene por los altos intereses ya que todo el 
mundo (empresas, consumidores, Estado) manotean la 
tabla de salvación del crédito, y las fábricas trabajan al 
30% de su capacidad, es la estanflación. 

Endeudamiento y Deuda Externa 

Aquí empiezan las quiebras y los mismos bancos ven 
peligrar sus ganancias, pero no pueden hacer nada. Al 


58 



contrario, el aumento del riesgo (muchos créditos 
incobrables) le da otro empuje a la tasa de interés. Se liega 
a la etapa de las refinanciaciones que han esclavizado a 
toda la economía hasta llevarla a una vía muerta. Este es el 
panorama hoy en muchos países y en el mundo. El hecho 
desencadenante de esta catástrofe es el pasaje de dinero 
a capital especulativo que, como decíamos, puede darse 
sin inflación, por otro deterioro de los términos de 
¡ntercambio(caso de la OPEP—resto del mundo)o porque 
no conviene la inversión en la producción, o por ingresode 
capital exterior extraído por más altos intereses, etc. 

Pero, ¿cuál es la esencia de este suicidio en masa del 
capital? Porque aquí no hay nada que no se haya venido 
haciendo impunemente antes. Veamos si la crisis del 29 nos 
da algún elemento para comprender. También en ella 
hubo un pasaje súbito de la inversión en la producción a 
capital especulativo, que en un momento se concentró en 
las acciones de la Bolsa de Nueva York, donde obtuvo 
rápidas ganancias. Sin que nada lo justificara —porque 
las empresas estaban entrando en receso— las acciones 
empezaron a subir porque el capital especulativo y 
bancario compraba gran número a cien y a la semana, 
cuando todo el mundo compraba, vendían a doscientos y 
las acciones se desplomaban. "Todo el mundo” son los 
pequeños ahorristas que en Estados Unidos acostumbran 
a comprar acciones de sociedades anónimas. Es el 
llamado capitalismo del pueblo, 20 millones de personas 
en 1966. También participaron en el juego de la bolsa en 
1929 y perdieron todos sus ahorros. Este juego duró unos 
meses, y cuando se vino abajo, no sólo arrastró a millones 
de ahorristas sino a las empresas al cortarle sus fuentes 
de recursos, las acciones, y g ran parte del consumo por su 
producción. Y a su vez la quiebra de empresas arrastró la 
de muchos bancos. 

Ya tenemos la ruptura de un secfor de la corriente 



circular que por “encadenamiento retrógado” se fue 
propagando a otros, como así también la corriente 
circular rota cosa que duró hasta la Segunda Guerra. De 
esta manera disponemos de algo común en ambas crisis 
dentro de lo dispar que parecen: el pasaje súbito de capital 
productivo a especulativo, el rápido crecimiento de éste 
colocando en la insolvencia un vasto sector de la 
economía, y retroalimentando la especulación y la ruptura 
de muchas partes de la corriente circular. En la variante 
actual, donde la especulación adoptó un aspecto tan 
inocente como el del crédito bancario, también ayudó a 
romper la necesaria correlación entre la producción y el 
poder adquisitivo del que hablábamos. Para que ésto se 
cumpla, tanto el préstamo a la producción como al 
consumo tienen límites muy precisos. Y además deben 
ser coordinados. 

El préstamo a la producción no puede llegar tan lejos 
que su pago impida la reinversión. Es lo que decíamos del 
colono agrícola, pero acentuado en el caso de la industria 
porque el promedio de vida de un equipo industrial es de 10 
años. Por ejemplo, los países de nueva industrialización 
que abusaron del crédito mundial ahora no pueden 
renovar su parque industrial porque el dinero necesario 
para obtenerlo, va a la cuota de pago de la Deuda Externa 
y, a su vez, los productores de máquinas sofisticadas de la 
OCDE sufren esta pérdida de demanda y entran en crisis, 
que se agrega a la anterior de industrias tradicionales, 
acero, textiles y otras, que ya comentamos. 

Por otro lado los préstamos simultáneos a la 
producción y al consumo en esa escala, motivados por la 
gran cantidad de dinero disponible en los bancos, son 
contradictorios. El préstamo para la producción, da más 
producción futura y el préstamo al consumo provoca más 
consumo inmediato seguido por la disminución del 
consumo futuro y global. La disminución del consumo 


60 



futuro es igual a la amortización más el interés y la del 
consumo global, es igual al interés pagado. Con el 
ag ravante de que en los pa íses s ubdesa r rol lados ese auge 
de consumo Inicial es casi todo de consumo importado, lo 
que aumenta la Deuda Externa. O sea que el aumento de 
producción que estimularon los préstamos que le fueron 
destinados, tropezó con un consumo en retroceso. Y que 
una parte creciente del dinero destinado a la compra de 
productos, ahora va como pago a los bancos. 

Aquí se ve como el capital financiero, que se creó con el 
despojo del poder adquisitivo de la población, aún cuando 
aparenta devolverlo en parte como en el caso de los 
créditos al consumo; en realidad esté haciendo una nueva 
quita del poder adquisitivo. Y así llegamos a la médula de 
su rol en la crisis. Estas son de superproducción. Pero la 
superproducción se da porque no hay un crecimiento 
acompasado del poder adquisitivo al crecimiento de la 
producción, provocando el divorcio total entre la oferta y 
la demanda y precipitando la conocida reacción en 
cadena. 

En 1929, la crisis de superproducción ya existía antes 
del despojo de ahorristas y demás sectores. La actual es 
una crisis de superproducción industrial que empieza en 
1965 y que se fue capeando con laboriosas 
tecnoestructuras sobre la producción y sobre el poder 
adquisitivo. Los seguros sociales obran como pequeñas 
venitas por donde la corriente económica circula 
penosamente; en 1929 esas venitas se cortaron por 
completo. En los años 80, ya no es una crisis de 
capitalismo sino de las tecnoestructuras capitalistas. El 
hecho que de la del 29 se salió por un forzado reparto del 
poder adquisitivo obligado por la guerra, está diciendo 
claro de que no es la producción industrial o los 
"excedentes” agrícolas lo que sobra, sino el poder 
adquisitivael que falta y que hay que obrar sobre él. 


61 



Es obvio que el Tercer Mundo no podrá pagar su deuda 
externa, largamente mayor al medio billón de dólares. Y si 
lo hiciera no estaría ayudando al enfermo sino a la 
enfermedad al dar otro reciclaje al capital especulativo, 
que sigue creciendo a despecho de las moratorias. La 
banca suiza en 1977: 190 000 millones de dólares; en 
1982, 310 000 millones. En realidad ese dinero ya no se 
corresponde con la producción actual en el mercado: si se 
librara a su función normal, en un momento dado, 
equivaldría a una emisión descomunal. El préstamo 
normal es una privación de consumo del que lo da 
compensada por un mayor consumo proporcional del que 
lo recibe. Nada parecido sucede con los petrodólares y 
demás: cuando se atesoraron en bancos, hubo una baja 
de demanda mundial con el consiguiente derrumbe de los 
medios de producción, así que ya no hay producción en el 
mercado correspondiente a ese dinero. Tal el caso de los 
eurodólares, en que los países europeos se quejaban de 
que no podían controlar su circulante por los Bancos 
Centrales, puesto que ya había un segundo poder emisor 
en estos bancos particulares. 

Si la moratoria obligada del Tercer Mundo provoca la 
quiebra de la Banca privada internacional, no se derrumba 
por eso la economía mundial. Es solo que el capital 
acumulado por años de intercambio privilegiado, en 
precios u otras formas de imperialismo económico, en 
uno de sus reciclajes en préstamos, se ha vuelto 
irrecuperable por insolvencia de los deudores de hoy, que 
son los expoliados de siempre. Pero la producción 
sofisticada de la OCDE seguirá presente y su necesidad 
para el Tercer Mundo sigue existiendo. Y para los mismos 
países de la OCDE es cada día más claro que lo que 
reciben los capitales especulativos —que ahora ni 
siquiera pueden considerar solo suyos porque hay 
muchos petrodólares en ellos— por cuotas de pagos de 


62 



sus préstamos, es lo que están restando de compras a sus 
industrias. Y ya hay muchos de ellos que piensan que un 
Plan Marshall para el Tercer Mundo levantaría también las 
economías de los países de la OCDE, como el original 
levantó la de Estados Unidos. 


VIII. Orientación del Consumo y del Ahorro 

Es importante que el “marco de referencia” que la gente 
tenga, sea conforme a la riqueza o pobreza de su país. 
Ghandi decía que no se trata de multiplicar las 
necesidades hasta el infinito, sino de aislar las esenciales 
y solucionarlas. Nyéreré se queja de la imitación de las 
casas de cemento de los países desarrollados, cuando 
existen materiales mejores 100% locales para Tanzania. 
En general, el tomar como referencia a los ricos para 
vestir y demás consumo, ha costado mucho a las 
economías pobres. También el turismo en estos países 
como es el caso de Túnez, Egipto y otros, impide crear un 
marco de referencia propio. La propaganda va en el 
mismo sentido como la distinción unida al cigarrillo. Aún 
las economías ricas pagan caro los “signos de estatus”; 
en plena suba del petróleo lo era en Estados Unidos el auto 
grande. Recién en 1979 se produjo un brusco cambio de 
estilo pero trajo una crisis en la industria del automóvil 
local en beneficiodeladeüapónyEuropa.Todos éstos son 
ejemplos de consumo irracional determinados por ese 
marco de referencia estructurado alrededor de aquello 
que la gente cree prestigioso. 

La concientización debe cambiartodos esos marcosde 
referencia, pero para ello es necesario que haya igualdad 
en el consumo, porque en ese cuadro la gente toma como 
referencia lo que se permite todo el mundo: si es la 
motocicleta, se conforma con ella, si es el automóvil, no se 


63 



conforma con la motocicleta. La igualdad en el consumo 
suntuario no es que todos tengan lo mismo, sino es hacer 
un lote equivalente del que cada uno elige lo que prefiere. 
Todo ésto se refiere al consumo no esencial porque el otro 
es socialmente deseable. 

De la alimentación, por ejemplo, depende el potencial 
humano de un país. Un niño nace con todas sus neuronas 
cerebrales pero las prolongaciones de éstas deben 
recubrirse de una sustancia llamada mielina antes de los 
cuatro años. Si no hay alimentos suficientes para formar 
mielina, las neuronas se atrofian y los niños desnutridos 
pierden hasta un cuarto de sus neuronas cerebrales. 
Además para formar antes del nacimiento los 11 000 
millones de neuronas que tiene una persona normal, debe 
haber una buena alimentación de la madre, asíque todo el 
potencial humano se logra por lo menos con dos 
generaciones de buena alimentación. Las supuestas 
razas inferiores recibieron mala alimentación durante 
siglos y los sectores de ellas que han salido de esa 
situación, están demostrando cuanto potencial 
desperdiciado hay en ellas. 

Dentro del suntuaconsumo se debe tender a sustituir el 
importado por el suntuaconsumo nacional: turismo 
interno, espectáculos de arte, etc. Y además fomentar el 
suntuaconsumo que enriquece la vida. O sea que debe 
haber una creatividad también para el consumo, tan al 
alcance de todo el pueblo como lo están la música y cosas 
equivalentes, que sustituya en parte al importado. Hay que 
estar en guardia contra el consumo compulsivo 
(neurótico) que no da satisfacción y al que no se le puede 
dar libre juego porque hace gran daño a la economía sin 
beneficio para nadie. Hay otro que crea dependencia y es 
insalubre, que hay que tolerar pero recargándolo en su 
precio en la misma proporción que ese consumo —alcohol, 
tabaco, etc.— recarga al servicio de salud pública. 


64 



No se trata solo de desprestigiar el estilo de vida 
prematuramente rumboso que nos lleva a imitar a los 
ricos, los propagandistas o los turistas, sino que hay que 
ver que ni siquiera ellos encuentran satisfacción en el alto 
consumoysustituirloporotroestilo. Hay que recordar que 
la tendencia a acumular bienes no es una constante en la 
historia del hombre. Hay una vieja austeridad y orgullo de 
la sobriedad que predominó por siglos en América, Africa 
y partes de Asia, cuando ya el Cercano Oriente y Europa 
estaban ganados por la codicia. Y que uno y otro estilo 
fueron compatibles con grandes civilizaciones 
entendiendo por tales también aquellas que lograron 
grandes valores morales. 

Tal vez algo de ese desdén por los bienes materiales sea 
lo que algunos economistas llaman ‘‘la baja valoración del 
ingreso con respecto al ocio” en Africa. En el Amazonas, 
allí donde el indio no ha sufrido la invasión de sus recursos 
naturales que necesita para subsistir, este 
comportamiento se ve mejor: aún conociendo los 
"beneficios” de la civilización hay un orgulloso desprecio 
por los artefactos de ésta y una preferencia por la vida 
austera, aunque con muchas gratificaciones que no hay 
en las nuestras. Y no precisamente de ocio porque la caza 
con arco y flecha requiere mucho esfuerzo y 
entrenamiento. Una creatividad para el consumo debe 
rescatar lo mejor de este estilo y lo mejor de la civilización 
y no aceptar ciegamente todo lo que ésta nos quiere 
imponer. Algo así como hace el trabajador rural, heredero 
de aquella vieja austeridad: en su modesta vivienda los 
bancos siguen colgados de las paredes cuando no se 
usan, pero adoptó ávidamente la radio a transistor y el 
polietileno de múltiple utilidad. 

Es en ese sentido que no hay que separar el 
suntuaconsumo que enriquece la vida del que no. Hay que 
reconocer que el automóvil o la embarcación devuelven al 


65 



hombre comprimido de la gran ciudad, un poco de la 
aventura y amplitud de paisaje que tenía el hombre 
primitivo o el hombre a caballo. Razón de más para dar 
acceso equitativo a todos estos bienes. Pero la 
creatividad para el consumo puede ir mucho más lejos en 
ese sentido y con medios más económicos. Las pautas 
están dadas: el hombre es un ser que hace proyectos, 
algunos relacionados con artículos de consumo, como 
instrumentos musicales, espectáculos artísticos, 
vivienda, etc. El hombre además siente nostalgia por la 
vida de aventuras y contacto con la naturaleza. Es esta 
clase de consumo que da verdadera satisfacción. 

Para manejar equitativamente este consumo así como 
el de los esenciales cuando son escasos, podemos citar 
algunos instrumentos: a) racionamiento; b) control por lo 
que se ofrece en el mercado; y, c) por los precios, 
abaratando el deseable a costa del encarecimiento del 
indeseable. Incluso un mismo artículo, como la carne, 
puede tener dos precios, uno para la necesidad básica y 
otro para consumo extra. Porque no es bueno que los 
artículos alimenticios bajen mucho, ya que esto liberaría 
poder adquisitivo para suntuaconsumo y desvalorizaría la 
producción para las necesidades básicas, d) por 
impuestos (ej. tabaco, etc.), e) por una segunda moneda, 
ya explicada, apago de parte del salario, con bonos para 
suntuaconsumo y consumo insalubre. 

También se puede lograr la restricción del consumo en 
algunos artículos con una mística de economía de guerra 
a crear, sea una zona a colonizar o en un país. 

Toda restricción en el consumo es igual a ahorro, pero 
no hay que caer en globalismo, hay que determinar qué 
consumo, como el de combustible para ahorro de divisas. 
Incluso un consumo puede significar ahorro en otro: 
colocar a un sector de la población en etapa de dotarse de 


66 



infraestructura, como vivienda, puede evitar que gaste su 
excedente en suntuaconsumo importado. 


IX. Precios, Inflación y Seguros Sociales 

El precio concierne sólo el sector de la producción 
comerciable. El precio de un artículo se podría medir en 
una primera aproximación por la cantidad de otras 
mercaderías por las cuales se cambia o valor relativo en la 
escasez-necesidad de cada uno. Como hay un trueque o 
permuta múltiples, se toma I a moneda como i nte rmediario 
y se tasa con ella. Una segunda aproximación es el valor 
relativo más la cuota de ese artículo en impuesto, o sea en 
pago de factores no vendibles, seguros, etc. Así que en el 
precio va: costo de la materia prima y amortización de 
inversiones mas remuneración del trabajo y ganancias, 
más cuota en producción no vendible y seguro 
(impuestos). 

Así en un teórico país que diera Seguro pleno, si el 
primer sumando es constante, lo que se libera del segundo 
pasa al tercero, y el precio medio nacional sería fijo antes 
que aumente la productividad (menos trabajo para igual 
producción). Y ese precio medio sólo sería abaratable por 
una tecnología que haga disminuir la escasez, una 
materiaprimaoun recurso natural, tal comoun fertilizante 
que equivalga a la duplicación de la tierra. 

Como la remuneración del trabajoy del capital invertido 
puede ser elástica hay todavía una tercera aproximación: 
el precio depende también de la ubicación y poderío 
económico del que vende y del que compra esa 
producción. Hay algunos que son más "dueños de los 
precios” que otros (ejm. comercio al por mayor por su 
poderío y al por menor por su ubicación), siendo el agro, 
como vimos, el que tiene menos dominio sobre ellos 



generalmente. El poderío puede venir del concierto de 
grandes empresas (Bolsa de Metales y otras materias 
primas en Londres), o de los países como los de la OPEP u 
otros oligopolios que resulten del acuerdo expreso o 
tácito. En general la libre competencia se mantiene en la 
producción muy atomizada y el oligopolio es mayorltarlo, 
abarcando a veces incluso el pequeño comercio, 
peluquerías, etc. El acuerdo de las grandes empresas 
suele ser para competir en otros terrenos pero no en los 
precios. 

La Inflación 

Todo cambio de un precio entra en otro como input, de 
acuerdo a la tabla input-output, o sea en distinta pero 
predecible proporción. Así, aún en sistema de trueque, sin 
moneda, podría haber inflación. Hay tres alternativas para 
el que recibe un aumento en sus costos: a) aumentar 
proporcionalmente; b) aumento superior al proporcional; 
y c) reducción de consumo y no aumentar, o aumentar 
menos que la proporción. Si es más dueño de los precios 
hace lo segundo, si lo es menos, hace lo último. 

El traslado del aumento se da por sinergismo, o 
contrapunto, o retroalimentación mutuaya mencionados. 
Aquí es donde ‘ ‘dueños” como los agricultores sufren otro 
deterioro de los términos del intercambio. Lo mismo para 
los salarios, rezagados en el aumento en meses. El salario 
es también un precio, el del trabajo que es input en todos 
los artículos, pero no es tan ágil como los otros precios: no 
hay "espiral precio-salario” sino un contrapunto múltiple 
de todos los otros precios con aumentos repetidos de 
cada uno antes del aumento de salarios, que al ser input de 
todos les da otro empuje general. Vista la “estructura 
fina” de la inflación, la pregunta no es por qué sigue, sino 
por qué se habría de detener un proceso así como se 
retroalimenta mutuamente en forma indefinida. 


68 



De hecho, en Latinoamérica hay cinco o seis años de 
inflación mayor al 50% antes de bajar al 30 o 20%. Es que 
la cantidad fija de moneda, o una restricción de ésta, hace 
que la inflación se remanse en los nuevos dueños de los 
precios que tienen que privarse de algún consumo, en 
general de artículos prescindibles (suntuarios del pueblo). 
Hay que anotar que a veces los dueños de los precios son 
los menos productivos —como las multinacionales— que 
hacen la intermediación mundial, comercio, bancos para 
tasa de interés y otros. 

¿Qué desata esta secuela de aumentos encadenados 
que es la inflación? Entre otros motivos: a) los costos de 
una materia prima como el petróleo; b) la causa llamada 
“estructural”: una empresa domina el mercado y puede 
subir sus precios porque tiene exceso de demanda, otras 
empresas tienen que subir por exceso de capital fijo 
respecto a la producción (por ejemplo, por trabajo a 50% 
de su capacidad); c) redundancia remunerada: igual al 
segundo caso anterior todos trabajan por debajo de su 
capacidad, d) por excesode moneda. Perohayqueverque 
aún con restricción monetaria puede haber exceso de 
demanda sobre un artículo de primera necesidad a costa 
de una disminución de la demanda sobre un artículo de 
segunda necesidad. En general, hay una inflación anual 
progresiva del 2 a 3% inevitable en un país que aumenta 
seguros y bienestar de su población. 

La inflación de precios e intereses de los últimos años 
fue un trasiego brutal de riqueza a favor de los dueños de 
los precios entre los cuales está el capital financiero. 

Los Precios en un País con Seguro Social Pleno 

Comoel PNBes lasuma de salariosyganancias, incluidas 
en ésta la propiedad, empresa e intereses, un país podría 
bajarlo al 50% si se incorporara y aplicara la máxima. 


69 



tecnología, llegando a que con 30 % de la fuerza de trabajo 
pueda producir todos los bienes necesarios y con otro 
20%, todos los servicios. Y como el PNB para un sector, 
como la industria, la agricultura, baja el nivel del 
porcentaje de mano de obra, lo mismo tendría que 
suceder con el total, y con el precio de su exportación, por 
ejemplo. ¿Por qué no se da ésto? ¿Por qué el adelanto está 
en el aumento del PN B y no al revés como pasa en el agro? 
¿Por qué la desocupación tecnológica que hay en muchos 
países hoy es vista como un atraso y no como un adelanto? 
Aquí surge nítidamente el carácter dual de la economía. El 
poder adquisitivo debe crecer acompasado al 
crecimiento de la producción, un adelanto sólo en el 
segundo noeseconómico.Aúnquienesnobuscanjusticia 
social han tenido que acatarla para paliar las crisis 
periódicas. 

En un país capitalista hay dos fuerzas contradictorias. 
Una es la de las empresas que pugnan por más eficiencia, 
liberando mano de obra. La otra es la de todos los 
individuos, a veces socorridos por el Estado, para lograr 
más poder adquisitivo. Y así los "liberados” por la 
eficiencia de las empresas se infiltran a veces 
caóticamente en la producción redundante, buscándolos 
sectores donde es más fácil agregar "uno más”, como en 
el comercio. Puesto que el aumento de producción global 
se calcula dividiendo el PNB por el número de 
trabajadores, la redundancia provoca menos crecimiento 
de productividad del que cabría esperar por el gran 
aumento de la mecanización. En Estados Unidos, a 
mediados de los años 60, el aumento anual de la 
productividad era de 3.3 %, y a mediados de los años 70, el 
aumento era de 1.2%. El empleo añadido, desde 1969 a 
1976, en los servicios, fue del 90%. Es mejor el caso en 
que esa mano de obra sobrante va a una producción 
nueva. 


70 



La proeza de los tecnoestructuradores de una economía 
es la de reducir al máximo esta ineficiencia dentro del 
aparato de producción, que malogra ampliamente la 
eficiencia lograda al nivel de empresa, sin dejar de ver la 
función de seguro encubierto que ella tiene. Lo que 
significa otra forma de compatibilidad entre ambas 
fuerzas: una máxima eficiencia en las empresas con una 
tecnología que rebaje los costos y una reubicación más 
económica para la mano de obra liberada, en servicios 
públicos tales como la enseñanza, en obras públicas, etc. 
Y al mismo tiempo que permita un seguro pleno para la 
salud y alimentación y la máxima atomización del poder 
adquisitivo. Con un sistema así, el seguro social pleno en el 
que todos tienen poder adquisitivo, no hay posibilidades 
de competir con economías que no lo tienen, en 
exportaciones, por lo cual la producción nacional 
necesita proteccionismo. 

Los impuestos para gastos públicos y las cargas 
sociales gravitan en los precios. Se considera una ventaja 
para la industria japonesa que ese país sólo tenga 1 % del 
PNB de gastos militares frente a 10 % de Estados Unidos. 
Aún el impuesto sobre las ventas influye en el precio 
porque la ganancia se busca adecuando los precios para 
mantener determinado margen después de haber 
deducido el impuesto que suele ser entre 30 y 40 % de esta 
ganancia. En promedio, en 1980 los países de la OCDE 
tienen un 31 % de sus PNB de impuestos, pero hay que 
recordar que estos gravámenes, que recaen sobre la 
producción comerciable, castigan a los sectores en 
proporción a sus ingresos. Y, como ya vimos, el ingresode 
la industria y el agro, que generan comúnmente la 
producción exportable, es más o menos la mitad del resto 
de la producción de bienes y servicios. 

Por otro lado, los precios suben al subir los salarios. En 
el caso de los países de la OCDE por la fuerza de los 


71 



sindicatos y por los gobiernos progresistas, pero también 
por una necesidad del mercado que ofrece una cantidad y 
variedad de artículos que no es posible en otros países con 
sólo 5 al 10% de la población con alto consumo. Al 
desplazamiento de mano de obra para una producción 
nueva de que hablábamos hay que agregar la gran cuota 
de exportación, más del 60% del comercio mundial, que 
les da acceso a la más variada producción que hay en el 
mundo. Es así que la canasta familiar en esos países 
incluye tres veces más artículos usuales que la de los 
países subdesarrollados. Ya vimos que el jornal promedio 
en 1980 era diez veces mayor en Alemania Occidental que 
en Corea del Sur. Un niño en los países desarrollados tiene 
un consumo promedio cuatro veces mayor que uno de 
países subdesarrollados, y en el curso de toda su vida, que 
es más larga, el consumo es treinta veces mayor. Pero así 
como el grueso de los impuestos no recae sobre la 
producción de exportación, el mayor componente en esta 
producción no son en general, los salarios, y de esta 
manera la diferencia de precios internacional no es tanta 
entre países que dan altos salarios y tienen mucho gasto 
público, con los que no. 

El aumento de productividad permite una baja de los 
precios, pero esta baja tiene dos limitaciones. La primera 
es que la mano de obra que libera, si va a un Seguro o a un 
empleo del Estado, recarga los impuestos, y si va a una 
producción nueva, o exportable, que es equivalente, 
recarga los salarios porque son más artículos en la 
canasta. La segunda limitación esque taparte en materias 
primas y en recursos naturales que se rige por la escasez- 
necesidad no es abatióle por el aumento de la 
productividad que disminuye la mano de obra. Sólo losería 
fabricar petróleo a partir del carbón, o como los 
fertilizantes. De ahí que los países de la OCDE buscan 
continuamente abatir los precios de las materias primas 


72 



importadas a su costo de mano de obra, aunque, salvo el 
petróleo, el 90% de éstas existen en esos países. Lo han 
conseguido en algunos casos como el del cobre. En 
realidad, la suba del petróleo, más que por la creación de 
un oligopolio como la OPEP que por su escasez extrema, 
fue tardía porque permitió a unos pocos países ricos 
dilapidar un recurso mundial. 

El PNB es la suma de los ingresos, o poder adquisitivo, 
todas las personas que venden su producción 
entendiendo por tal también el trabajo asalariado. La baja 
de precios de un artículo por aumento de la productividad 
puede traer una baja en aquéllos en que entra como input 
pero no de otros donde entra como producción final como 
es el caso del trabajo (salarios, etc.). Sólo libera en este 
caso poder adquisitivo creando un vacío de oferta. Esto es 
así porque esa fuerza que pugna por más poder 
adquisitivo, a que nos referíamos, llamada también 
“pugna por la renta”, provoca ese "comportamiento 
aritmético de precios y salarios” de que habla Keynes, los 
cuales son elásticos solo por la suba, como ya lo vimos en 
relación a la inflación. Además, el aumento de 
productividad que libera mano de obra no provoca una 
caída global del PNB salvo cuando esa mano de obra 
queda desocupada, porque los “liberados” venden su 
trabajo desde otro sector de la economía. 

Comovemos dejado a su libre juego, el muy económico 
aumento de productividad en las empresas 
paradójicamente suele crear una muy anti-económica 
división del trabajo, la elemental y vieja ley de toda 
economía con mucha redundancia al nivel de aparato de 
producción. Es ahí que se da toda esa producción de 
bienes y servicios superfluos forzando esa multiplicación 
hasta el infinito de las “necesidades” que decía Ghandi y 
que incluye propagandistas y esos curiosos 
“productores” que tratan de vender a la gente lo que ésta 


73 



nunca soñó comprar. Pero el PNB no denuncia esta 
producción anti-económica. Hasta un consumo suicida 
importado y a crédito, como se ha dado recientemente en 
variospaises.se refleja en un optimista aumento del PNB. 
Además habla de su poder adquisitivo pero no de cómo 
está distribuido y ahí tenemos la otra gran paradoja de los 
aumentos de renta per cápita logrados en base a bajos 
salarios para favorecer la exportación. Y es aquídonde la 
planificación debe crear una eficiente división del trabajo 
y una equitativa división del poder adquisitivo. 


X. El Crecimiento 

Tiene que ser acompasado a la producción y al poder 
adquisitivo. Ya vimos algunos elementos para el 
crecimiento: mística de la producción, formación de 
cuadros para producir, creatividad para la producción, 
orientación del consumo (ahorro cualificado), inversión y 
tecnoestructura para ese crecimiento acompasado de 
producción y poder adquisitivo para su consumo 
respectivo. 

Históricamente la relación inversión-crecimientoanual 
ha sido de 4 a 1 a 3 a 1. Por ejemplo, una inversión de 12 % 
del PNB que aumenta de 3 o 4% la producción. Con 
sacrificio de la población, del aumento del poder 
adquisitivo que esta inversión sea hecha en favor de las 
empresas. Ha habido crecimiento récord centrado en la 
industria pesada con inversión de alrededor del 30% del 
PNB en Japón antes de 1913, en la URSS en plena 
depresión mundial desde 1930al 39. La experiencia china 
de inversión de más del 30% (36% en el Plan de 1978) 
parece que no fue buena y la redujeron al 25% más o 
menos, teniendo en cuenta que entre 5 y 10% del PNB 
en inversión va a la reposición de equipo. Aveces hay una 


74 



inversión alta y no hay crecimiento, hay otros factores que 
entran en juego. 

Antes de verlos, ¿cómo obtener ese 20-25 % de ahorro 
para la inversión? ¿Cómo hacerlo compatible con el 
aumento acompasado de! consumo de esa producción 
que crece? En el supuesto en que venimos trabajando de 
máximo reparto del poder adquisitivo, ¿cómo aumentar el 
consumo para necesidades básicas y podar por ejemplo 
el suntuaconsumo importado? Un crecimiento en la 
industria pesada es más neto porque restringe todo 
consumo, pero aún en este caso, tiene que preservar 
cierto consumo y restringir otro, a la vez. 

Aún partiendo de economías con muy dispar poder 
adquisitivo como la de Estados Unidos y Gran Bretaña en 
la Segunda Guerra Mundial, vimos que se pudo lograr. 
Estos países tienen moneda internacional pero hay otros 
con menos tabúes en moneda que podrían tener otros 
recursos. Por ejemplo, podar a ras todo poder adquisitivo 
al nivel de las necesidades básicas y cambiar de moneda: 
la antigua quedando en cuentas bloqueadas por el tiempo 
que dure la restricción de consumo y un ingreso estándar 
para toda la población con la moneda nueVa deducibles de 
los depósitos para los que los tienen. Para el consumo 
extra y para acompasarse a una producción en aumento, 
cheques sobre cuentas bloqueadas pagaderos con nueva 
moneda. También el recurso a las dos monedas 
explicado antes, va en ese sentido. 

Así se logra sin aumentar el circulante más atomización 
del poder adquisitivo, más mano de. obra para más 
producción y aumento del consumo de acuerdo a las 
necesidades básicas con disminución del consumo 
global, que provoca el ahorro para la inversión. Más usual 
es la emisión de dinero con reciclaje, para invertir, ya que 
la inflación que acarrearía, si es inversión de corta 
maduración como la agrícola, se neutraliza con la mayor 


75 



producción que crea (Lewis). Ya vimos que hay una 
emisión necesaria al darsé más atomización del poder 
adquisitivo o un aumento de la producción. También se 
puede dar un consumo a crédito en período de gestación, 
por ejemplo en una zona. 

Pero calando más hondo, vemos que como más o 
menos un terciodel ingreso total en un país capitalista va a 
la ganancia y, a su vez, más o menos otro tercio va a los 
impuestos y se puede extraer del resto más del 20% del 
PNB para inversión (una parte de los impuestos va a la 
inversión también), sin afectar el consumo. Además hay 
una riqueza improductiva que se puede transformar en 
inversión. Durante decenios, un pequeño sector de la 
población se ha venido apropiando de parte del trabajo 
nacional y dilapidándolo en suntuaconsumo no acorde 
con esa economía. Casi todo se ha perdido 
irreversiblemente. Pero hay un pequeño saldo rescatable, 
aparte de los depósitos bancarios: varias casas para 
especulación, vivienda y automóviles de lujo etc. 
Expropiados y vendidos en cuotas a trabajadores con 
excedentes de poder de compra significa la captura de 
éste para la inversión o sea que transforma un gasto 
suntuario en una inversión en la producción. Incluso el 
cambio de destino de esos edificios, afectándolos a la 
producción, equivale a una inversión. 

Por otro lado hay mucha empresa redundante o 
superflua, ejemplo en el comercio, cuya sola reubicación 
más económica puede aumentar la productividad global, 
si es necesario manteniendo su dinero en cuentas 
bloqueadas hasta que haga la transformación. 

En el capítulo sobre la "corriente circular” ya vimos 
como organizar la atomización del poder adquisitivo que 
además evita que el crecimiento termine en crisis de 
sobre-producción. 


76 



En resumen: 


Repasemos lo dicho sobre el factor humano en el 
crecimiento. Este necesita una mentalidad, una mística 
igual a la de la economía de guerra, un marco de 
referencia, una formación para la producción y el máximo 
aprovechamiento de la creatividad para la producción y la 
organización. Una mística para aceptar una restricción 
temporaria de cierto consumo, aportes voluntarios como 
bonos contra la pobreza y el esfuerzo en sí de producir. El 
cambio del marco de referencia para que lo prestigioso 
sea producir más que medrar en la intermediación, pero 
sin abandonar el realismo, no fingir creer que todos lo ven 
así antes de log rarlo. De cada uno según sus motivaciones 
actuales. En los centros de enseñanza cierto know how 
para la producción. Dar una idea general de como hacer 
fabricaciones accesibles que despierte vocaciones. El 
"saber hacer" en la alta tecnología es lo que quedó en 
Europa después de la Segunda Guerra Mundial y que los 
países subdesarrollados deben crear con mucha mayor 
dificultad (también con becas, etc.) 

Hay que soltar sin miedo esa fuerza económica que es 
la creatividad para la producción y la organización, 
dotándola de un mecanismo para expresarse y 
destacando los aportes con retribuciones simples y 
vitales como pasajes libres en el transporte o alojamiento 
gratuito en hoteles, etc. 

También en esta guerra contra la pobreza se puede 
crear una mística internacional. Hay muchos 
profesionales universitarios, jubilados de grandes 
industrias, etc., en los países desarrollados que estarían 
dispuestos a trasladar y transmitir su experiencia en esta 
lucha. Y oficialmente esos países pueden transmitir una 
tecnología apropiada, como pequeñas fábricas rurales, 


77 



herramientas que ahorren combustible donde sobre la 
mano de obra y otras. 

No se trata de cualquier crecimiento sino de uno que no 
represente un riesgo de superproducción, que distribuya 
medios de producción por zonas y que sea compatible con 
una mayor atomización del poder adquisitivo. Para lo 
primero, se pueden clasificar los medios de producción 
entre los que encierran el riesgo de superproducción, y 
que hay que controlar porque la superproducción provoca 
más atraso que el no-crecimiento; los que admiten un 
trecho de crecimiento y no más, y los que admiten un 
crecimiento ilimitado en esta etapa. 

Para llegar a una distribución por zonas y organización 
del pulpo que reúna logística, equipo, asesoramiento y 
comercialización con una filial en cada zona y total 
dominiodelmercadoatravésdeordenadoresy los medios 
de comunicación más modernos, la condición es que se 
haga una producción potencial en esas zonas, que pueda 
ser de recursos naturales pero también de mano de obra 
asentada y una logística para ella. Ya vimos que la 
producción "exportable” de cada zona debe ocupar 
mucha mano de obra, la conveniencia de asentarfamilias, 
etc. El objetivo de dispersión en zonas coincide con la 
necesidad de los países subdesarrollados de crecer sobre 
sus recursos naturales, por su penuria de máquinas para 
otra producción. Para ellos es mejor que haya muchas 
empresas paralelas que pocas grandes. El pulpo para el 
interior del país puede ser para producción múltiple, pero 
en la ciudad es tal vez mejor que sea específico. LO 
importante es que asegure un intercambio permanente y 
firme, que es lo que no se logra con los trabajos de obras 
públicas en las zonas. 

Recordemos también las prioridades para la 
producción de sustitución de importaciones, tratadas 
más arriba. 


78 



Además en todo país subdesarrollado hay una 
“intelligentzia”desperd¡ciadaysubestimada.Selapuede 
aprovechar para una alta tecnología aunque haya que 
importar know how como en el Japón en 1970, pero 
trazándose pocos objetivos precisos, al nivel del país. 

Hay que tener en cuenta que por pobre que sea un país, 
hay dos cosas que puede dar su población: un turismo 
interno de acuerdo a sus recursos naturales, y música y 
espectáculos de acuerdo a sus artistas. 

Sea a nivel de una zona, de una país o del mundo, el 
crecimiento en la producción debe ser acompasado con 
un mayor reparto del poder adquisitivo. 


Versión final del texto de Raúl Sendic 
bajo la responsabilidad de Alberto Sendic. 


79 




Desde el imperio hacia la nueva 
sociedad 


David Barkin * 


Nuestra reflexión colectiva sobre el trabajo de Raúl Sen- 
dic resultó provechosa y estimulante, pues lo valioso de su 
ensayo es justa mente su provocacióna.una renovada dis¬ 
cusión entre muchos grupos sobre temas que deben pre¬ 
ocupar a todos los que nos dedicamos a imaginar, a bus¬ 
carla forjar el futuro. Lo más sobresaliente es su ilimita¬ 
da fe en sus compatriotas, en la capacidad de la base para 
organizarse, para reconstruir su vida material después de 
la toma de poder y la creación de una organización econó¬ 
mica y política diferente de las que prevalecen en la ac¬ 
tualidad. Una segunda característica de su mensaje es la 
comprensión de lo esencial en la reorientación de la 
estructura productiva para la solución de las necesidades 
básicas de la población: la "ley de hierro" de la transfor¬ 
mación, que, según un economista de la región, se carac¬ 
teriza por 

la convergencia dinámica del uso de recursos y las 
necesidades [sociales] es una precondición 
específica a los requerimientos de vencer el 
subdesarrollo, el reducido tamaño de un país, y la 

* Economista norteamericano, profesor en la Universidad Autónoma 
Metropolitana, Unidad Xochimilco, México. 


81 



dominación de relaciones neocoloniales en la 
economía internacional. 1 ' 


¿Es el imperialismo un tigre de papel? 

Como norteamericano, el ensayo de Raúl Sendic me 
estimuló a reflexionar nuevamente sobre el papel del 
imperialismo en América Latina, retomando algunas de 
las lecciones que se hicieron evidentes hace quince o 
veinte años durante la guerra en Viet Nam. La 
retrospectiva nos permite confirmar la confianza que 
expresó el Primer Secretario del Partido Comunista de 
I ndochina en 1970, respecto a la aportación que harían las 
fuerzas antimperialistas dentro del imperio para reforzar 
las luchas nacionales, al menos en aquel momento 
histórico. En ocasión del cuadragésimo aniversario de su 
Partido, expresó claramente la aportación de las fuerzas 
progresistas dentro de los Estados Unidos y en Europa 
tendientes a erosionar la capacidad de sus fuerzas 
armadas en la lucha contra los vietnamitas. 2 

En 1984 estas remembranzas podrían aparecer 
escapes nostálgicos, frente al poderío norteamericano 
que en el plano económico aparenta ejercerse con mayor 
fuerza que nunca. La abrumadora carga deudora está 
anclando a los países latinoamericanos al sistema 


1 El autor es Clive Y. Thomas, de Guyana, cuyo libro importante sobreel 
tema, inexplicablemente todavía no ha encontrado la suerte de una 
traducción al español, reflejando en sí algunos de los problemas de la 
integración y la colaboración regional. Véase Dependence and 
Transformation: The economics ofthe transition tosocialism. Monthly 
Review Press, Nueva York, 1974. p. 136. 

2 Véase Lé Düan, La Revolución Vietnamita: Problemas fundamentales 
y tareas esenciales, Hanoi, 1970. Se recomienda especialmente el 
punto "Para fortalecer la unidad internacional e intensificar la luchas 
por la paz, la independencia nacional, y el socialismo." 


82 



capitalista de mercados y de producción, convirtiendo a 
sus aparatos productivos en meros apéndices de la 
sociedad de consumo, alejándolos progresivamente de la 
posibilidad de satisfacer las necesidades básicas de su 
población con recursos propios. Pero debemos- tener 
presente que la fuerza del dólar en mercados mundiales 
se debe, en parte, a la incapacidad de Washington de 
controlar su propio presupuesto federal y a los enormes 
flujos clandestinos de capital extraídos del Tercer Mundo 
por los grupos dominantes y depositados en aquel país 
como seguro-para el día en que la represión y la 
desigualdad dején de reinar sobre los pueblos. 

El dólar y el sistema de cuya espina dorsal es la médula, 
no son tan potentes como aparentan. En el actual 
esquema internacional, requieren de los recursos 
naturales del Tercer Mundo, de su mano de obra barata, 
de nuevos mercados para la colocación y producción de 
grandes proporciones de los bienes básicos que 
constituyen el American style of Ufe, medio importante 
para garantizar la tranquilidad social en el centro del 
imperio. La nueva estructura del mercado mundial 
permite a los capitalistas mejorar el estándar de vida de 
los obreros en los países centrales y ampliar sus 
mercados, sustituyendo por productos manufacturados 
los bienes tradicionales de consumo en crecientes 
segmentos de la población del Tercer Mundo. Esta 
expansión se hace conjuntamente con la imposición de 
nuevos patrones de consumo, aún cuando la mayoría de 
los pueblos de América Latina están experimentando un 
deterioro sustancial en su niveles absol utos de vida, como 
consecuencia de las políticas de austeridad impuestas 
por la comunidad financiera internacional. 3 


3 Para un amplioanálisisdel papeldel imperialismo en la expansión de la 
economía mundial y el proceso de debilitamiento que sufrió durante la 


83 



El imperio no está en condiciones de mantener una 
sustracción sistemática de recursos naturales y 
humanos, mercados e instalaciones productivas. Todo lo 
contrario, el capitalismo se sigue expandiendo 
geográficamente en busca de mayores alternativas de 
desarrollo. La amenaza de las revoluciones de liberación 
nacional y consecuentemente, de las estrategias de 
mayor autosuficiencia nacional, es la de retirar de la 
esfera capitalista, sus recursos, mercados e 
instalaciones. No es el “socialismo” o “comunismo” lo 
que espanta tanto al mundo capitalista, como así lo 
demuestra su creciente capacidad de colaborar con 
estados socialistas en el comercio, co-inversiones, u 
otros planos. Más bien, lo que le preocupa, son los 
esfuerzos “revolucionarios” de recanalizar los recursos 
hacia la satisfacción de necesidades nacionales, para'el 
consumo masivo de la población. 

Como veremos más adelante, la ejecución de tales 
estrategias les afectaría en la medida en que haya grupos 
sociales que dejarían de contribuir a la generación de 
ganancias corporativas mundiales mediante la 
producción y/o consumo de productos transformados por 
estas empresas. Tales estrategias son realmente 
alarmantes porque plantean las determinantes sociales y 
políticas respecto de las necesidades básicas de la 
población y su resolución implicaría un reordenamiento 
productivoy un sistema de distribución para garantizar un 
acceso igualitario a todos los productos esenciales. Es 
decir, que sustituirían a los procesos políticos y sociales 


guerra en Viet Nam, a raíz del deterioro de la tasa de ganancia de los 
sesenta cuando las demandas de los obreros lograron aumentar los 
salarios reales, véase David Barkin, "Veinticinco años de 
imperialismo”, Comercio Exterior, Vol. 25:12 (diciembre de 1975), pp. 
1377-1388. 


84 



manejados en aras de un mayor bienestar colectivo, por 
mercados controlados por las empresas. 

El imperialismo ha impuesto costos reales sobre 
Latinoamérica y el ensayo de Sendic nos ofrece una 
óptica alternativa para entenderlos mejor. Esto es 
importante, ya que la confusión sembrada por los medios 
informativos y las declaraciones de los múltiples 
gobiernos comprometidos con el proyecto internacional 
de reordenamiento productivo, nos harían pensar que la 
única solución a la crisis actual es mediante el sacrificio 
material de las masas y la producción destinada a los 
mercados internacionales. Aunque Sendic no trata el 
tema directamente, dirige nuestra atención hacia los 
costos fundamentales en términos de la erosión de la 
capacidad para abastecer las necesidades 
fundamentales, del abandono de sistema? tradicionales 
de producción, sin ofrecer alternativas a los recursos 
naturales y humanos desocupados en el proceso. El 
reordenamiento económico enfatiza la racionalización de 
la producción para la exportación y la disciplina salarial, 
provocando mayor dependencia alimentaria y 
desempleo, mientras que exige niveles de vida inferiores. 

Los cambios en la economía mundial están 
funcionando en el corto plazo para fortalecer a las 
sociedades imperiales. Gozan de una creciente corriente 
de capitales originados por la gran deuda acumulada en el 
Tercer Mundo y las fugas masivas de recursos 
provocadas por la estabilidad económica y política 
subyacente. El agudizamiento de la política prepotente de 
Estados Unidos y su postura guerrerista contra el 
socialismo, han exacerbado la carrera armamentista, 
empeorada aún más por los conflictos regionales, 
creando una sensación de prosperidad y una época de 
altas tasas de crecimiento económico. 

Pero el sistema imperial encuadra a sus propias 


85 



contradicciones. La aparente fuerza de Estados Unidos 
es engañadora: 


los americanos tienen razón en preocuparse de su 
competitividad en los mercados mundiales. El déficit 
en la balanza de pagos de Estados Unidos está 
superando a los 120 mil millones de dólares. 
Representa la pérdida de tres millones de puestos de 
trabajo en el país, trabajos que existirían si las 
exportaciones igualaran a las importaciones. Para 
financiar este déficit, América tiene que pedir 
prestado de ultramar, y al ritmo actual América se 
habrá, a mediados de 1985, convertido en país 
deudor deudor... por primera vez desde la Primera 
Guerra Mundial. Como en los casos de México y 
Brasi I, los pagos por intereses sobre la deuda externa 
están comiendo una parte creciente de los recursos 
que, de otra manera, podrían ser aprovechados por 
los americanos. 4 

Aunado a su debilidad en los mercados internacionales, 
son los conflictos internos los que minan al país. El grupo 
dominante está tratando de hacer resurgir el “complejo 
militar-industrial ”, la base de la prosperidad económica, a 
expensas de las condiciones socio-económicas de 
grupos minoritarios y desprotegidos. En pleno apogeo 
reaganiano y frente a la consolidación de fue rzas internas 
de oposición, el presidente imperial se ve obligado a 
prometer no proseguir en sus planes de recortes en los 
presupuestos de seguro social y jubilaciones. 

Pero la debilidad no sólo es interna. En el plano 
internacional algunas fuerzas opositoras están 


4 Lester Thurow, "Losing the Economic race”, New York Review of 
Books, Vol. 31:14,27 de septiembre de 1984. p. 29. 


86 



perfeccionando sus capacidades de rebeldía y I ucha para 
consolidar sus posiciones. En América Latina está todavía 
por verse el costo que se puede imponer a Estados Unidos 
por su participación militar represiva en Centroamérica. 

Sendic nos incita a reubicar al imperialismo. Sin 
profundizar el tema nos induce a reflexionar sobre sus 
alcances. El imperialismo está actuando con mayor 
fuerza ahora que hace unos años, pero las posibilidades y 
las fuerzas objetivas de oposición, contención y 
alternativa, también están en proceso de consolidación. 

La economía de transición 

El punto medular del trabajo de Sendic es su visión de la 
transformación de la sociedad en la cual identifica 
lúcidamente la necesidad de movilizar los recursos 
ociosos propios de la organización capitalista. Estos 
recursos incluyen a los naturales, los conocimientos 
técnicos y sobre todo, a la población. Esta movilización 
requiere romper los nexos autárquicos de productores y 
bancos individuales con la comunidad financiera 
internacional, centralizando control sobre los flujos de 
capital y organizando el comercio internacional también 
de manera provechosa para el país en su conjunto. 

Una persona con la trayectoria de Sendic no podría ser 
acusado de ingenuidad con respecto a las dificultades de 
establecer las precondiciones necesarias para 
implementar esta transformación. De hecho, su 
encarcelamiento se debe precisamente a las dificultades 
de la lucha. Se puede pensar que la motivación para 
redactar las notas que aquí comentamos, es su búsqueda 
de una congruencia entre el proceso de lucha para 
liberarse de la opresión, junto a la estrategia de transición 
que debería implementarse después de la victoria 
armada. La conciencia de la necesidad de informar y 


87 



educar al pueblo sobre las modificaciones económicas, 
es evidentemente, parte de la labor del activista en la 
lucha preparatoria. Al respecto, los debates que cobran y 
cobraron fuerza en otros países involucrados en tales 
procesos, muestran la importancia de esta reflexión: 
Cuba pasó por difíciles años de sacrificio a raíz de 
decisiones erróneas, aún cuando su estrategia 
fundamental de desarrollo sigue siendo la misma desde 
hace años: la Unidad Popular en Chile nunca logró un 
consenso sobre la estrategia económica a seguir; 
Nicaragua sigue pasando por su vía crucis impuesto, en 
parte, por los grandes desacuerdos respecto al uso de los 
recursos naturales y humanos. 5 Claro está, que en 
ninguno de estos casos es posible desprender los 
desacuerdos estratégicos entre los participantes del 
proceso, de los intentos concertados de Estados Unidos y 
sus aliados para destruir estas sociedades de transición, 
intentos que han cobrado altos costos económicos y 
humanps-en la región durante el último cuarto de siglo. 

La reorganización socio-económica en el ensayo de 
Sendic, tiene como punto de partida, la consideración de 


5 La literatura sobre estos debates es extensa. Véanse, por ejemplo, los 
documentos del primer y segundo congresos del Partido Comunista de 
Cuba y los múltiples análisis del ensayo del Che Guevara, "El hombre y 
el socialismo en Cuba”. Para un descripción de la estrategia 
económica fundamental desde el inicio de la Revolución cubana, que 
todavía sigue vigente, consúltese David Barkin, "Agricultura: El sector 
clave de la economía cubana”enComerc/o£xíer/orVol.20:3(marzode 
1970) pp. 224-236, reimpreso en Cuba Camino Abierto, Siglo XXI 
Editores, México, 1978. Para una evaluación más reciente, se 
recomienda el estudio de CEPAL, Cuba: estilo de desarrollo y políticas 
sociales. Siglo XXI Editores, México, 1980. Los debates sobre Chile se 
encuentran examinados por Sergio Bitar, Socialismo, democracia y 
transición: laexperienciachilena. Síq\oYX.\ Editores, México, 1980, y en 
escritos de Pedro Vuskovic, otro ensayista de este libro, asícomoen los 
documentos de Cl EPLAN de Santiago de Chile. 


88 



la estructura productiva junto a la canasta de bienes y 
servicios colectivamente determinados como necesarios. 
Aquí la integración de bienes y servicios es importante por 
la penuria de recursos materiales que limita las 
posibilidades de mejorar el nivel material de la vida. 
Ejemplo tras ejemplo han demostrado la posibilidad de 
mejorar la calidad de vida colectiva e individual, con la 
entrega de mejores servicios educacionales y el 
desarrollo de prácticas de medicina preventiva que alargan 
la expectativa de vida y reducen la tasa de mortalidad, 
sobre todo entre los más jovenes. Desgraciadamente, 
casi todas I as sociedades en transición, se ven obligados a 
convertirse también en economías de guerra para enfren¬ 
tar la reacción interna, abundantemente alimentada por 
fuerzas externas que obran sin el más mínimo respeto a 
las normas internacionales de conducta. 

Para lograr esta reorganización, Sendic insiste en la 
ausencia de respuestas mágicas a nivel global. La puesta 
en marcha del aparato productivo requiere de los 
esfuerzos individuales de todos los grupos sociales 
dispuestos a colaborar. La experiencia demuestra 
claramente la dificultad de descansar en una dirección 
central para aprovechar y después, aumentar la 
capacidad instalada en todos los sectores y regiones de 
un país. Más bien, la primera labor de cualquier dirección 
transicional, tendría que ser la movilización de las fuerzas 
sociales disponibles para identificar y poner esta 
capacidad en producción. Para lograrlo, es esencial 
establecer, con base en un diálogo bien orientado, las 
prioridades sociales y productivas que guiarían a todas las 
instancias de decisión y ejecución. Este diálogo es de 
primera importancia para incorporar a las bases en el 
proceso y para movilizar el potencial productivo que 
históricamente fue aplastado por el sistema capitalista de 
dirección y represión. 


89 



Sin embargo, esta meta es bastante difícil de lograr por 
la propia historia de producción enajenada que el país ha 
sufrido; por ello, la insistencia en la necesidad de 
comenzar las labores de concientización e incorporación 
de las masas en la toma de decisiones y su ejecución, 
desde las tempranas etapas de la lucha revolucionaria. 

Claramentela reorganización se topará con obstáculos 
reales y barreras que la sociedad tendrá que enfrentar, 
creándose nuevas reacciones en cadena. Sendic tiene 
una apreciación intuitiva del problemaeidentificaalgunos 
temas: dinero interno y externo. El dinero se volverá un 
gran problema en la economía de transición por ¡su 
abundancia! A medida que la sociedad se compromete a 
incorporar a todos sus miembros a actividades 
productivas o socialmente necesarias, se encuentra con 
una contradicción: el aumento del número de asalariados 
hace c recer la dema nda más rápidamente que I a oferta de 
bienes, y probablemente no se tendrá la alternativa de 
importar de un país superavitario los faltantes. 
Conjuntamente con el aumento en la ocupación, habrá 
una demanda legítima de garantizar un nivel mínimo de 
consumo para todos. Así, el compromiso de asegurar un 
estándar de bienestar general y el aumento de la 
participación en la producción, obligará a la imposición de 
sistemas de racionamiento de bienes básicos para todos: 
esto impondrá costos administrativos y políticos y las 
fuerzas de oposición aprovecharán el momento para 
señalar la debilidad de la economía de transición. El 
liderato tendrá que demostrar que lejos de constituir una 
debilidad, constituye una manifestación de fuerza. 

La reacción interna y externa podrá usar el problema 
del dinero y de la escasez que la nueva organización social 
creará, para sembrar focos de subversión, como ocurrió 
en Cuba y Chile, y actualmente está provocando severos 
problemas en Nicaragua. El aumento en el nivel de 


90 



bienestar material de las masas necesariamente implica 
sacrificios para las capas medias y altas. Los mercados 
negros de bienes y de divisas se constituirán en 
mecanismos para distorsionar y trastornar el sistema ofi¬ 
cial de precios. Si se agrega a estos problemas inevi¬ 
tables, las probables tentativas de sabotaje contra el apa¬ 
rato productivoy la ofensiva internacional que se desatará 
contra cualquier esfuerzo por lograr mayor independen¬ 
cia y autosuficiencia nacional, la contradicción entre el 
aumento en la demanda y la incapacidad de responder 
oportunamente con un ensanchamiento de la oferta, 
tendrá que encontrar respuestas en la lógica de la 
economía de guerra. Los mecanismos y costos de este 
proceso deben ser previstos desde el principio de un 
programa de transición. 

Sendic tiene claridad sobre esta cuestión. No se dirige 
de lleno a estos problemas, pero identifica el papel clave 
del dinero en la gestión económica. La sobre oferta que un 
buen programa de transición provocará, no podrá 
combatirse dentro del mercado. Tendrá que 
fundamentarse en la movilización política de la población 
para defender el programa de transición. La distribución 
de bienes y el ensanchamiento de servicios productivos y 
sociales, tendrán que ser la base para el reordenamiento 
de la economía. 

La nueva sociedad 

La nueva sociedad tendrá que construirse sobre la base 
de los propios recursos del país. Pocos tendrán la 
posibilidad de ser autosuficientes, punto clave de la 
reflexión de Clive Y. Thomas, citado anteriormente. Por 
ello, el comercio exterior, como cualquier otra parte de la 
nuevaeconomía.tendráquecontribuiralcumplimientode 
las metas básicas del programa. Ningún país podrá negar 


91 



la historia, destruyendo de un sólo golpe sus formas 
tradicionales de inserción a la economía mundial; así, en 
el corto plazo, tendrá que encontrar mercados para sus 
productos tradicionales, mientras evalúe las 
posibilidades de desarrollar nuevos productos para 
compensar las importaciones necesarias para el avance 
del país. 

La construcción socio-económica dependerá, como 
apunta Sendic, de la incorporación masiva de la población 
alaslaboresproductivasyde gestión. Perolapoblación no 
está preparada para estas responsabilidades. Los logros 
de la incorporación requerirán de un nuevo nivel de 
capacitaciónytransformacionesdramáticasenlaactitud 
del pueblo hacía su aparato productivo; esto requerirá de 
un arduo proceso de educación y convencimiento en un 
ambiente difícil, si no abiertamente hostil. Aquí radica el 
verdadero reto para la sociedad en transición: movilizar la 
capacidad productiva de la población, a la vez que hace 
entrega de los bienes y servicios que el proceso revolu¬ 
cionario le anunció. 

El ensayo de Sendic nos encamina hacia la reflexión 
acerca de la nueva sociedad. Identifica obstáculos y 
señala posibilidades. Hace hincapié en lo valioso de la 
población, unida en sus grupos de trabajo, como recurso 
productivo, como fuerza directriz. Insiste sobre la 
naturaleza del patrón de consumo que la nueva sociedad 
puede fomentar. Incita a reflexionar sobre las posibi¬ 
lidades internas de producción, sobre el uso de los 
recursos naturales disponibles. Reconoce la necesidad 
de recurrir al comercio exterior para suplir las 
deficiencias materiales que padece el país, pero advierte 
sobre los peligros inherentes a la estructura de poder 
propia de las relaciones económicas internacionales. 
Nunca resultará inoportuno profundizar nuestros 
pensamientos sobre la reconstrucción social y 


92 



económica. Este ensayo aparece en un momento 
particularmente propicio, no sólo en términos del proceso 
interno en Uruguay o en el Cono Sur, sino también a la luz 
de las expectativas, las esperanzas y los obstáculos que 
persisten en Centroamérica y en otras regiones del 
mundo. 


93 




Notas sobre el ensayo 
económico de Raúl Sendic 

Ruy Mauro Mari ni* 


Lo que primero impresiona en el ensayo económico de 
Raúl Sendic es la forma en que él se produce: discurso de 
lo concreto, reflexión que busca aprehender lo real sin 
mediaciones, aplicándose directamente a la apariencia 
de los fenómenos para indagar su significación. Por esto, 
"la economía de un país es igual a la de una familia", del 
mismo modo que el comercio exterior, puede ser el 
intercambio de vino por paño. Concurren, sin duda, para 
ello, las circunstancias en que el trabajo fue esc rito. Pero 
hay más: la motivación del autor. Sendic no estudia a la 
economía en sí, en una perspectiva académica o técnica, 
para reproducirla después en su discurso. Lo hace para 
penetrarla, arrancarle el secreto de su papel 
determinante en la suerte del hombre. La elección de la 
economía como tema central del estudio sólo tiene una ra¬ 
zón: ella es la instancia fundamental en que el hombre se 
realiza y es necesario transformarla, para hacer que esa 
realización sea plena. 

Por esto, si por la forma, la investigación evoca ya 
irresistiblemente a los clásicos (Ricardo, Malthus), tiene 


* Economista brasileño, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y 
Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. 


95 



en el fondo un punto común con ellos: el estudio de la 
economía como economía pol ítica o, lo que es lo mismo, la 
visión de la economía en tanto la dimensión más 
importante de la moderna sociedad humana. Se separa de 
los clásicos, sin embargo, en la medida en que se plantea 
como crítica de la economía capitalista y, sobre todo, 
crítica de la economía política —allí están las 
observaciones sobre Keynes para demostrarlo—. 

II 

El verdadero centro de la reflexión teórica de Sendic no es 
la cosa en sí, sino sus posibilidades y su proceso real de 
transformación. En otras palabras: no se trata 
simplemente de la economía, sino de la economía de la 
transición socialista. No sorprende así que —sin que sus 
nombres se pronuncien— Polonia, Cuba, Nicaragua— 
sean puntos de referencia permanentes en la crítica que 
ejerce sobre la economía capitalista y, muy 
particularmente, como uruguayo y latinoamericano que 
es, sobre la economía capitalista dependiente. 


La economía está puesta, ya en su definición, en función 
de la satisfacción de las necesidades básicas del hombre 
y la promoción de su bienestar y desarrollo. Por esto, sin 
desconocer al consumo capitalista y las exigencias de la 
acumulación, la preocupación primordial gira en torno al 
consumo individual y los problemas de la distribución. 
Pero la primera pregunta es: ¿qué inversión y qué 
consumo? Desde luego, no la inversión y el consumo que 
mejor se adecúan entre sí (aunque la compatibilidad de 
ambos sea una cuestión fundamental), porque la 


96 



economía no se agota en sí misma: sus fines y, por lo tanto, 
los criterios de valor para juzgarla están fuera de ella —en 
la satisfacción de las necesidades y la promoción del 
bienestar y del desarrollo del hombre—. Se rechaza así la 
pretendida neutralidad del economista burgués ante el 
hecho económico y el positivismo de que hacen gala 
muchos economistas marxistas.unosy otros incurriendo, 
conscientemente o no, en la justificación y aún la apología 
del capital. Y se adquiere la seguridad necesaria para la 
definición y el manejo de los conceptos. 

La economía no se agota en sí misma, puesto que el 
hombre la trasciende: el consumo rebasa el mercado (“el 
mercado no lo es todo”), del mismo modo como la 
producción tiene su supuesto fuera de ella (“la tierra es 
como los robots: trabaja sola”). El hombre mismo —se 
podría agregar— antes de constituirse en ser económico, 
es ser natural. De allí resulta, por ejemplo, la diferencia 
entre salario y valor de la fuerza de trabajo, que el 
economista burgués y el positivista marxista no perciben, 
abdicando así de cualquier posición crítica, es decir, 
valorativa sobre cómo se reparte el resultado del trabajo 
entre el obrero y el capitalista o sobre la correlación entre 
la vigencia histórica de un sistema económico y su 
capacidad de asegurar la reproducción normal de la 
fuerza de trabajo. En la misma línea de pensamiento, el 
error que el economista burgués comete 
conscientemente, al hacer idénticas la productividad y la 
intensidad del trabajo, y que el positivista marxista desliza 
más de una vez en su razonamiento, debe descartarse de 
manera categórica: el aumento de la productividad 
corresponde a un gasto menor de fuerza de trabajo para 
obtener la misma masa de bienes (“menos mano de obra 
para igual producción”) y va, pues, ligado al progreso 
técnico. Sin embargo, la economía vulgar puede 
confundirlo todo y plantear situaciones en las que el 


97 



progreso técnico se expresa en una baja de la 
productividad. 


IV 

El consumo individual —que es en última instancia, la 
razón de ser de la economía, en la medida en que asegura 
de manera inmediata la reproducción de la fuerza de 
trabajo— debe ser sometido también a la crítica. De 
partida, hay que distinguir entre las necesidades básicas, 
que se refieren a la reproducción del hombre en su 
dimensión natural, de aquel tipo de consumo que las 
rebasa (el “suntuaconsumo”) y promueve el desarrollo 
del hombre como ser social. Pero el mismo 
' ‘suntuaconsumo’ ’ ha de ser puesto en tela de juicio, para 
distinguir aquel que en riquece verdaderamente al hombre 
—y es, pues, “socialmente deseable”— del que llega a 
ser en su límite la expresión de un comportamiento 
"neurótico”. Ese desorden del consumo brota de la 
desigualdad social; en este sentido, para arribar a un estilo 
de consumo que se rija conscientemente por la 
satisfacción de las necesidades básicas y la promoción 
del desarrollo del hombre, “es necesario que haya 
igualdad en el consumo”. 


V 

El centro del interés en la economía de la producción es el 
aumento de la productividad, que va aparejado con el 
progreso técnico. Factor fundamental del desarrollo 
económico, en la medida en que permite reducir el gasto 
de fuerza de trabajo, aumentar la masa de bienes y 
abaratar los precios, el aumento de la productividad, 


98 



“dejado a su libre juego, suele crear una muy anti¬ 
económica división del trabajo”, dentro y fuera de la 
economía nacional. Así es como la reducción de fuerza de 
trabajo en la producción de bienes suele expresarse por la 
disminución de trabajadores ocupados, siendo el 
excedente de mano de obra empujado a la prestación de 
servicios, donde va a configurar una situación de 
desempleo disfrazado, en condiciones de baja 
productividad. Esa relación inversa entre el aumentode la 
productividad y la creación de empleos productivos, 
favorece el crecimiento del consumo suntuario de los 
grupos sociales de mayor riesgo; crea hábitos que 
estimulan la importación de los bienes que componen ese 
tipo de consumo, agravando la dependencia, y acaba por 
presionar hacia abajo los salarios de los trabajadores, 
para permitir la mantención y expansión en la cúspide del 
consumo suntuario. Con esto, lo que aparecía como 
fuente de mayor bienestar, se convierte en factor que 
restringe el consumo de las mayorías. 

El desarrollo de la técnica, que está en la base del 
aumento de la productividad, tiende a privilegiar las 
grandes unidades de producción y, por ende, los grandes 
centros industriales, en detrimento de las economías 
regionales o locales y de los pequeños y medianos 
productores. Sin embargo, tanto unos como otros son 
necesarios para lograr un crecimiento económico 
equilibrado y que se muestre también "más ágil para los 
cambios tecnológicos”. Ese desarrollo técnico provoca el 
rezago de la agricultura y de la minería, en beneficio de la 
industria manufacturera y —por el hecho de que el 
aumento de la productividad, pese a incidir menos en la 
producción de materias primas, conlleva un mayor 
consumo de ellas en la industria— lleva a esta última a 
presionar sobre las otras esferas de producción en el 
sentido de hacer bajar sus precios, además de propiciar el 


99 



ahondamiento de las diferencias salariales. En el plano de 
la economía mundial, el resultadode ese modo peculiar de 
progreso técnico es una división internacional del trabajo 
que promueve la desigualdad entre las naciones. 


VI 

Para corresponder a los intereses del hombre, la 
economía no puede ser dejada a su I ibre movimiento: tiene 
que someterse a una intervención consciente, mediante 
“tecnoestructuras”. Estas se expresan en distintas 
formas —entre ellas, el dinero— pero la 
“tecnoestructura” por excelencia, o la síntesis superior 
de las “tecnoestructuras”, es el plan. Al plan cabe 
ordenar la actividad real de los hombres, según los 
objetivos que estos se dan, pero de ningún modo coartar 
esa actividad. Su fuente generatriz y su mecanismo de 
corrección es la iniciativa individual y popular, que no se 
confunde con la iniciativa privada capitalista, una vez que 
no reposa en la propiedad privada y que se realiza 
mediante la cooperación, no la competencia. Mediante 
ella, los hombres hacen del trabajo el instrumento 
primordial de su realización (el no-trabajo siendo fuente de 
frustración o desequilibrio) y plantean sus propios 
proyectos de inversión y consumo. Así es como los, 
hombres desarrollan su creatividad, que se despliega 
mejor en el ámbito colectivo, y más aún en lo colectivo 
inmediato, la “célula” (en contraposición a la 
“asamblea”). Se trata; pues, de una planificación 
democrática ("la célula debería ser la unidad de toda 
democracia”). 

El plan supone la socialización, pero la socialización 
tiene sus condicionantes y sus límites. En donde esto se 
especifica mejor es en relación al agro: existe “una 


100 



extensión óptima para cada cultivo y cada suelo”, que 
apunta a distintos tamaños de explotación, lo que es 
reforzado por el hecho de que los distintos cultivos 
suponen también grados diferentes de mecanización; 
pero, además y por sobre todo, en los procesos de 
socialización y racionalización de la agricultura, influye el 
peso específico del campesinado y su estructura interna, 
que exigen variadas formas de organización económica. 
Hay, sin embargo, una regla general para llevar adelante 
ese proceso: asegurar al campesino la propiedad de la 
vivienda, del huerto, etc. y darle en usufructo los campos e 
instalaciones, ai mismo tiempo que se libra el combate al 
atraso cultural y tecnológico propio del medio rural. 


vu 

Este último aspecto —la lucha ideológica— es decisivo 
en la creación de una economía hecha a la medida del 
hombre. La transición a una forma económica superior, la 
construcción socialista para decirlo todo, supone un 
cambio radical de mentalidad, que implica forjar una 
“mística”; sólo así se libera “esa fuerza económica que 
es la creatividad para la producción y la organización”. 
También una “mística” para el consumo, que levante 
nuevos valores, nuevos “marcos de referencia” para el 
comportamiento económico (“hay una vieja austeridad y 
una orgullosa sobriedad... compatibles con grandes 
civilizaciones, entendiendo por tales también aquellas 
que lograron grandes valores morales”). En fin, una 
“mística internacional”, que convierta a la difusión de 
tecnología en materia prima de lo que se puede llamar, sin 
miedo, internacionalismo proletario. 

Finalmente, no se trata de lograr un desarrollo 
cualquiera, una acumulación cualquiera, un crecimiento 


101 



cualquiera. ¿Qué crecimiento desear? Uno que, sobre la 
base del plan, armonice producción y consumo, dejando 
atrás a las crisis; que promueva el desarrollo equilibrado 
de la ciudad y del campo, de la región y la nación, de la 
nación y la economía mundial; que —arrancando de la 
eficiencia del aparato productivo y la reorientación del 
excedente hacia la expansión de los servicios— impulse 
el pleno empleo, asegure la satisfacción de las 
necesidades básicas de la población (“seguro social 
pleno") y favorezca la más amplia distribución de la 
riqueza. 

En suma: una economía encaminada a la elevación de 
le» niveles de consumo y bienestar de las mayorías y 
vuelta integralmente hacia el desarrollo del hombre. 


102 



Raúl Sendic: 

Un principio de realidad 
sobre la crisis 

Alberto Spagnolo * 


¿Cómo explicar el punto en que nos encontramos, có¬ 
mo aproximarnos a las ci rcunstanciasque nos tocan vivir? 
¿Cuál es la “razón” preponderante de un momento que 
combina profundos cambios económicos, mutaciones so¬ 
ciales y nuevos rumbos políticos? La pregunta vale, y vale 
tanto para el mundo desarrollado como para países me¬ 
nos desarrollados, para el norte como para el sur, para el 
occidente capitalista como para los difíciles procesos 
transicionales que buscan nuevas formas reproductivas. 
Hayal menos, una primera respuesta: la “normalidad' ’ de¬ 
rivada del orden mundial de posguerra, la permanencia de 
reglas de juego e instituciones que la caracterizaba ha da¬ 
do lugar, finalmente, a la ruptura de la cohesión, a la de¬ 
sestructuración de los antiguos vínculos entre países, 
entre sociedad y Estado, entre individuos. Nadie ni nada 
escapa hoy a esta determinación esencial ni nadie, al mis¬ 
mo tiempo, puede evitar el desconcierto y la búsqueda de 
alternativas. Miseria y virtud del tiempo vivido, el presente 
parece encerrado entre la añoranza, y la imaginación 
prospectiva. El desconcierto y el temor anidan retornos 
imposibles; la búsqueda quisiera, muchas veces, trasla- 

* Economista argentino, profesor de la División de Estudios de Posgra¬ 
do de la Facultad de Economía, Universidad Nacional Autónoma de Mé¬ 
xico. 


103 



darse sin contagio con un presenteque parece no llevar en 
su seno, la posibilidad de futuro. 

El único modo que el capital conoce para autotransfor- 
marse y mutar en consecuencia a la sociedad misma, es 
mediante la crisis. Quizás sea ésta la segunda respuesta 
posible a la pregunta originaria: el punto de partida para 
pensar la desestructuración del orden de la posguerra, es 
sin duda, la crisis. Hablamos de capital y de crisis en un 
sentido “objetivo”, resultados no deseados, potencias 
medias que se imponen al margen de la conciencia, la vo¬ 
luntad y las intenciones de los hombres, resultados nece¬ 
sarios de la existencia del precio, la ganancia y el mercado 
como únicas formas vinculantes de la actividad producti¬ 
va de los individuos. Pero es cierto que ni el capital ni la cri¬ 
sis existen como puros datos objetivos, sino que también 
son producto de voluntades sociales y políticas. En esta 
perspectiva, se puden formular varias aclaraciones. 

Enprincipio, lacrisiscombina economía y política, com¬ 
bina la necesidad económica con la relación de fuerza 
entre los contendientes. En ella se mezclan dificultades 
económicas reales con el estadode situación del conflicto 
social(conflictocapital/capitalycapital/trabajo). Noes su¬ 
ficiente la existencia de la dificultad económica sino que 
también es necesarioque algún actor social estédispues- 
to a jugar la crisis en su favor, a usar la situación de crisis 
para un reordenamiento que lo favorezca. 

Por otro lado, esta confluencia de economía y política, 
esta posibilidad doble, siempre abierta de la crisis, la defi¬ 
ne como momento normal en la vida del capital, parte de 
su propia dinámica. No es, eh consecuencia, ni un fenó¬ 
meno anormal ni mucho menos exógeno, exterior al con¬ 
cepto de capital. Sólo pueden pensarla como anormalidad 
y fruto de razones extrañas aquéllos que asumen el 
equilibrio como parte constitutiva del movimiento real, 
aquéllos que piensan al mercado como el asignador ópti- 


104 



mo de recursos y a la ganancia y los precios como únicos 
indicadores de la eficiencia. 

Igualmente, economía y política aparecen, en sus deter¬ 
minaciones peculiares, en el doble momento de toda cri¬ 
sis, en la destrucción y la restructuración.-En términos 
más específicamente económicos, la crisis destruye la 
antigua forma de acumulación y precipita los elementos 
para relanzarla en nuevas figuras. Pero tanto en la 
destrucción como en el reordenamiento, aparecen objeti¬ 
vos económicos y objetivos políticos. Mejor aún, la 
economía se convierte en el pretexto para modificar lo so¬ 
cial y lo político de acuerdo a los intereses de quien deten¬ 
ta el liderazgo en la situación de crisis, de los intereses de 
la fracción, grupo o sector que usa la crisis o intenta ha¬ 
cerlo. 

Finalmente, lacrisis es sinónimode transición capitalis¬ 
ta. En la medida en que a través de la misma se destruyen 
las antiguas normas, instituciones y reglas de juego y se 
generan las condiciones para la existencia de nuevas mo¬ 
dalidades de la vida social (economía y política incluidas), 
la situación crítica incluye lo viejoy lo nuevo, lo que tiende 
a desaparecer y lo que se instala como novedad. 

Sendic dice “La actual es una crisis de sobreproducción 
industrial que empieza en 1965...”. Este momento de ini¬ 
cio de la situación de crisis bien puede ser nuestra tercera 
aproximación a las preguntas con que comenzamos el en¬ 
sayo. Apenas 15 años después de instauradas las reglas 
de juego que caracterizan el orden de posguerra, se debili¬ 
taban las fuerzas expansivas. 

Por un lado, 1965 señalaba los límites a cierto tipo de 
crecimientode la industria mundial en el cual tenían dema¬ 
siada importancia los "impulsos nacionales autónomos” 
de desarrollo industrial. Se gestaba la expansión de una in¬ 
dustria altamente protegida, con elevados subsidios y con 
escasos puntos de contacto con el movimiento del capital 


105 



mundial. Predominaban los espacios nacionales en la de¬ 
terminación del crecimiento industrial. Es cierto, igual¬ 
mente, que junto a este proceso, se expandía conside¬ 
rablemente el comercio mundial gracias a rondas sucesi¬ 
vas de negociaciones comerciales multilaterales; inclu¬ 
so, al menos hasta 1973, el ritmo de crecimiento del co¬ 
mercio aventajaba al del crecimiento de la producción 
mundial. Es este conflicto, entre la base nacional del creci¬ 
miento industrial y la liberalización progresiva del comer¬ 
cio mundial el que comienza a desplegarse a mediados de 
los sesenta. 

Hay un segundo problema que reaparece con fuerza en 
esa época. La expansión de una industria protegida, ade¬ 
más de imponer ciertos costos que el conjunto de la so¬ 
ciedad debía solventar, dio lugar a la existencia de ciertos 
mecanismos sociales que no premiaban, adecuadamen¬ 
te, los progresos en la productividad. El capital acos¬ 
tumbrado a la protección no genera, a través del incre¬ 
mento de productividad, sus propios impulsos auto- 
defensivos. Pero al mismo tiempo, si algo explica el con¬ 
junto de la expansión capitalista de posguerra es el no¬ 
table incremento de la productividad que había socavado 
la base material de antiguas formas productivas. Desde 
aquí puede explicarse una segunda línea de conflictos: un 
nuevo salto en la productividad requería el desmantela- 
miento de la protección y, sobre todo, adecuados premios 
a las iniciativas de expansión de la capacidad productiva. 

La expansión del comercio y el incremento de la pro¬ 
ductividad estaban referidos, ya a la economía mundial, a 
un espacio que rebasaba el estrecho marco nacional en 
que los impulsos industrializadores habían tenido vigen¬ 
cia. La pugna internacional comenzaba a desatarse y con 
ella, el reconocimiento de que todos habían producido en 
demasía. Mercancías de más y capital de más eran los da¬ 
tos prevalecientes del mercado mundial de manufactu- 


106 



ras. Comercio mundial, productividad y sobreproducción 
empujaron modificaciones en el sistema monetario (papel 
del dólar, paridades flotantes) y favorecieron una enorme 
movilidad del capital dinerario a nivel internacional (mer¬ 
cado mundial privado de capitales). 

Un cuarto y último elemento que fija a 1965 como mo¬ 
mento histórico clave de la época que vivimos tiende a 
reflejarse en la tasa de retorno del capital, objetivo de su 
existencia. Cualquiera sea el indicador que escojamos, 
numerosos trabajos demuestran que, para dicha época, la 
tasa de retomo de las corporaciones no financieras en los 
principales países capitalistas del mundo observa un des¬ 
censo notable. Desde 1965 como punto máximo, se inicia 
una tendencia a la baja de la tasa de retorno que conden¬ 
saba las líneas conflictivas qüe hemos enunciado ante¬ 
riormente. En ella se sintetizan las dificultades económi¬ 
cas propias de una época de crisis. 

Pero dijimos que no sólo se trataba de dificultades eco¬ 
nómicas reales u objetivas en el sentido de control cons¬ 
ciente sobre los resultados. Eran necesarias voluntades 
sociales y políticas que asumieran liderazgos transforma¬ 
dores en provecho propio. Tendió así a configurarse un 
discurso reordenador a partir de la crisis, una verdadera 
‘ ‘ideología de la crisis”: el monetarismo. No era nuevo, pe¬ 
ro precisaba mejor su estrategia; las dificultades econó¬ 
micas descriptas"refuncionalizaban” mejor su operativi- 
dad. 

No es difícil reconstruir el argumento; el equilibrio real 
es posible y deseable, la moneda es factor de equilibrio, las 
políticas monetarias y en consecuencia el Estado, son los 
presupuestos originarios de la crisis. Políticas monetarias 
restrictivas y desmantelamiento de la "adiposidad” del 
Estado fueron y son sus núcleos teóricos y políticos ele¬ 
mentales. Desde allí se construyó su cadena analítica: 
aperturas económicas, liberación del comercio, incre- 


107 



mentó de la productividad, aumento de la eficiencia eco¬ 
nómica global, revigorización del mercado, de la ganancia 
y los precios, como asignadores óptimos de los recursos 
productivos. En síntesis, mezclar y dar de nuevo, quebrar 
las viejas resistencias nacionales, dar prioridad al merca¬ 
do mundial, industrializar para el mundo, reordenar y 
restructurarel comercio y la productividad, relanzar la ga¬ 
nancia y, con ella, la acumulación. Algo de ésto cono¬ 
cieron, como parte alícuota del capitalismo mundial, los 
países del Cono Sur (Chile, Argentina, Uruguay). 

Ahora bien, ¿qué fracción social y política se agazapa¬ 
ba detrás del discurso libertariodel capital? Ante lafalta de 
categorías más específicas, podríamos nombrar al capital 
financiero nacional e internacional. Dentro de esta con- 
ceptualización genérica, sin embargo, podemos afirmar 
que eran los grandes capitalistas propietarios de dinero 
los que pretendían cargar la crisis sobre el sector real, 
sobre la producción real. Más precisamente aún, no toda 
la burguesía productiva paga, como clase, como conjunto 
social, los costos de la operatividad de la crisis. Sólo los 
asalariados asumen, a cuenta y cargo, los costos de la si¬ 
tuación de crisis como conjunto social. 

Sujeto y programa, los grandes propietarios de capital 
dinero recolocaban al monetarismo como la alternativa, 
teórica y práctica, frente a las dificultades económicas 
desplegadas desde mediados de los sesenta. Aquí está, lo 
que Sendic denomina ‘‘uso indeseable del dinero”. El di- 
neroopuestoaloreal.eldinerocomoalternativadeio real, 
el dinero como ‘‘desvalorizador” de lo real. El dinero 
"esclavizando a toda la economía hasta llevarla a una vía 
muerta”. 

Pero también Sendic se pregunta cuál es la esencia de 
este suicidio en masa del capital. Porque es claro que el di¬ 
nero no engendra dinero por su misma calidad dinerada; 
lo engendra en tanto, amo de la producción, permite la 


108 



apropiación del excedente que ésta genera. Apesar de es¬ 
ta dependencia que el dinero tiene de lo real o productivo, 
en la Grisis pareciera atentar contra la “gallina de los 
huevos de oro”. Por eso la apariencia de suicidio en masa, 
de asfixia interminable. La crisis aparece como el momen¬ 
to oportuno para que el capital dinerario redefina su 
vínculo con el capital real, replantee su relación de control 
y dominación sobre lo productivo, reordene su disciplina 
sobre el conjunto de la sociedad. Socialmente se afirma el 
poder del dinero sobre el poder de lo real. Téngase en 
cuenta, sin embargo, que no todos los propietarios de 
dinero ganan, salen victoriosos de la situación de crisis. 
Por ello, afirmamos que son los grandes propietarios de di¬ 
nero, el sujeto capitalista dominante en la situación de cri¬ 
sis. Que algunos pierdan, incluso que grandes bancos 
puedan quebrar, no niega esta reafirmación de la “violen¬ 
cia monetaria’ ’ como mecanismo de control social. Es es¬ 
te aspecto el que permite seguir los conflictos sociales ya 
no bajo lo genérico de “clase”, sino en lo específico de 
grupos que disputan espacios de poder dentro del favore- 
cimiento general a la propiedad del dinero. 

Esta reafirmación del predominio del dinero en la crisis, 
no es un elemento contingente, que puede o no existir. Es 
un mecanismo necesario en tanto permite destruir capital 
sobrante, desvalorizar mercancías sobreproducidas, dis¬ 
minuir el salario, acicatear la expansión de la productivi¬ 
dad por el capital individual para no desaparecer en la 
competencia, expandir el comercio, etc. En particular, el 
costo del dinero (medido en la tasa de interés) coloca un 
nuevo piso a la tasa de ganancia real: ningún capitalista va 
a invertir en la producción si el retorno esperado no es su¬ 
perior a la tasa de interés e igualmente, con niveles supe¬ 
riores de ganancia real posible, el capital dinerario se 
apropia de un excedente mayor. Sendic menciona un “al¬ 
go común’ ’ entre la crisis del 29 y la crisis actual: “... el pa- 


109 



saje súbito de capital productivo a especulativo, el rápido 
crecimiento de éste colocando en la insolvencia un vasto 
sector de la economía...”. 

La disciplina monetaria tiene una ventaja adicional: no 
es incompatible con la convocatoria a respetar el merca¬ 
do, al precioy a la ganancia como asignadores óptimos de 
los recursos. La violencia monetaria es impersonal, obliga 
y disciplina espontáneamente, es un medio que instala 
autoridad y dicta reglas generalesque surgen de su propia 
objetividad. Todas las pautas de comportamiento 
—sociales e individuales— parecen impuestas por este 
objeto sacro que funciona como árbitro imparcial. En tan¬ 
to ajeno a la cualidad ya que todo lo homogeneiza y lo redu¬ 
ce a simple diferencia de cantidad, despliega la fantasía 
de poder ser apropiado por cualquier sujeto social. La mo¬ 
neda es poder social, síntesis de poder mercantil y poder 
político, medio para transformar conductas, normas e ins¬ 
tituciones. La violencia monetaria, por lo demás, no está 
reñida con el terrorismo político estatal: ambos conducen 
al logro de un ciudadano desprotegido, carente de defen¬ 
sas reales, fragmentado. 

Estado y moneda son formas vinculantes, medios para el 
logro de fines sociales y, en consecuencia, productos am¬ 
bos de las prácticas sociales. Estado y moneda son 1 ‘nexos 
sociales” autonomizados que el monetarismo identificó 
como factores de desequilibrio pero que, al mismo tiempo, 
transformó en potencias claves para modificar las antiguas 
reglas del juego. La síntesis perfecta de economíay política 
en la crisis se logró en la complementariedad entre violen¬ 
cia monetaria y violencia política, en la reconstitución de 
los vínculos entre poder mercantil y poder político. Nueva¬ 
mente el Cono Sures ejemplo nítidode lo que podemos con¬ 
cebí r como forma “salvaje” de esta confluencia: la violen¬ 
cia política no fue allí sino la contracara necesaria de la 
violencia monetaria. (O viceversa). 


110 



Es este el punto y el momento en que es necesario 
reivindicar la genialidad de Keynes y de Marx, sepultados 
por la abrumadora presencia teóricay política del moneta- 
rismo. Prematuramente muertos, nos acostumbramos a 
escuchar letanías. La crisis del keynesianismo ocupó es¬ 
pacios en la polémica teórica y la discusión sobre la crisis 
del marxismo penetró con fuerza dentro del pensamiento 
social. En loqueaquíinteresa.launidadconflictivaentrelo 
realylodinerario, entre eficacia marginal del capital ypre- 
ferencia por la liquidez, entre capital real y capital dinera- 
rio (mercancía y dinero) y el papel de ella en el proceso 
cíclico y en la crisis, es un argumento que lejos de perder 
actualidad ratifica su enorme importancia teórica y 
política. Más allá de la lectura distinta sobre el dese¬ 
quilibrio que ambos autores proponen, interesa destacar, 
aunque más nosea de manera colateral, la corrección del 
punto de partida. 

Sintetizando nuestro argumento, en la crisis confluyen 
dificultades económicas reales, voluntades sociales y 
políticas interesadas y el doble momentode destrucción y 
reordenamiento. Es, en particular, circunstancia propicia 
para el despliegue del conflicto entre lo real y lo dinerario, 
para el ejercicio de la violencia monetaria en la prefigura¬ 
ción de nuevos modos sociales y políticos. Es igualmente, 
y en este sentido, transición, cambio, mutación social, 
nuevas formas productivas y nuevos vínculos sociales. 

Los re-encuentros democráticos delConoSur se super¬ 
ponen con este doble movimiento de crisis-transición. O 
mejor, nuestra transición hacia la democracia es, al mis- 
motiempo, transición capitalista. Es el momento, ahora sí, 
de hablar dé crisis del monetarismo, cambiar los términos 
a los que estuvimos acostumbrados en los últimos años. 
La ideología de la crisis, ensanchó la misma tal como era 
previsible; la profundizó ampliando el grado de dificultad y 
cerrando márgenes de maniobra al recambio democráti- 


111 



co: paralización productiva, achicamiento de los países, 
agobio de las finanzas estatales, elevado nivel de en¬ 
deudamiento externo, fragilidad evidente del sistema fi¬ 
nanciero (cortoplacismo e incobrabilidad creciente). La 
crisis es hoy, también, crisis de las políticas económicas, 
suma de incapacidades para enfrentar los problemas pro¬ 
vocados por ella misma. Sendic afirma, por ejemplo, que es¬ 
ta misma crisis, iniciada en los sesenta y cinco, ya es, en los 
ochenta una crisis de las “tecnoestructuras capitalistas”. 

Este quizás sea el ángulo desde el cual pueda abordar¬ 
se, con mayor criterio, una lectura posible de todo el texto 
de Sendic. Con lagunas e imprecisiones hay, sin embargo, 
un ejercicio teórico-crítico que combina tramas históricas 
sólo en apariencia distantes: re-encuentros democráti¬ 
cos, crisis-transición capitalista y crisis de las políticas 
económicas para salvar las crisis. 

Destaca, por ejemplo, la crítica al globalismo (“la 
economía tradicional está enferma de globalismo”), como 
cuestionamiento al sentido agregado que las medidas 
económicas encierran. No es suficiente hablar ya de in¬ 
versión o de consumo en general (‘ ‘qué i nversión, qué con¬ 
sumo y dónde”) evitando los ‘ 1 palos de ciego’ ’ y la genera- 
lización de situaciones desde el instrumento de política 
que se utiliza. Se trata de una crítica que asume la hetero¬ 
geneidad productiva, que coloca como punto de partida 
las diferentes situaciones de los actores sociales y que, 
sobre todo, intenta construir unaalternativa desde el valor 
de uso y desde las necesidades sociales. Es, asimismo, un 
cuestionamiento radical al monetarismoel que, operando 
sobre y desde la moneda, homogeneiza, reduce a canti¬ 
dad y magnitud, las diferencias cualitativas de la estructu¬ 
ra social (“la restricción monetaria global y la sobreva¬ 
luación son dos casos típicos de globalismo”). 

Esta crítica de lo global, de loagregado, se complemen¬ 
ta con el reconocimiento de la producción como proceso 


112 



circular y continuo ("contrapunto múltiple o retroalimen- 
tación o encadenamiento"). Nuevamente el valor 
de uso y la necesidad social se colocan como factor 
implícito al colocar la productividad física y no sólo la pro¬ 
ductividad en valor como referente del encadenamiento 
productivo. 

En el mismo sentido se orientan las críticas a los cursos 
espontáneos de la división del trabajo y de la distribución 
del ingreso, la necesidad de “tecnoestructurar” el curso 
de ambos procesos ya que el mercado, por sí solo, no ga¬ 
rantiza sus efectos positivos. Así, la experiencia acumula¬ 
da permite el desarrollo de niveles de conciencia social 
que anticipan los efectos nocivos de los cursos espontᬠ
neos. En síntesis, crítica al globalismo, recuperación del 
valor de uso y de la necesidad social, idea del encadena¬ 
miento de la producción física y anticipación consciente 
de la sociedad sobre los cursos espontáneos de algunas 
variables, constituyen una primera línea de sugerencias 
del texto. 

Hay un segundo tipo de reflexión, complementaria de 
esta primera que acabamos de presentar, que relaciona 
plan, iniciativa individual, mercado y Estado. Aquí Sendic 
recupera un tema con larga historia en el pensamiento 
económico y social, el problema de la compatibilidad 
entre interés individual e interés general o social. Partien¬ 
do de la democratización de la iniciativa de producción 
("iniciativa de producción a todos no sólo a los que tienen 
capital o propiedades”) y recuperando la experien¬ 
cia social, propone el aprovechamiento de las ventajas de 
la iniciativa privada (“variedad, calidad y dinamismo en la 
economía") junto a los efectos claramente positivos del 
plan ("evitar el desperdicio y la desigualdad”). Trabajos 
económicos muy recientes no dicen una cosa muydistinta 
y experiencias económicas histórico-concretas ratifican 
el sentido de la afirmación (descentralización y "milagro” 


113 



húngaro, por ejemplo). Pero interesa destacar, sobre to¬ 
do, la profunda crítica al discurso y a la práctica del mone- 
tarismo, asentados ambos sobre el supuesto de que el 
' ‘egoísmo” individual contribuye, de manera espontánea, 
a la satisfacción del interés social. La fuga de capitales re¬ 
ciente en América Latina, laespeculacióndinerariaomer- 
cantil.laviejísimahistoriadelasgananciasfácilesy los ne¬ 
gocios rápidos por parte de la iniciativa privada, de¬ 
muestran exactamente lo contrario. Depositar en ella la 
responsabilidad del liderazgo económico, social y 
político, confiando en el mercado, la ganancia y el sistema 
de precios como asignadores óptimos de los recursos, es 
abrir las puertas a la miseria, el hambre y la represión. 

La línea reflexiva que remata los argumentos del traba¬ 
jo es inmediatamente política o, si se quiere, más política 
que las anteriores. Podríamos sintetizarla así: la economía 
necesita reflejar, también, los efectos de los re¬ 
encuentros democráticos, necesita incorporar la de¬ 
mocracia como práctica activa de los productores. “La 
célula debería ser la unidad de toda democracia "dice tex¬ 
tualmente Sendic, el espacio en donde se expresen los 
proyectos de trabajoy producción, en donde pueda recep¬ 
tarse la creatividad de los productores. Es la única posibili¬ 
dad, la organización directa, para superar los escollos bu¬ 
rocráticos, para integrar, desde abajo, el interés individual 
y el plan. También dice que la consigna sería "A cada uno 
según sus necesidades básicas: cubiertas las necesida¬ 
des básicas, a cada uno según su trabajo”: trabajo- 
esfuerzo productivo y necesidades básicas son los refe¬ 
rentes que contribuyen a definir el objetivo político de la 
práctica económica, realizable sólo a través del impulsoa 
la organización directa de los productores. Benedetti 
tiene razón, la realidad nunca abandonó a Sendic, compa¬ 
ñera invisible a la que los militares no pudieron prohibir la 
entrada. 


114 



Pensando en la coacciones de todo discurso, no hay 
ninguna mayor que la cárcel, síntesis del ejercicio del po¬ 
der y de la selección violenta de los sujetos que pueden 
hablar. Sendic hablóy además rompió con el ritual de cier¬ 
to pensamiento crítico: no empezó por la crisis del marxis¬ 
mo ni tampoco por la simetría, es decir, por la afirmación 
de que lo que hicimos es lo mismo que lá respuesta terro¬ 
rista del Estado y de los militares. No hay —ni podía 
haber—, unidad en el discurso de Sendic y por ello propo¬ 
nemos una lectura del texto, no con la intención de violen¬ 
tar el texto mismo sino más bien con el objetivo de ejercer 
violencia desde el discurso hacia la realidad. 

Las tres líneas reflexivas que retomamos de Sendic 
pueden ser leídas a la luz de nuestra propia trama histórica 
(re-encuentros democráticos, crisis-transición capitalista 
y crisis de las políticas de crisis). Una respuesta popular 
bien podría configurarse (oal menos tomar como punto de 
partida) la recuperación de un concepto diferente de ri¬ 
queza que incluya la revalorización del mundo de los valo¬ 
res de uso y de las necesidades sociales, que coloque el 
trabajo y el esfuerzo productivo como referente de la 
distribución, y que, sobre todo, asuma que la economía 
también necesita democracia, gestión plural e igualitaria 
de las iniciativas de producción. En otros términos, se difi¬ 
cultará una respuesta popular en tanto sigamos presos de 
la creencia de que el mercado, el precio y la ganancia son 
asignadores espontáneos óptimos de nuestras capacida¬ 
des productivas, o mientras sigamos ratificando las deci¬ 
siones productivas de los propietarios y no logremos 
ampliar el campo de las iniciativas sociales de produc¬ 
ción. 

No es “línea” ni discurso para capillas sectarias: es po¬ 
sibilidad real para que cristalicen los deseos de paz, pan, 
trabajo, libertad, vida y democracia de millones de indivi¬ 
duos, es posibilidad del futuro en un presente desatenta- 


115 



dor. Hay que abrir las fábricas que la indiferenciay laespe- 
culación cerraron, calificar la fuerza de trabajo que la pre¬ 
tendida eficiencia descalificó, movilizar recursos huma¬ 
nos, incorporar los jóvenes a la producción, fomentar las 
formas cooperativas y sociales en la gestión productiva, 
romperelcercodisciplinariodeladeudainternayexterna, 
propiciar el trueque para poner en movimiento capacidad 
inutilizada. Imaginación para romper el inmovilismoque la 
crisis impone. 

De lo contrario, la crisis será gobierno, pondrá en movi¬ 
miento toda su capacidad destructiva, seguirá alentando 
las potencias negativas de la violencia monetaria y ani¬ 
quilará nuestros esfuerzos productivos. No hay “mode¬ 
los” para esta posibilidad real de recuperar el valor de uso, 
de asumir la necesidad de satisfacer las necesidades so¬ 
ciales y dar lugar a la gestión igualitaria y plural de las ini¬ 
ciativas de producción. Sí sabemos, sin embargo, a donde 
conduce el libre juego de la oferta y la demanda, la lógica 
de la ganancia y del prec io como sistema de premios y cas¬ 
tigos. Para no ir demasiado lejos, la prueba evidente la da¬ 
mos también desde el sur: descenso del producto, deso¬ 
cupación, caída de los niveles de vida, concentración de la 
riqueza, inflación incontrolable. Nofaltarán, por supuesto, 
quienes sigan hablando de las bondades de las expectati¬ 
vas racionales, de la curva de Laffer o de la importancia 
del equilibrio general. Vale mucho más, sin embargo, el 
principio de realidad que acompañó a Sendic. 


116 



A propósito del texto de Raúl 
Sendic 


Pedro Vuskovic * 


La lectura de los apuntes económicos de Raúl Sendic 
representó para mí una experiencia singular y una fuente 
motivadora de reflexiones diversas. 

Supe sobre las condiciones en que los había escrito, 
más dramáticas de cuanto pudiera imaginarse; y por lo 
mismo, la avidez de la lectura no tenía que ver con cual¬ 
quier intención de evaluación “técnica”, de identificación 
de los méritos académicos que pudiera tener o las críticas 
que desde ese ángulo pudiera merecer el texto mismo. No 
era, en mi disposición de lector, la rigurosidad de sus con¬ 
tenidos específicos lo que importaba sino, reconocidas 
las ci rcunstancias de su origen, lo que dejaría sugerido pa¬ 
ra el presente y para la elaboración posterior de uno mis¬ 
mo. Una condición, por lo demás, que ojalá se la pudiera 
encontrar también en otros escritos económicos que —a 
diferencia de éstos— amparan la calificación técnica y la 
dedicación principal de sus autores. 

Pensé que esa disposición de lectura era lo que el mis¬ 
mo Sendic esperaría de los lectores. Porque ha escrito 
sobre temas económicos desde su condición fundamen- 


* Economista chileno, ex ministro del gobierno de Salvador Allende en 
Chile y actualmente catedrático-investigador del Centro de Investiga¬ 
ción y Desarrollo Económicos, México D.F. 


117 



tal de dirigente pol ítico; y por lo mismo, muy probablemen¬ 
te lo ha hecho para levantar inquietudes, para reclamar 
otras contribuciones desde ángulos no convencionales, 
que sin embargo son los que importan a los pueblos aun¬ 
que no sirvan a los grandes intereses privados. 

He creído advertir dos rasgos muy importantes en el 
propósito y el contenido de estos escritos; uno, que tiene 
que ver con el significado de ellos precisamente como ma¬ 
nifestación de las preocupaciones económicas de un diri¬ 
gente político; el otro, como expresión de una profunda 
convicción sobre la necesidad de extenderel conocimien¬ 
to económico a las masas, al hombre común. Quisiera, 
pues, decir algo sobre una y otra cosa. 

La relación entre‘‘loeconómico” y‘‘lopolítico” ha sido 
y sigue siendo tema de preocupación constante y frecuen¬ 
te controversia. En verdad, no siempre con sentido cons¬ 
tructivo y muchas veces bajo el sesgo de las acusaciones 
recíprocas: la recriminación porel”mecanismoeconómi- 
co” en que incurrirían unos, al exagerar la determinación 
política de los factores económicos; o por el “voluntaris¬ 
mo político” de otros, al subestimar la gravitación que 
tendrían en las tendencias y hechos políticos los aconteci¬ 
mientos económicos que los influyen. De lo que no cabe 
duda es de que, particularmente en el mundo contemporᬠ
neo, la habilitación para comprender los procesos econó¬ 
micos es una necesidad insoslayable del dirigente 
político; y ellonosólocuandoasume responsabilidades de 
gobierno, en la culminación exitosa de su causa, sino tam¬ 
bién para la contribución eficaz de su participación .en la 
lucha que busca abrir paso al triunfo de esa causa. 

La necesidad es evidente en la situación presente de 
América Latina. Desatada la crisis económica más pro¬ 
funda del último medio siglo, está arrasando en su intensi¬ 
dad y su extensión con los propios entendimientos del de¬ 
sarrollo latinoamericano que habían llegado a hacerse 


118 



convencionales. La perplejidad abruma no sólo a los diri¬ 
gentes políticos, sino a los mismos economistas profe¬ 
sionales. Las propuestas “desarrollistas” que imperaron 
en las décadas pasadas terminaron reconociendo fronte¬ 
ras aparentemente infranqueables y contribuyeron a ges¬ 
tar las respuestas más conservadoras o francamente re¬ 
accionarias, que en los últimos años fracasan estrepitosa¬ 
mente sin que surjan todavía, en su reemplazo, las nuevas 
propuestas de transformación social que se intuyen como 
la únicas capaces de abrir nuevas perspectivas de futuro. 

Particularmente para la izquierda latinoamericana se 
ha abierto así un desafío perentorio de reinterpretación, 
de revisión de sus esquemas de pensamiento sobre el de¬ 
sarrollo de América Latina, y en consonancia con ello, de 
actualización y elaboración más cabal de sus propuestas. 
Una tarea que reclama la contribución de los economis¬ 
tas, pero que de ninguna manera podría ser privativa de 
ellos: es, en lo esencial, una tarea política, que incumbe a 
los di rigentes políticos. Si otros di rigentes revol uciona rios 
del pasado reciente sintieron la necesidad de absorber 
una cuota de conocimiento económico para encarar 
nuevas responsabilidades de administración de un apara¬ 
to de Estado, hoy día esa necesidad es fruto de los requeri¬ 
mientos de la lucha misma y los obliga al esfuerzo de auto- 
formación para responder a ella. Sin que lo diga 
explícitamente así, este propósito parece surgir de cada 
párrafo de los escritos de Sendic, que pareciera enseñar 
aprendiendo él mismo en las condiciones más penosas. 

La otrá condición tiene que ver con el acceso a un cono¬ 
cimiento económico básico de los trabajadores, del 
hombre común, de los no economistas. Lo cual supone 
romper el hermetismo de un lenguaje “especializado", 
que pareciera buscar deliberadamente constituírseenlas 
claves de una cofradía cerrada, de comunicación entre 
sus miembros y de barrera impenetrable para los extra- 


119 



ños. Y aún más importante: supone referir el análisis eco¬ 
nómico a los problemas relevantes de la vida real, despo¬ 
jándolo del preciosismo de unas construcciones abstrac¬ 
tas tan rigurosas en su lógica interna como lejanas de la rea¬ 
lidad misma. Es decir, que los economistas escriban para 
ra el pueblo, no sólo para otros economistas: que faciliten 
entender lasignificación económica de los hechosde la vi¬ 
da cotidiana —el salario que se percibe, los precios que se 
pagan, el trabajo que se encuentra o no se encuentra, y la 
relación de todo ello con la economía nacional y sus rela¬ 
ciones económicas externas—; que ayude a todos a la 
comprensión de los procesos sociales en que de cualquier 
modo estamos todos envueltos: que contribuya a asentar 
las bases para el futuro de una sociedad “participativa”, 
también en lo económico. 

Tal vez es esta omisión grave de los economistas profe¬ 
sionales lo que anima a Sendic. Por eso busca construí r él 
mismo un “manual práctico de economía”, se esfuerza 
por simplificar, propone imágenes familiares que ayuden 
a entender los conceptos fundamentales. Se podrá criti¬ 
car, con razones, el texto a que llega; pero no la legitimidad 
de la intención. La crítica a sus escritos supondrá a la vez 
el reconocimiento autocrítico de no haberse siquiera pro- 
puestoencararuncompromisosimilar;yademás, recono¬ 
ciendo en ello una tarea particularmente difícil, que no 
cualquier economista se atrevería a emprender. 

Por eso, procura no perderse en la maraña de influen¬ 
cias diversas que parece recibir, buscando desde el inicio 
unos ejes orientadores que prevengan los desvíos. Los en¬ 
cuentra, en primer lugar, en la población misma, en el pro¬ 
pósito de que se cumpla la doble condición del hombre de 
ser a la vez el factor básico del proceso económico y el 
destinatario de sus resultados. Define entonces el objeti¬ 
vo de la economía en té rminos de una asignación de recu r- 
sos que Hevea “una producción que asegure alimentos, sa- 


120 



ludy máximo desarrolloy bienestar posible de cada uno de 
los miembros de la población”, para lo que reclama el mᬠ
ximo de equidad y el mínimo de desperdicio. 

Parece elemental, pero no es del todo frecuente esta 
colocación del hombre en el centro del “problema econó¬ 
mico”. Sendic no vacila: recuerda la Europa en la inme¬ 
diata posguerra, cuando iniciasurecuperaciónapartirdel 
único capital que pudo preservar, su capital humano; y ad¬ 
vierte cómo ‘‘una inversión en máquinas es para 10 años, 
en alimentación, salud y enseñanza es para 40 años”. 
Habría que contrastar esa línea de pensamiento con la 
queja constante de nuestros ‘ ‘diagnósticos” por el proble¬ 
ma de los contingentes de desocupados y subempleados, 
es decir, por la “gente que sobra”, en lugar de identificar 
en esa fuerza de trabajo no utilizada una fuente extraordi¬ 
naria de potencialidades productivas. 

En el marco de esos dos ámbitos de preocupación 
central la dimensión económica que tiene que asimilar el 
pensamiento político y la necesidad de hacer más acce¬ 
sible el conocimiento económico —el texto— levanta una 
diversidad de áreas más específicas de interés; dando a 
veces la impresión de que se trata más de la intuición del 
autor que del abordamiento sistemático del tema, pero 
que en cualquier casodeja identificados campos de singu¬ 
lar interés e importancia. 

Una de esas áreas tiene que ver con su crítica al carác¬ 
ter excesivamente global que asumen, por lo general, los 
planteamientos económicos: ‘ ‘ la economía tradicional es¬ 
tá enferma de globalismo”, dice Sendic. La observación 
me parece justificada y de la mayor importancia. De 
hecho, y particularmente en nuestros medios de capitalis¬ 
mo subdesarrollado, es ostensible la incongruencia entre 
la globalidad de las categorías económicas que se mane¬ 
jan en el análisis y las pronunciadas diferenciaciones en el 
interior de los mismos conceptos en la realidad concreta a 


121 



que se refieren esos análisis. Así por ejemplo, se habla del 
consumo, de sus niveles y su composición, como si los to¬ 
tales o promedios representaran unas situaciones relati¬ 
vamente homogéneas, en circunstancias que existen di¬ 
ferencias abismales entre distintos grupos o estratos 
socio-económicos y, por lo tanto, hay que preguntarse de 
quiénes se trata en esa referencia general. Ocurre lo mis¬ 
mo con las clasificaciones sectoriales en uso: no basta 
identificar un sector agropecuario o ramas determinadas 
de la industria manufacturera; es preciso desglosar entre 
la agricultura comercial y la economía campesina, entre 
la producción que se basa en mano de obra asalariada y la 
que generan los llamados trabajadores por cuenta propia, 
entre la que proviene de empresas nacionales y extranje¬ 
ras, de las grandes, las medianas y las pequeñas empre¬ 
sas. 

Los perfiles técnicos de tales estratos suelen ser muy 
diferentes y las cifras de producción y productividad, así 
como del ingreso de los factores productivos, marcan dis¬ 
tancias enormes entre unos y otros. La "heterogeneidad 
estructural" se constituye en un rasgo distintivo de la 
mayoría de los sistemas económicos latinoamericanos. 
En cambio, las políticas económicas por lo general se si¬ 
guen definiendo y poniendo en práctica de manera global; 
y por lo mismo, resultan ser idóneas o eficaces respecto 
de algunos estratos (de ciertos "agentes económicos") y 
absolutamente inapropiados o inútiles respecto de otros. 

Hasta la imágenes simplificadoras que suelen propo¬ 
nerse encubren en su globalidad-la verdadera naturaleza 
de lascosasysugieren apreciacionesequívocasyconclu- 
siones erradas. El "círculo vicioso de la pobreza" —las 
sociedades pobres no pueden dedicar proporciones ma¬ 
yores de su ingreso a la formación de capital, y por lo mis¬ 
mo siguen siendo pobres— ocultan la realidad de los 
estratos que concentran cuotas muy grandes del ingreso 


122 



total, en las que potencialmente podrían sustentar tasas 
de ahorro sustancialmente mayores, que sin embargo se 
desvían hacia niveles y formas de consumos excesivos 
para los grados de desarrollo de las fuerzas productivas 
alcanzados. 

Con razón, Sendic se pregunta “¿qué inversión, y qué 
consumo, y dónde?’y a laafi rmación corriente de los tex¬ 
tos más elementales que buscan explicar el problema 
económico como expresión de unas demandas ilimitadas 
frente a recursos limitados, opone el axioma “los recursos 
son limitados, las necesidades también, el consumo sun¬ 
tuario es ilimitado”. 

En todo esto, independientemente de si queda o no bien 
resuelta en el texto, se expresa otra vez la misma preocu¬ 
pación fundamental, que se constituye en desafío para los 
economistas profesionales: es necesario identificar y 
explicar la naturaleza esencial de los problemas económi¬ 
cos, sin sofisticaciones. 

El recorrido de la lectura del texto irá sugiriendo tam¬ 
bién otros desafíos similares. No siempre explícitos, ni 
sustentados'con rigor técnico, muchas veces confusos: 
pero apuntando hacia cuestiones de indudable relevan¬ 
cia. 

La preocupación por los valores democráticos y las for¬ 
mas en que ellos habrían de expresa rse en la economía, es 
manifiesta en diversos párrafos y convoca a reflexionar 
por caminos poco transitados. Valora el trabajo, la iniciati¬ 
va y la creatividad, como funciones a la vez individuales y 
sociales: previene contra la burocratización y busca defi¬ 
nir los ámbitos más propicios para la participación, no tan¬ 
to en los propósitos básicos como en las formas de alcan¬ 
zarlos. “El objetivo —dice— no es transformar al hombre 
en espectador, ni en un consumidor compulsivodesenten- 
dido de la producción”: “tiene que haber vías especiales 
para que la creatividad no se vea frustrada: en la fábrica, 


123 



es mejor la célula, donde se pueden expresar todos, que la 
asamblea"; "la célula debería ser la unidad de toda de¬ 
mocracia” . Y en el parangón de cél ula y fábrica deja suge¬ 
rido todo un tema sobre la democratización de la vida eco¬ 
nómica cotidiana. 

En el mismo sentido esencial de preocupación coloca 
sus referencias a los problemas tecnológicos: "la produc¬ 
ción en serie con mano de obra masiva no es la única"; y 
tal vez con la imagen implícita de su propio país, de dimen¬ 
sión absoluta relativamente pequeña, abre discusión 
sobre las opciones tecnológicas de pequeña industria, lla¬ 
ma a proteger una "logística local” y defiende el criterio 
económico de la ventaja de las fábricas pequeñas a nive¬ 
les de zonas dete rminadas, que contribuyan además a evi¬ 
tar, según piensa, la emigración de los trabajadores. 

Aprecia la desigualdad creciente de la distribución del 
ingreso no sólo sus dimensiones sociales y políticas, sino 
también su significado directamente económico: "todo 
aumento de productividad necesita un aumento propor¬ 
cional en el número de consumidores (mayor atomización 
del poder adquisitivo)”, relación que incorpora a su análi¬ 
sis proponiendo el concepto de correlatividad, cuya 
ausencia sería determinante de las crisis. Parece elemen¬ 
tal, pero involucra sin embargo una dirección de análisis 
muy distinta de la que, respecto de estos temas, ha predo¬ 
minado largamente en el pensamiento latinoamericano. 
En efecto, la denuncia de la desigualdad y la propuesta de 
unas políticas “compensatorias” ha supuesto 
implícitamente que la concentración creciente del ingre¬ 
so ha representado un factor de impulso dinámico al creci¬ 
miento (al favorecer la rápida diversificación de los de¬ 
sarrollos industriales “sustitutivos”), frente al cual se ne¬ 
cesitaba de políticas “compensatorias” para neutralizar 
sus efectos adversos sociales y políticos; y sólo muy re¬ 
cientemente ha comenzado a abrirse paso la idea de que 


124 



los altos grados de concentración del ingreso, a la vez que 
han aprisionado los límites de la tolerancia social y 
política, se constituyen también hoy día en un obstáculo 
objetivo para la continuidad del propio crecimiento econó¬ 
mico. Para Sendic, esto se hace ostensible por “laquiebra 
de un alto porcentaje de empresas, mientras hay vastos 
sectores de la población que necesitan su producción y no 
pueden adquirirla”, configurando lo que llama la “parado- 
jade las dos crisis simultáneas e incomunicadas, en laque 
cada una tiene la solución de la otra: superproducción y 
subconsumo”. 

Desprovisto de algunos perjuicios que para los econo¬ 
mistas profesionales adquieren frecuentemente la condi¬ 
ción de verdades inamovibles, incursiona en campos en 
los que la ortodoxia ha procurado erigir vallas insupe¬ 
rables. Enfrentado al tema de la relación entre los medios 
de pago y la disponibilidad real de bienes y servicios, e in¬ 
vocando un “proceso de desmistificación de la moneda”, 
llegaasugerirlaposibilidaddeunacirculación simultánea 
de dos monedas con capacidad de adquisición de distin¬ 
tos conjuntos de bienes y servicios; con lo cual, en su opi¬ 
nión, se podría aplicar políticas económicas y monetarias 
diferenciadas de modo que no se recurra a “una restric¬ 
ción monetaria total cuando hay sectores que pueden ser¬ 
vir a un consumo igual o mayor si le permiten expandirse”. 
Con más razón, la dualidad quedaría justificada cuando se 
trata de los tipos de conversión de la moneda nacional res¬ 
pecto a las monedas extranjeras, reeditando así, en otras 
palabras, la vieja controversia sobre la fundamentación 
de un cambio único en economías que se caracterizan, 
por otra parte, por sus grandes heterogeneidades econó¬ 
micas internas. 

En otro campo, las referencias a la deuda externa cons¬ 
tituyen otra ilustración de loqueocurrecon el textoen rela¬ 
ción a varios de los temas que toca. La argumentación, re- 


125 



ferida a tos grados de correspondencia del capital especu¬ 
lativo involucrado con las corrientes reales de la produc¬ 
ción, es ciertamente discutible; pero las conclusiones fun¬ 
damentales que enuncia se sitúan directamente en las 
cuestiones centrales del asunto: "es obvio que el Tercer 
Mundo no podrá pagar su deuda externa... si la moratoria 
obligada del Tercer Mundo trae la quiebra de la banca pri¬ 
vada internacional, no se derrumba la economía mundial 
por eso... es cada día más cía roque lo que reciben tos capi¬ 
tales especulativos por pago de sus préstamos, es lo que 
están restando de compras a sus industrias... un ‘Plan 
Marshall’ para el Tercer Mundo levantaría también las 
economías de tos países de la OCDE”. 

Es la reflexión del político, del dirigente imbuido de pro¬ 
funda conciencia nacional y popular, más que la elabora¬ 
ción técnica del economista, la que conduce a Sendic a 
conclusiones económicas relevantes y correctas, inde¬ 
pendientemente de la forma en que las sustente. Y es tam¬ 
bién esa misma condición esencial suya la que se expresa 
en tos párrafos que involucran propuestas del futuro. Tal 
vez sin proponérselo específicamente así, participa de 
hecho en tos debates actuales sobre las "opciones" y 
"estrategias" del desarrollo, apuntando también en ello a 
las cuestiones más esenciales. Su convicción sobre la ne¬ 
cesidad de reducir las desigualdades sociales, cuyos 
extremos se han constituido en rasgo distintivo de casi to¬ 
das las sociedades latinoamericanas, su afán constante 
por diferenciar lo esencial de lo superfluo, el concepto de 
"suntuaconsumo" que utiliza, sustentan la propuesta 
esencial de la sociedad sobria, sin excesos de consumos 
innecesarios y sin déficit de necesidades básicas, que 
propicia para la próxima fase histórica del desarrollo lati¬ 
noamericano. Recuerda a Ghandi: "no se trata de multipli¬ 
car las necesidades hasta el infinito, sino de aislar las 
esenciales y solucionarlas": y aventura sobre la identifi- 


126 



cación de lo que podrían ser instrumentos idóneos para 
actuaren consecuencia. Otra vez, lo que pudiera parecer 
elemental, pero que de todos modos es lo verdaderamen¬ 
te importante y lo que no siempre se rescata con todo el ri¬ 
gor necesario en los análisis económicos más sofistica¬ 
dos. 

Una clave tal vez excepcionalmente prometedora para 
avanzara esa integración verdadera de "lo económico" y 
"lo político”, que siempre proclamamos como indispen¬ 
sable, pero de la que sin embargo seguimos tan lejos en 
los hechos. Acaso en ello radique la contribución más im¬ 
portante de estos escritos de Sendic. Y si el texto en su ver¬ 
sión actual no llega a cumplí r bien su propósito de divulga¬ 
ción, de extensión amplia del conocimiento económico 
básico, cumplirá en cambio, sin duda, la función de moti¬ 
var a los economistas, de desafiarlos en su propio campo 
desde fuera de su campo. Por ello, acaso sean los propios 
economistas los principales destinatarios de este texto, 
del que podrán reprobar muchos de sus contenidos, pero 
en el que encontrarán anotaciones sugerentes e inspira¬ 
doras. Un destino principal del texto que probablemente 
no estuvo en la intención de Sendic, pero que nodeplorará 
en tanto motive las respuestas de las que los economistas 
pasamos a ser deudores. 


127 



Este libro se terminó de imprimir 
en los Talleres Gráficos Talgraf 
Talcahuano 638 - Pl. B. “H” - Buenos Aires 
en el mes de diciembre de 1984 




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algunos temas cárcel, la tortura, eio sdedad 

Mario Benedetti